INTERNACIONAL METRO BILBAO

Por ALVARO VILLA REY
Enviado el 27/01/2014, clasificado en Reflexiones
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En una mañana preciosa de principios de Agosto, voy a Sopelana  para hacer un reportaje fotográfico. Bajo al metro de Bilbao, en la estación de Moyua, creo que este trayecto es el mas largo. Entro en el vagón, no hay sitio para sentarme. Sentados en los transporting enfrente mió van dos jóvenes negros africanos,

En los otros dos hay una parejita haciéndose carantoñas y arrumacos. A veces puedo escuchar las cosas tan dulces y tontinas que se dicen en euskera y castellano ¡que bobos nos ponemos cuando estamos enamorados!

ESTACION DE INDAUTXU;

Sale y entra nueva gente, los dos jóvenes africanos muy educadamente se levantan para que una señora mayor y una joven que le acompaña se puedan sentar. Las dos mujeres les agradecen el gesto de amabilidad con una sonrisa, la joven pareja de enamorados siguen en su burbuja.

El buen tiempo anima  a la gente a ir a la playa, entran jóvenes con atuendos playeros muy frescos de ropa.

ESTACION DE SAN MAMES;

Correspondencia con Termibus y RENFE. Hay afluencia de gentes con maletas entran y salen de la unidad. Unos llegan con sus caras largas y depresivas por el fin de sus vacaciones y qué alegres marchan los que las empiezan.

Entra un grupo de chicas, por sus rasgos son latinoamericanas, no puedo asegurar si son peruanas, bolivianas, eso si son oriundas del continente azteca, inca o maya.

He pensado cambiar de vagón, estoy en el primero dirección Sopelana

Cambio al segundo, encuentro un sitio para sentarme. Hay también en este vagón gente de otras nacionalidades, unos abuelos nacionales, un grupo de chicas, todas llevan sus falditas muy cortas mostrando sus preciosas piernas, mujeres de varias edades, estaturas y colores, tengo que pellizcarme para que no me hipnoticen. Ya sentado, enfrente viajan dos jóvenes, de pelo negro, intento escuchar qué idioma hablan, de donde son. Son italianos vestidos con  pantalón corto impecables, son dos jóvenes de diseño parecen hombres del anuncio Martíni, detrás escucho a una madre que sermonea a sus niños, son rumanos, los pequeños miran a su madre con respeto, el padre está serio.

ESTACION DE DEUSTO;

Entra y sale más gente, un grupo de jóvenes, son musulmanes lo se porque los hombres llevan chilabas, las mujeres sus cabellos tapados con sus jiyab, estamos en el final del Ramadan, las chicas y los chicos no se mezclan, distingo entre las mujeres por los ojos y parte del rostro que son muy bellas y hermosas.

 Ningún Dios piadoso ha cubierto la hermosura de las flores, ni ocultado los vistosos colores de las aves.

La belleza es para los hombres y mujeres que sepan apreciarla y también para los que quieran disfrutarla.

He decidido cambiar de vagón voy a explorar. Llego a la unión de dos vagones, las gomas, me hacen paso un grupo de turistas, son alemanes les doy las gracias, ¨ich danke Ihnen sehr¨ me contestan con una sonrisa en aleman. Sigo hasta el tercer vagón, veo mujeres ensimismadas en sus lecturas, consumidoras de libros, los hombres leen el Marca, o el Mundo Deportivo, las mujeres ganan por goleada a los hombres en consumir cultura. Este mes es un mes de fiestas, localizo a dos chinitas cargadas con bolsas de chuches, juguetes y confetis, son las vendedoras ambulantes de las fiestas. Desde este vagon veo en el siguiente un ramillete de globos, lo sujeta un gitano y su churrumbel.

Hemos pasado dos estaciones y no me he dado cuenta, por estar escribiendo este texto.

Voy a cambiar al cuarto vagón, paso por delante de un grupo de jovencitos de entre dieciseis o diecisiete años, hablan entre ellos, francés, inglés y hasta otros idiomas que no reconozco. Los anfitriones, los españoles se entienden con todos ¡qué envidia me da esta juventud por conocer y poder comunicarse entre esta multitud de culturas! le pregunto a uno de los jovenes ¿de dónde vienen?¿ qué hacen? Me dice que estan de campamento en el grupo hay ingleses, franceses, alemanes, turcos, americanos y hasta un aborigen australiano, tambien le pregunto al joven cuántos idiomas habla, me dice que euskera, español, frances e ingles; le doy las gracias ¡Eskerrik asko! Sigo hasta el final del cuarto vagón, en pie hay un par de jóvenes por su forma de hablar y de cómo huelen a kebap son paquistanies, han salido de trabajar, miran timidamente a un par de muchachas minifalderas.

ESTACION DE ERANDIO;

Estoy a mitad de camino en mi destino, voy a terminar mi safari por el metro de Bilbao, paso al quinto y ultimo vagón, encuentro un sitio donde sentarme. Enfrente viaja una chica, agarrado a su brazo un niño de unos tres años, parece un hombrecito, por como va vestido, lleva un pantalon vaquero verde, una camiseta blanca de algodón con una inscriccion infantil, una chaquetita americana, azul clara a rayas blancas, el niño lleva su cabecita rapada, me sonrie, le devuelvo la sonrisa, pregunto a la joven de la que se agarra ¿es suyo el pequeño? ella me dice con acento, argentino o uruguayo, que no es de ella que es una pasajera como yo. Pregunto al jove que va a mi lado, me confirma que el niño es de el, los dos son nepalies, van a realizar una ceremonia en las playa de Sopelana.

En todo mi viaje y expedicion por los convoyes del metro me he encontrado tambien con toda la fauna de ciudadanos de la península Ibérica, portugueses, catalanes, leoneses, gallegos, andaluces, etc. Y cómo no, mis paisanos y residentes de nuestra tierra, Euskadi.

El metro de Bilbao en verano es un lugar de encuentro de naciones, es un  mundo subterráneo internacional.

 

 

Alvaro Villa Rey


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