El Pasado siempre regresa...

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El pasado siempre regresa...

     -Padre, mis pesadillas cada días son más reales y crueles -. Expresa con el rostro  apesadumbrado con un marcado sombreado en las ojeras, un hombre joven que aparenta mas edad, incluso su cabello canoso y su harapientas ropas asentua su lamentable estado.

 

     -Hijo mio, debes buscar en tu interior qué es lo que te atormenta. -dice el parrocó en un tono un poco indispuesto.

 

     Aquel hombre visiblemente angustiado, juega con sus dedos entrecruzandolo de manera nerviosa, tratando de permanecer tranquilo pero se le hace imposible. El padre sentado a su lado, lo observa como tratando de escrudiñar en en sus pensamientos. Lo conoce desde que era un niño, conoce su historia. 

     -¡Usted que es el ayudante de Dios en la tierra, inteceda por mi-. Suplica aquel hombre.

      Estos dos hombres tan iguales y tan diferentes estan sentados uno al lado del otro en la capilla de la iglesia. Cada uno con una cruz particular a sus espalda.

      El padre esta pasando por una crisis de fe -que en esta epoca es comprensible como ser humano que es- esto  debido a tantas desgracias que ocurren a su alrededor y que lo llenan de impotencia pero sobre todo a fantasmas del pasado que han retornado y que creía olvidados. Solo le queda predicar el mensaje salvador y eso lo ha llevado a dudar de sí mismo y de la fe que profesa. -¿Cómo ayudar aquel pobre diablo, si èl mismo necesita salvación?

      El padre José Guerrero es un hombre de 55 años, que ha pasado por mucho en la vida, hijos de padres divorciados pero que a pesar de eso lo criaron unidos y dedicaron toda su vida a que tuviera el amor y todo lo necesario para triunfar en la vida. Pero tuvo una etapa que unió su pasión juvenil a la danza de las drogas dónde la fiesta no terminaba para el sin el abrazo mortal de las drogas, tal era su perdición que casi muere de una sobredosis. Sus padres lo atendieron e internaron en un instituto católico donde mientras estuvo ahí encontró su camino a la redención y su amor a Dios.

     El hombre es Anselmo Torres, tiene aproximadamente unos 30 años,  hijo de madre soltera que ha tenido que hacer de todo para criar a su hijo a pesar de las humillaciones y maltrato de la gente que en ocasiones- muchas por cierto- olvidan que no deben arrojar piedras cuando sus acciones son pecados ocultos. Su madre de joven fue víctima de violación aunque nunca se comprobó pues estaba tan ebria que no pudo reconocer a su agresor aunado a eso tenía mala reputación por lo que la denuncia fue desechada. Con el tiempo descubrió lo impensable para ella, estaba embarazada. Trató de abortar en muchas ocasiones sin éxito, luego resignada decide terminar con el embarazo para luego darlo en adopción. Dejó la drogas y el alcohol. Ingresó a una casa institucional para jóvenes en riesgos, ahí aprendió oficios entre ellos cocinar, coser, como atender a su bebé aunque aún no olvidaba su decisión de la adopción. 

       Llegó la hora del alumbramiento y al ver la cara risueña e inocente  de su bebé, decide quedarse con el. Su estadía en la casa se prolongó hasta que el bebé cumplió un año ya para ese entonces la joven había cambiado, conseguido empleo y un lugar pequeño donde alojarse con su hijo.

     Sin embargo, no todo fue fácil, aunque nunca se rindió, tuvo que soporta muchas cosas por su hijo.

      El tiempo fue pasando y el niño crecía con amor pero carente de lo necesario según el lo veía mientras crecía y observaba a los otros con juguetes, celulares, ropas y otras cosas que el no tenía. 

     A pesar de los cuidados de su madre, Anselmo sucumbió al mundo oscuro del mal. En una ocasión, participó en un robo a una casa junto a otros compinches, asesinó por "accidente" a su compañero intentando evitar que este saciara sus bajos instintos en la adolescente de esa familia, por el alboroto lograron huir del sitio pero nunca pudo olvidar el rostro del hombre al que asesinó. Desde entonces anda a escondidas pues lo busca la policía como los delincuentes para vengar la muerte de aquel sádico. 

       De noche y de día lo asaltan terrores al recordar los ojos sin vida de aquel hombre. Nunca pensó en matar a nadie, sin embargo la avaricia lo condujo al abismos de sus pecados, sabé que no tiene salida y suplica por el perdón divino. 

     Hoy están uno al lado del otro dos hombres lleno de demonios y sin saber que hacer...

     Hoy padre e hijo sufren tormentos divinos que los empujan al arrepentimiento. 

     Hoy el padre Guerrero tiene a su lado el producto del pecado del pasado suplicando su ayuda celestial, cuando de joven pudo haber asumido la responsabilidad de aquella noche cuando drogado violó a aquella joven que es la madre de Anselmo y que este sin saberlo ha venido en busca de su ayuda.

      -¡Padre! Por amor de Dios, necesito su perdón.- Exclama Anselmo con los ojos llenos de lagrimas que ya se están derramando.

      El padre lo observa y levanta la mirada al Cristo Redentor que se encuentra en lo alto del altar, testigo silente de la escena que ocurre bajo sus pies sangrantes. 

      Mientras él,  le habla en sus pensamientos  "Jesucristo bendito, no tengo perdón, conocerme en  tu infinita sabiduría la ayuda necesaria para poder aliviar el espíritu atormentado de mi hijo, pues yo estoy condenado"...

 

FIN


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