ES LA PRIMERA VEZ QUE HAGO EL AMOR EN UN COCHE (LUNES PARTE I)

Por ALVARO VILLA REY
Enviado el 12/02/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Lunes, nueve de la mañana, empieza la semana; con una solemne tranquilidad me levanto, preparo el desayuno, pan tostado con queso fundido y zumo natural, (así esta impreso en el tetrabrik).

Voy directo a una ducha rápida y refrescante, soy un hombre que me he auto impuesto esta disciplina y rutina, para no caer en dejadeces, no tengo jefe superior que me imponga ni conducta ni tarea.

Me arreglo, sigo el consejo de mi madre, ella no salía de casa, ni tan siquiera a por el pan, sin arreglarse, de la misma forma que ella me ha educado, me arreglo y me perfumo. He pasado de los cuarenta años reconozco que he crecido en vanidad. Siguiendo con mi rutina, salgo de casa para dirigirme al bar del barrio para tomar mi ración diaria de dos cafés cortados que me acompañan a repasar los titulares de la prensa. Ojeo la situación del país y la de mi región, también para enterarme de las novedades que ocurren en el pueblo, entre los vecinos que acuden a esta cafetería, los hay que saben todos los chismes y novedades de los vecinos.

Regreso a mi casa, donde tengo mi oficina, enciendo los ordenadores, impresoras y comienzo mi labor diaria contesto correos electrónicos, compruebo la situación bancaria. Miro por la ventana, estamos en el final del otoño y la mañana está preciosa, el cielo está despejado, el sol calienta sin quemar. He decidido salir a la calle, mi barrio está rodeado de parques, enfrente de donde yo vivo hay uno que se llama ¨Parque dela Pergola¨. Salgo de la oficina con un cuadernillo y un lápiz, el parque está vacío, no hay nadie sentado en sus bancos, puedo elegir cualquiera de los bancos, elijo el que esta mas apartado del camino por donde la gente pasa para ir al cementerio.

Llevo media hora y nadie me ha molestado, además de la gente que transita para acudir al cementerio para venerar los restos de sus difuntos, hay otros vecinos que vienen para pasear a sus perros.

Son las doce del medio día, el tránsito al cementerio ha ido en aumento, es un continuo ir y venir de familiares, sobre todo gente mayor que se acercan para honrar a sus muertos. Estoy en mis observaciones y divagaciones, advierto que un perro con aspecto simpático, lanudo y blanco, se me acerca moviendo el rabo. El perro creo que me sonríe, y dando la vuelta alrededor mío, me observa y parece que quiera llamar mi atención, comienzo hacer ruidos y onomatopeyas como los que la gran mayoría de la gente hacemos para reclamar la atención de los canes. Se me acerca, le acaricio y en voz baja le hablo, como si le hablaría a un niño pequeño.

.- ¡Que hay bonito!

El perro se tumba plantándose panza arriba, solicitándome que le acaricie la tripa.

Percibo que es una hembra, accedo a realizar lo que mi nueva amiga me reclama.

A lo lejos se escucha que gritan

.- ¡Zuri!

Debe de ser la dueña de la perra.

Vuelvo a hablarle, a mi nueva amiga.

.- Zuri te llamas, Zuri, ¡qué bonita y simpática eres! pareces una perra muy lista, ademas de cariñosa.

Mientras le hablo no paro de acariciar su barriga, poco a poco veo como se acerca la que parece que debe de ser su dueña, sin dejar de acariciar a Zuri, en voz alta aviso a su dueña, que la perra esta conmigo,

.- Zuri está aquí conmigo.

La dueña sin decir una palabra asiente con la cabeza, acercandose cada vez más hacia mí.

.- ¿Te molesta la perra? ¡Zuri, déjale en paz a Salva!

A la dueña de la perra la conozco, ha sido mi clienta en varias de las empresas que he trabajado. Es ella la que me ha dado permiso para contar esta historia, voy a cambiar los nombres por otros ficticios, tanto el de ella como el de la perra.

.- Teresa a mi no me molesta, es una perra muy cariñosa.

.- Me extraña este comportamiento de Zuri, es raro Salva, que esta perra se acerque a los desconocidos con tanta confianza como esta contigo.

.- Debo de tener cara de buena persona. Para los canes debo de oler a buenas intenciones, los niños y las mujeres siempre me acogen o les inspiro confianza, mi pareja se cabrea por ello, lo que peor lleva es que sean las mujeres, es muy celosa, en fin, creo que soy un hombre que inspiro confianza y todo se reduce a esto a confianza.

.- Salva, yo me acuerdo que cuando celebrábamos los cumpleaños de mis hijos en el restaurante donde tú trabajabas, mis amigas y yo siempre comentábamos que tu tenias buena mano para manejar a los crios, mi hijo y sus amigos te tenían cariño.

.- Lo que más añoro en mi vida es no haber tenido un hijo, he sobrepasado los cuarenta años y sigo haciendo tonterías, soy tan inocente como un niño.

.- Salva ¿donde trabajas? has tenido varios trabajos, ahora ¿a qué te dedicas?

.- Tengo mi oficina en casa, trabajo desde casa, en publicidad. Esta labor a mi me aporta no solo beneficios económicos, también la creatividad, crear ideas, para el marketing, otro factor importante es mi libertad y tiempo libre.

.- Me has dicho que superas los cuarenta dime la verdad ¿cuantos años tienes?

.- Teresa soy un hombre vanidoso, no me gusta decir los años que tengo, supongo que a ti tampoco te gusta revelar los tuyos, espero que guardes mi secreto, tengo realmente cincuenta años, hay gente que me echa cuarenta y tres o cuarenta y cinco, tengo suerte de mantenerme con un buen aspecto, también me cuesta un poquito mantenerme.

.-Yo también te echaba por tu aspecto, tu cuerpo y tu rostro, los de un hombre de cuarenta años.

.- Gracias Teresa, cuanto mas años cumplimos, comentarios como éste, hacen que tengamos más ganas de vivir y de arreglarnos más.

Después de llevar un buen rato hablando con Teresa, me voy a tomar la libertad de acortar el nombre de Teresa, creo que ya tengo la confianza para llamarla Tere.

.- Bueno Tere, ya te he dicho mis años ¿cuántos tienes tu?

Tere, que hasta el momento se encontraba de pie en frente mió y de Zuri, sonríe y se sienta a mi lado. Lleva puesto un vestido azul marino, largo de una pieza, la tela es ligera, estampada con flores amarillas y unas sandalias de tiras color amarillo.

.- Tengo cincuenta y nueve años, cumplo sesenta en diciembre.

Dejo de acariciar a Zuri, y me recreo observando a Tere, advierto que el vestido es de botones los últimos botones están sueltos, al sentarse deja a mi vista sus rodillas y parte de los muslos, para mi gusto me parecen preciosas.

.- Tere yo creía que eras de mi edad, por aquí delante han pasado crías de dieciocho o veinte años que con toda su juventud ¡ya quisieran ellas tener tu escultural cuerpo!

.- Por favor, no exageres.

.- No estoy exagerando, te hablo en serio.


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