La noche estaba fría y su cuerpo caliente

Por Taciturno
Enviado el 28/01/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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La noche era fría y tenuemente iluminada por el reflejo de la luna.

El azote del aire frío obligaba a nuestros cuerpos a caminar abrazados, como si nos protegiéramos del abismo.

El cielo nocturno reinaba el mundo, el frío nos asediaba en cada paso.

Llegamos a su casa. Ella me invitó a pasar con una sonrisa. Llegamos a la habitación que era cálida y acogedora.

Ella vestía un dulce vestido color rosa pastel escotado, que resaltaba sus caderas y su buen cuerpo, había dejado sus zapatillas a un lado de la cama, su cabello suelto resaltaba su sensualidad…

La luz que iluminaba la habitación sabía que, en algún momento, la lujuria estaría presente…

Nos miramos, sonreímos y nos acercamos mutuamente. Suavemente coloqué mis manos en su cintura, ella me abrazó por el cuello. Nuestros labios dieron un pequeño roce.

No hubo palabras, no hubo susurros… en nuestros ojos se reflejaba el deseo ardiente de nuestros cuerpos.

Comenzamos a besarnos tiernamente, sus labios uniéndose a los míos, nuestras lenguas bailaban juntas y mis dientes aprisionaban sus labios mientras nuestros cuerpos se aferraban al calor de la lujuria.

Nos acostamos en la cama.

Se acostó encima de mí y sus dedos acariciaban mi pecho. Mis manos bajaron por su espalda al resto de su cuerpo. Mis dedos llegaron a la comisura de su vestido y hundí mis manos para recorrerlo, dejando centímetro por centímetro de su piel.

Me detuve en sus caderas y acaricié sus piernas.

Ella empezó a desabrochar mi camisa, botón por botón, mientras lo hacía, me regalaba una sonrisa de curiosidad y excitación.

Me quitó la camisa, besó mi cuello y bajó con besos por mi pecho, mi abdomen y se detuvo al observar mi cinturón. Me miró, sonrió y comenzó a quitarlo junto con mi pantalón.

-Creo que tienes una inquietud aquí- Me dijo.

Arañó mi abdomen, me retiró mi ropa interior dejando ver mi “inquietud” y me dijo: “Vas a disfrutar esto”. Lo tomó con sus manos, lo besó tiernamente y su lengua comenzó a recorrer la amplitud de mi inquietud-

La sensación de placer inundó mi cuerpo mientras que ella incrementaba la velocidad de sus besos. Observaba como mi miembro desaparecía en su boca una y otra vez.  Lo adentraba en su boca desde la punta hasta la empuñadura. Marcó la velocidad y a veces lo hacía rápido y luego despacio, rápido y despacio…

Se detuvo y comencé a besarle el cuello, le quité el vestido de un tirón y observé su linda lencería y hermoso cuerpo.

Le quité el sostén y sus turgentes senos quedaron libres, los acaricie con la yema de mis dedos, mi lengua los recorrió, los besé, le di pequeñas mordidas  en sus pezones que estaban duros. Bajé con besos por su cuerpo, retiré su ropa interior femenina con delicadeza dejando su flor a mi merced. Lamí sus muslos mientras mis dedos suavemente acariciaban sus firmes piernas.

Hundí mi lengua en el centro de su feminidad  mientras mis manos se aferraban a sus caderas, su cuerpo se estremecía con cada roce de mi lengua.

Me acostó en la cálida cama, se colocó encima de mí y con su mano dirigió mi miembro hacia su ser femenino. El primer roce de nuestros sexos fue mágico. Ella fue deslizándose suavemente sobre mi miembro… gemimos, unos placenteros segundos después una parte de mi cuerpo entraba en su interior. Repetimos la misma operación pero aumentando la velocidad. Los embates bruscos de nuestros cuerpos nos excitaban cada vez más, su cabello se agitaba por el placer y sus senos bailaban una perfecta coreografía de saltos.

Se detuvo por un momento y comenzó a oscilar sus caderas mientras mis manos jugaban con sus pechos.

Cambiamos de posición,  era una bípeda en cuatro patas. Fui hundiendo mi miembro en su retaguardia, un leve dolor nos  invadió pero la lujuria y el placer era más grande. Comenzamos a gemir al mismo tiempo. Lentamente profané su delicado altar… lentamente… lentamente…

Nos retorcíamos de placer. Su espalda formó un arco perfecto, el placer renacía cada vez que la embestía. Nuestra piel unida, nuestros gritos, el placer, la pasión, el deseo…

El éxtasis llegó en un grito por parte de los dos, mi semilla la invadió, cerramos los ojos y abracé su cuerpo desnudo. Nos miramos de frente, nos besamos y respiré su sensual aroma femenino…

Hola a todos, si les gustó o gustan de alguna situación en especial los invito a comentar para seguir publicando en esta categoría.

Gracias por leer


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