UNA NOCHEVIEJA DIFERENTE

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Llegó hasta aquella monumental casona, aún con la servilleta de papel casi destrozada, con la peculiar dirección anotada de su puño y letra.

Le conocía muy poco, pero su personalidad y su correcta manera de comportarse con ella le enamoraron. De aquel modo confió plenamente en un desconocido que hacía tan solo unos días la había invitado a pasar la última noche del año en su casa. Y allí se encontraba, habiendo cancelado la cita de la conmemoración anual que siempre pasaba con sus amigos.

Desde aquella noche en la sala de fiestas no habían vuelto a coincidir, respondiendo siempre a sus constantes llamadas un mayordomo, que con su tediosa voz le decía que su señor, no podía en ese momento ponerse al teléfono. Por mucho que insistía nunca recibía su llamada de respuesta antes de medianoche.

Sin darle mucha más importancia dejó que pasaran los días, aprovechando para terminar la compra de los regalos que tenía pendientes...

Ahora pienso que debería de haber sido más precavida, a pesar de que no se arrepiente para nada de lo que ocurrió y que a continuación comienzo a relataros...

Primero me presentaré soy Lady Writer, el personaje inventado por una escritora y que como en este relato, os contara historias que espero gusten a todos los lectores, en este caso figura en lo escrito una historia ficticia...

Y ahora leer...

Todavía eran las seis de la tarde y un espectacular atardecer, con un rojizo sol comenzaba entonces a esconderse entre las montañas. En aquel instante Lori llamaba a la puerta, pero antes de dejar caer su mano sobre el timbre, esta se abría misteriosamente ante sus ojos...

Entró despacio, viendo al mayordomo en el centro de aquel recibidor tremendamente grande y desapacible... Invitándole a que pasase a un salón cien veces más grande y que esperase allí que su señor no tardaría...

Lori así lo hacía, sentándose en un sillón de terciopelo rojo, igual como el color que comenzaba a desaparecer de aquella ventana ante su mirada. Pero antes de hacerlo la muchacha presa de su intrigada curiosidad femenina, recorrió aquella habitación contemplando toda la artesanía que estaba expuesta en aquel mobiliario antiguo. Su cabeza quería asociar a los fotografiados en aquellas instantáneas centenarias, por las vestimentas con las que iban vestidos, con algún pariente de Iván. No le hizo falta preguntar ya que una varonil voz se hacía eco justo detrás de ella con una rotunda respuesta... “Ese conde es mi padre”... Y sin dejarla reaccionar la atrajo hacia él besándola con pasión...

Ya no había duda de ello, convencida al máximo, Lori estaba de que Iván, también se había enamorado de ella. Después de una conversación amena en la que no quedó del todo claro nada sobre la vida de Iván, el servicio les avisaba de que la cena estaba servida, en la contigua sala donde estaban ellos. Con suma galantería él, le ofreció su mano elegantemente extendida, dejando ver el sello que lucía su dedo anular. Ella la tomó intentando no ocultar con la suya lo que él le aclaraba que era el anillo del escudo de la familia.

Lori no salía de su asombro, no dejaba de pensar de que todo llega en la vida, aquella noche en la discoteca no hubiese creído, si alguien se lo hubiese dicho, como iba a cambiar su vida después de pasar con él la última noche del año.

Sentados a la mesa Lori preguntaba a Iván cuando llegaban los demás invitados, sacándola de la duda, él le decía que estarían solos que sus padres vivían muy lejos, eran mayores y no les gustaba viajar...

 

Degustando un exquisito menú pasaron dos horas, terminando con el postre, del cual y de aquella bandeja repleta de fruta fresca, dejaron las uvas para la medianoche... Tal vez igual que alguna que otra sorpresa más...

Lori en todo momento quería retocar su aspecto físico y como no encontraba ningún espejo para a hacerlo se excusó, pero con motivo en querer ir al lavabo. Fue acompañada por una de las sirvientas a la que por muchas veces que Lori preguntaba de dónde era, no obtenía respuesta, ya que a ningún miembro del servicio había escuchado una palabra en toda la velada.

La empleada esperó paciente a que Lori saliese del baño, en el cual ella ya encontró el espejo que buscaba, arreglando así su cabello y soltándolo por expreso deseo de Iván.

De regreso a la sala él interrumpió sus pasos acortando su camino, la noche seguramente y por lo que deducía Lori, terminaría en aquella pequeña y acogedora estancia. De la cual a la joven le llamó la atención un gran piano que sonaba sin ser manipulado...

 

El baile era una maravilla, Iván sin duda un gran bailarín, a pesar de que al carecer ella de aquella habilidad, las piezas que sonaron y que sin duda aquellas sí que sabía bailar Lori, eran temas románticos que los dos disfrutaron...

Las caricias de aquel misterioso hombre anularon sus pensamientos, dejándola a merced de sus sentidos, aquellas sensaciones que notablemente se veían desbordadas por los dos acostados en aquel diván...

 

Lori había perdido la noción del tiempo, ya no le importaba nada, solo cuándo escucho las campanadas en el reloj de pared, despertó de su sueño en el que estaba inmersa, escuchando una pregunta que la dejó petrificada...

Abrió los ojos, su cuerpo estaba vencido sobre el brazo de Iván que la acercaba hacia él con suavidad, y mientras con la otra mano apartaba su melena dejando su cuello al descubierto, le decía...

 

¿Quieres ser mía para siempre?...

 

Un “Sí” fue la respuesta de Lori... Para entonces ya no había vuelta atrás los blancos y largos colmillos vampirescos de Iván estaban hundidos en su cuello y manchados de la sangre de la joven, la que pasaría a ser propiedad inmortal del conde...

 

©Adelina GN

 


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