CORTO RELATOS DE MI VIDA: LA SEÑORA GREGG: El trauma del mayordomo. Parte Final. (CONTINUACION Y FIN)

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Al fin emplee un truco que me enseño el vejete de nuestro vecino, este me enseño una técnica para apretar la vagina de modo que un hombre no pueda resistirse y acabe rápido, esto me lo enseño para que yo lo practicara con Julio en la noche y así estar fresca para el día siguiente, pues bien la técnica fue efectiva, lo apreté con mi vulva con tanta fuerza que el tipo se vino de inmediato dentro de mí, quiso zafarse pero yo lo tenía bien enganchado, así que no tuvo más remedio de dejarme llena la concha con su leche, cuando eyaculó sentí aquel chorro caliente dentro de mí, fue un momento único para mí, nunca sentí algo igual, ni cuando quede embarazada de mis dos hijos, cuando sentí que al hombre ya le había salido hasta la última gota de semen, desenganche mis piernas de su cuerpo, y me quedé tirada un rato en el suelo, el hombre también se quedó tirado a la par, los dos allí en el suelo en medio de aquel charco de fluidos vaginales, él tomo un segundo aire y me dijo: aun quieres más, y yo, ahora convertida en toda una ninfómana dije, claro, por qué no, me levantó del suelo, me llevó de nuevo al horcón y  me preguntó, alguna vez lo has hecho por atrás, respondí que sí, pero nunca con alguien con una polla de ese tamaño, él dijo:  bueno pero ya debes estar algo abierta, le contesté sí, algo, y me dijo, tranquila que lo voy a hacer suave y despacio, confío en ti le dije y me puse en posición  para recibir aquella cosa enorme , el hombre abrió mis nalgas y empezó a meterme la polla por el ano, yo con algo de molestias le decía, despacio por favor, ay, ay, ay, no tan rápido, despacio ay, au, au, au, al final me entró la mitad de su pija, el hombre empezó a hacer sus movimientos, yo solo me agarraba del horcón, conforme fueron pasando los minutos mi ano fue distendiéndose poco a poco, el tipo metía su polla más y más adentro, hasta que en un momento me di cuenta que me había entrado casi todo,  aguanté las embestidas del hombre, que con fuerza me penetraba, por fin apreté mi esfínter y el hombre acabo dentro, sólo alcancé a decir: uuuuuhhh que caliente esta, que caliente esta que pregunto el tipo, tu leche, respondí , el hombre saco su polla de mi agujero, de inmediato me toque y aquello estaba bien abierto, por eso desde esa ves siempre manché mis calzoncitos con heces, mi agujero estaba rojo y abierto, la verdad muy abierto, cuando me incorporé empezó a salirme de entre las nalgas todo el semen del hombre, me salía algo como engrudo blanco, el tipo fue por un trapo y me limpió mi culito y mi panocha, lo deje y le agradecí por ello, nos abrazamos y nos besamos con pasión, a todo esto la lluvia había dejado de caer, nos pusimos la ropa y como si nada salimos del galpón, llegamos al establo y acostado en la paja, durmiendo estaba Migue, le dije: bueno, paro de llover, regresemos a la casa, salimos del establo, el sol salió de nuevo, el hombre fue por los caballos y los trajo, a mí me ayudo a subir a mi caballo, después a Migue, pero cuando me senté di un grito agudo de dolor, y no era para menos, me habían perforado la cola con semejante polla.

(CONTINUARA)….


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