EL ASESINO DE BECARIAS - Serie de Relatos Lady Writer nº 5

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Queridos lectores del noticiero, una vez más quien escribe, viene a dejar una nueva noticia interesante y crucial... Tenemos apodo para el supuesto criminal que viene incrementando sus delitos tan cerca de nosotros, que le hemos llamado... El asesino de becarias...

Así comencé a escribir la columna de Lady Writer aquella noche, la rabia me volvía enfermiza, no acertaba a escribir, pensar que otra compañera había caído en sus criminales manos, me comprometía, quisiera haberlo tenido cerca, le hubiese apretado con mis manos el cuello hasta haberle sacado un palmo de lengua...

Era una verdadera pena que Maica fuese su segunda víctima, o aquello pensábamos nosotros, pues para la policía había otra teoría, una trama diferente. Para ellos era un asesino en serie, un monstruo que no solo segó la vida de mis dos compañeras, prácticamente nos daban a entender que aquello venía de atrás, pero sin clarecer mucho más. Al contrario que nosotros, que contribuimos en todo lo que podíamos con nuestras declaraciones, como las que prestamos días después presentando informes de lo ocurrido, fotografías y declaraciones del intento en mi caso y el asesinato de Maica en la pasarela.

Cuando la seguridad consiguió calmar al gentío y colocarlo en el salón contiguo al que estábamos, pude llegar hasta donde estaba el cuerpo de mi amiga. Estaba justo en la misma perspectiva que la bala que me rozó y justo incrustada en su abdomen. De no haber sido por la ayuda de Marcos, que la acercó cojeando hasta detrás de la cortina donde estuvo viendo como yo ocupaba su puesto de modelo. Mi compañero también se había puesto en peligro al cambiar de lugar en un momento cuando tomaba las instantáneas. El único que se libró de aquel peligroso instante fue Jhon, mi marido estuvo en todo momento en el encuadre opuesto. Un Jhon asustado por sus recuerdos de hacía años no daba una respuesta acertada, con temblorosa la voz y afonía nerviosa trataba de explicar que con el desconcierto abrió sin querer la tapa de su cámara velando imprudentemente el carrete. El inspector intentó calmar su estado de ánimo, él no había podido fotografiar al asesino, ya que desde donde se había disparado era justamente uno de aquellos dos palcos repletos de periodistas que hacían su trabajo.
De nuevo me había librado de ser asesinada, las pobres de mis becarias Maby y Maica ocuparon mi lugar en aquellas dos ocasiones con tan diferentes motivos. Y aunque la policía no creía que fuese una casualidad nos pidieron un favor...

En unos días partiríamos a Barcelona, una gran gala de moda presentaba una firma nueva de ropa de baño, gran oportunidad para acudir y procurar cazar entonces al asesino de becarias...
Después de todo aquel ir y venir prestando declaración en comisaría, nada había quedado claro, nuestros nervios iban en aumento, la plantilla en el periódico se redujo increíblemente, todos tenían miedo, mi marido recayó de su depresión, y varios de los reporteros presentaron su cese en el periódico, el miedo se servía en bandeja de plata. Lo único que quedó descrito en aquel juicio de faltas, fue que un criminal andaba suelto, que no divulgaremos muchas pistas en nuestro periódico y que tan solo diésemos a conocer el apodo que se le había asignado al sujeto. Yo sabía una cosa, sabía que si ahora volvía a reincidir en su cometido no sería su víctima una becaria, lo tenía muy claro, no volvería a exponer la vida de una compañera para a aquel trabajo, sería yo misma la que me prestaría de incógnito a pasar aquellos modelos...

Mis chicas habían muerto, quería y exigía el privilegio de estar presente cuando lo atraparan y poder firmar la noticia de su detención cuando redactase la columna.
Preparando una de aquellas secciones que tanto gustaba a la juventud que me leía me encontraba, cuando recibí la llamada del inspector que llevaba el caso...

¿Dígame? Sí, soy yo
¿Irene? Podemos quedar a tomar un café, tengo que hablar con usted...

©Adelina GN
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