La travesura de Clarita.

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Cinco años tenia la niña cuando decidió cortar la cola del caballo de su vecino, el señor Ricardo (Caco). Su observación de infante no le permitía concebir como esa maraña de pelos salía de la cola de tan bello animal, quizás la naturaleza se equivoco y puso el pelo perteneciente a la cabeza en la cola, o quizás Dios lo hizo como castigo, así como su madre la castigo el día que rompió el jarrón de la abuela y por ello esa tarde no le dio un pedazo de pastel con helado; de la misma manera Dios no le puso pelo donde correspondía. Jamás había visto un caballo, así que pensaba que solo se había equivocado con este, seguro otros caballos si tendrían su pelo donde correspondía. Espero un descuido de su madre y tomo las tijeras de su cesto de costura (su madre le tenia prohibido tomar las tijeras) y con destreza se deslizó por la ventana del fondo, corrió hasta el patio del sr Ricardo y pensando en la felicidad que le provocaría tanto al dueño como al caballo, corto todos los pelos de su cola. Se decía a si misma:
- Cuando el sr Caco vea lo bien que le e cortado, se alegrara mucho y le explicare como pegar sus pelos en la cabeza que es donde corresponde, quizás con el pegamento que mamita tiene en el gabinete se pueda hacer, y entre los dos lo haremos y quedara muy bonito, que felicidad sentirá.
Emocionada metió los pelos cortados en una bolsa y corrió a su casa, pronto empezaría su programa favorito. Paso la tarde hasta que olvido los planes, los pelos y todo.
Mientras cenaban ,escucho que alguien gritaba, no entendió que sucedía, su padre se levanto y observo por la ventana, el sr Ricardo hablaba en tono fuerte, interrogando a sus pequeños sobre la cola del caballo. Pensó en contarle a su madre su plan, su madre se lo contaría a su padre, y el al sr Ricardo, tenia todo perfectamente planificado. Llamo a su mamá notificandole la historia, su madre no sabia si gritar de la vergüenza o solo reír con la travesura de su pequeña hija, al contárselo a su marido este llamo a su vecino para que la pequeña Clara le contase su perfecto plan. Los tres adultos rieron, antes reprendieron a Clarita y le explicaron el porque no debía volverlo a hacer. . .
Moraleja: es ponle la cola al burro, no cortale la cola al caballo. . .
Rebeka Wilde.


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