TERATOFOBIA Parte 1

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Despierta ansioso, se alista lo más rápido que puede y sale de su casa con tanta prisa que parece que va a participar en una carrera contrarreloj.

En el trayecto no piensa en absolutamente nada, sólo siente una gran alegría interna, puesto que, finalmente, tiene los créditos necesarios para hacer realidad su sueño, del mismo modo que lo han venído haciendo miles de personas en los últimos meses. Esto es posible gracias a que, en este tiempo en particular, los hombres de ciencia han creado un ingenio capaz de cosificar los deseos de las personas. Es decir, la novedad tecnológica que está en boga consiste en volver real cualquier cosa que una persona imagine en el interior de su mente. De este modo, es posible obtener joyas y prendas de diseño único, automóviles que desafíen la gravedad o máquinas listas para viajar hasta el fondo del mar sin ningún inconveniente. Sin embargo, aunque técnicamente no hay nada que impida cosificar, por ejemplo, un arma muy avanzada; no se permite el traer a la realidad algo como eso, de hecho, quienes lo han intentado han sido arrestados incluso antes de que terminara el proceso de materialización. Por otro lado, tampoco se permite materializar ciertas cosas que por su naturaleza, aunque esta no sea bélica, podrían poner en riesgo a la población de algún modo. Además, tal tecnología sólo sirve para materializar objetos sin importar su complejidad, tamaño o el material del que esté hecho el objeto en sí; pero se ha dicho que el dispositivo carece de la función de materializar seres vivos, y aunque esto fuera posible, los científicos responsables por el invento han recomendado en repetidas ocasiones abstenerse de siquiera intentar algo así. Hecho con el que la mayoría se encuentra conforme, pues, lo único que buscan es cumplir sus deseos y caprichos insustanciales y nada más. Aunque claro, siempre existen las excepciones y mientras un gran número de personas necesita de objetos materiales para ser felices o creer que lo son, también existen sujetos que le dan importancia a otro tipo de elementos que son más bien de índole emocional. Tal es su caso, que ha terminado su recorrido y ahora se encuentra en la entrada de las instalaciones en las que se guarda la famosa invención.

Una vez dentro de la factoría, se dirige al lugar en el que se realiza el pago del objeto que será materializado. Luego de hacer el deposito correspondiente, continua su marcha hasta llegar a una estructura que a sus ojos se asemeja bastante a un hangar gigantesco en el que no hay mucho que ver a excepción de una máquina parecida a una cámara cinematográfica de gran tamaño. Al estar frente al mecanismo aprovecha para observarlo con detenimiento por unos instantes. Después de un par de minutos, llega la persona con la que se había puesto de acuerdo con anterioridad y le pregunta que si ese es el aparato con el que se materializan los pensamientos; le responden que sí, aunque para evitar sentirse intimidado o a disgusto, le sugieren que piense en el artefacto como un simple "proyector".

Antes de iniciar con el procedimiento, los dos se dirigen a la parte trasera de la estructura y hacen una transferencia de créditos a la cuenta personal del científico. Finalizada la transferencia, el científico sonríe de una forma ladina, puesto que, lo que en realidad busca con el invento es (al igual que con cualquier otro invento), simplemente obtener el mayor beneficio económico posible.

Luego, el científico le comenta que sólo podrá disponer de unos cuantos segundos, mas, si hay suerte y los guardias no aparecen podría ser hasta un minuto o quizás un poco más, pero que esto estaba completamente fuera de sus manos, así que sería mejor no esperar demasiado en ese aspecto. Por último, el científico le recuerda que pasado el tiempo sugerido su deseo se desvanecerá íntegramente, pues, de no ser así, ambos tendrían muchos problemas.

Entonces, cada uno se apresura y toma su posición correspondiente.

Una vez que el científico se encuentra detrás de los controles le dice que se tranquilice y no deje de mirar el centro de la máquina que parece una lente mientras piensa en lo que quiere traer a la realidad, pero agrega que tiene que retroceder otro metro entre él y el artilugio para tener el espacio suficiente. Sin titubear hace exactamente lo que le han dicho y, para su sorpresa, casi de inmediato, aparece delante suyo la imagen que tenía en la mente apenas unos segundos atrás. Se trataba de su abuelo, o al menos, de una construcción mental que había tomado esa apariencia fisíca al haberse hecho tangible. Al ver a su abuelo no pierde ni un segundo y va y lo abraza, lo toma de las manos y le dice lo mucho que lo ha extrañado. Sin embargo, teniendo en mente el poco tiempo del que disponía, trató de ahorrar palabras que podrían resultar innecesarias, para en su lugar, utilizar únicamente las que de verdad quería decir. Todo le parecía como un milagro, su abuelo se veía tal y como él lo recordaba, además, el carácter y la voz de la imagen también eran idénticas a las de su abuelo cuando estaba con vida. Luego de una breve charla el plazo terminó y la replica fue desapareciendo poco a poco, no sin antes tomar su mano por última vez como lo hubiera hecho su abuelo verdadero.

El científico aclaró su garganta y se acercó para decirle que ya debía marcharse, pues, obviamente, el tiempo había terminado y que, de hecho, fueron casi tres minutos los que usó en su encuentro, y no obstante, no hubo ningún inconveniente. Los guardias, al parecer, duraron más que otras veces para tomar su refrigerio y no venían sino hasta ahora. El científico le preguntó si había quedado conforme con lo que acababa de experimentar y lo único que consiguió como respuesta fue un lacónico "sí". Ambos se despidieron y cada quien siguió con sus actividades diarias como siempre.

Por la noche, luego de salir del trabajo, se tiende en su cama cansado pero muy contento por lo que vivió unas horas antes. Pensando en ello se queda profundamente dormido y tiene un sueño tranquilo y apacible en el que ve de nueva cuenta a su abuelo. 


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