Sedientos del otro

Por Arturo Zegarra
Enviado el 10/03/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Pasamos toda la tarde juntos.

Riendo, charlando, haciendo manitas y echándonos miradas intensas....

La noche se nos echó encima sin que ninguno de los dos quisiera separarse, cenamos un kebab de cordero en un lugar típico de Huertas y bajamos caminando hacia la estación de Atocha con un helado en la mano. Mientras caminábamos nos dimos a mano.

Realmente no se muy bien que pasó, si hiciste un gesto o sonreíste o qué pudo ser... La cuestión es que me encontré besándote desesperadamente y tu me correspondías con la misma avidez. Mis manos agarraban tu trasero y tu nuca con fuerza mientras las tuyas se ocupaban de mi cara. En 10 segundos tenía una erección tremenda.

Sin hablarlo siquiera nos seguimos besándonos y manoseándonos hasta mi casa que está cerca (gracias a Dios, tenia una erección que empezaba a ser dolorosa).

Al entrar en el portal, paramos un segundo a tomar aliento, te miré detenidamente un par de segundos

-Dios, eres preciosa....

Y joder si lo eres.

Sonreíste y seguiste besándome... me encantó sentir que tenias tantas ganas de mi como yo de ti.

En el ascensor te desabroché el sujetador al segundo intento...

Tus pechos eran pequeños y tus pezones estaban erectos. Los roce y te estremeciste...

Tus manos también me acariciaban bajo la camisa y ya me habías desabrochado el cinturón cuando conseguí abrir la puerta.

Nada mas cerrarla, te empujé suavemente contra ella y empecé a besar tu cuello, tu cara, tu boca.... te quité la blusa y tu me quitaste la camisa arrancándome dos botones...Bajé besando tu cuello, bese tus pechos y lamí tus pezones como quien necesita beber de ellos.

Me empujaste al sofá (que es incomodísimo, pero en aquél momento era una nube) y te bajaste los vaqueros....suspiré, llevabas una bragas blancas sencillas enmarcadas en esas dos columnas de bronce que llamas muslos.

Te bajaste las bragas y vi la fina línea de vello de tu pubis.... mis boxers volaron y te pusiste a mi lado mientras nos besábamos....

Busqué tu sexo con la mano y ¡oh por Dios! estaba totalmente empapado..Mis dedos de deslizaban dentro y fuera con muchísima facilidad y acaricié tu clítoris con suavidad. Me encantaron tus gemidos, y a ti los míos porque tu mano había bajado y me acariciaba la polla con suavidad...

- Llevo 8 años esperando esto- te dije- y me arrodille ante ti abrí tus muslos y bebí y bebí y bebí con fruición de tu sexo hasta que te corriste con un grito y tu uñas clavadas en mi nuca...

Me miraste sonriendo y te echaste sobre mi....

-Te quiero dentro de mi...ahora... - y sin dejarme decir nada te sentaste sobre mí y entré dentro de ti hasta el fondo... con un suspiro de placer por parte de ambos...

Tengo que reconocer que no aguante mucho, los movimientos de tu pelvis (ya sé por qué bailas como bailas) hicieron que terminara en unos pocos minutos con un gemido y un te quiero...

Hicimos el amor muchas más veces esa noche hasta que, después de una ducha caliente (y no sólo por el agua) nos quedamos dormidos el uno en los brazos del otro.

Esa mañana tú me despertaste bebiéndome a mi a tragos largos, muy largos...

Peros ese nuevo día... es otra historia.


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