EL POEMA (Y EL RELATO) ES ERMITAÑO DEL CAJÓN ----(1ª parte)

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 * Esta prosa está publicada en el año 2003 en la Revista vitoriana "Arte Activo".

 **El que quiera visitarme en otra reflexión metaliteraria en esta web titulada “Diversos Escritores virando y virando en busca de varias ciudades expresivas”, también está invitado a ir.

Ahora os dejo con: 

 

EL POEMA (Y EL RELATO) ES ERMITAÑO DEL CAJÓN (1ª parte)

Madrugada.

He estado tres días telefoneando a Dama Inspiración pero no atendió a mis llamadas, sin embargo, me acaba de despertar cuando menos lo esperaba para que la transforme en palabras ¿Que viaje nocturno me espera hoy?

 Seguro que ella, Miss Numen, ya ha organizado un complot de mis instintos y me obliga a ir a la reunión.

Me lleva ante su dueña para la que trabaja, para quien cataliza sus deseos.

Llegó al final. Allí está sentada La Ilustre Poesía Literaria en su Trono de Tinta y allí luce su ilimitada corona, hecha la misma con las frases de todos los escritores del mundo. Me mira desde las alturas y yo me postro y me arrodillo ante ella:

 -”Quisiera que reflejes algo de mí, hoy” - ordena Ella con su voz mezcla de rubí y éter.

Y la Soberana de las Letras no expresa nada más, tan sólo insinúa todas las posibilidades creativas. Ella metaforiza abismos, describe galaxias y únicamente puedes sentarte a escuchar a la No Domesticable Monarca y estar relativamente expuesto  a por donde te hace viajar y divagar.

 Efectivamente, me provoca para montar en un vagón camaleónico y su gigantesca Corte de frases sueltas me despide lánguidamente. Con lentitud, las ruedas artísticas empiezan a bailar con los railes vitales y tras un trayecto de 4 albores:

 -”Próxima parada: ESTACIÓN OBLICUA” - anunció un maquinista llamado Tránsito Obligado.

 Y así tantas noches, Preso de Ellas Dos, de Inspiración y de Poesía. Con ese absoluto mando femíneo tan suyo que no puedo resistir de ninguno de los modos.

Son cúspides,                                   son deidades.

Me bajo del tren alegórico y tomo un sorbo de nebulosa seducción en la primera fuente de papel que mis ojos pueden hallar.

Tenía sed de escritura y allí mismo me desafía un folio de blanca desnudez.

 Retratos estereotipados me dicen que los devore aunque me niego. Prefiero arriesgar sobre la red onírica y aventurarme a un letargo de cenizas parrafísticas...

 


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