52 Vs 30

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Hoy me levanté excitada, húmeda... Quizás fue un sueño que tuve.

Salí a hacer mis deberes y me encuentro con él, mi vecino de 52 años. No era muy atractivo pero ese día me provocó cogerlo. Se ofreció a llevarme y de esa manera comenzó nuestro juego...

- Como estás?? 

- Bien, algo acalorada pero nada que no se pueda solventar.

- Estas apurada??

- En realidad no.

- Quieres ir por un cafe? o a tomar el desayuno? 

- Si, me parece, buena idea.

Ese encuentro simple fue satisfactorio, desayunamos en su coche y seguimos rodando, cayo en los cliché de todos los hombres:

- Eres preciosa, me gustaría volver a verte, podemos vernos más tarde??

Yo me comportaba inocente, como una nena buena:

- Yo preciosa? noooo creo..

- Me gustaría abrazarte, puedo?

- Si puedes.

No esperó que terminara mi respuesta cuando ya me tenía en sus brazos, su boca buscaba la mía, yo jugueteaba y lo esquivaba, por último accedí, le di mi boca y se la comía con tanto gusto que me tomó por sorpresa, metía su lengua, casi me ahogaba, me estaba excitando y el podía notarlo, mi respiración se aceleraba, mientras sus manos se posaban sobre mi pecho, apretaba los pezones por encima del brasier, los apretaba con fuerza, me dolía pero sentía un dolor rico, un dolor que me llegaba alli abajo. Por instinto me puse casi encima de él, lo toqué por encima del pantalón, uff que tamaño tenia......... Era grueso, grande.

Seguimos besándonos, estaba a punto cuando sentí su mano sobre mi coño ya mojado y palpitante, con cada apretón de sus dedos sobre mis pezones yo movía mi cadera hacia adelante, simulaba el movimiento como si lo tuviera dentro, estaba gimiendo, extasiada.

- Dios como haces esto? como me excitas así de rápido? oooooohhhhh si...

Le besaba el cuello y sentía su desespero, quería embestirme, le tomé las manos y puse una de ellas sobre mis pechos:

- Te gusta esto papito?

- Siiiiii me excita, me gustan.

Apretaba los pezones, acto seguido bajé esa mano y la puse en mis nalgas:

- Y este culo te gusta??

-OOOOHHHH SIIIIII lo deseo.

Apretaba mis nalgas con fuerza y me jalaba hacia él, le tome la mano y puse entre mis piernas, para que sintiera mi ardor, mi humedad y como me tenia:

- Y esto?? que quieres con esto??

- Que quiero con eso?? que quiero?? QUIERO ESTO...

Me soltó el cinturon que llevaba, me bajó a la fuerza los pantalones y quedó deleitado viéndome la braguita que traia puesta, yo me sentía ansiosa.

- Esas pantaletas me molestan allí, creo que voy a romperlas. 

Me rompió las bragas de un tirón, las quitaba lentito, disfrutaba mucho viendo como se relamía los labios, así sin más me metió 2 dedos, yo me retorcía de placer, me tenía como quería.

- Te quiero dentro ya. 

- A la nena hay que complacerla, no te subas los pantalones, quédate asi. 

Arrancó el carro y nos fuimos a un hotel, no me dejo quitarme el pantalón en el camino, ni subírmelo, llegamos a la habitación y aún sin bajarnos me dijo:

-Ahora si, vamos a desvestirte.

Me quitó el pantalón, comenzó a masturbarme, metía sus dedos divino, entraba y salía, entraba y salía, lo deseaba ya mismo adentro pero no se lo pedíria. Me bajé y entramos a la habitación, ya adentro si me desvistió con rapidez, yo le quité la ropa sin dejar de besarlo, me tiró en la cama con rudeza de un empujón.

- Abre las piernas que quiero verte. 

Lo complací y abrí mis piernas, parecía un lobo hambriento, veía, se lamía los labios, su mirada turbia me hizo mojar más.

- Ahorita no quiero más que bombearte duro. quieres?

Yo respondi casí en un gemido:

- Si por favor.

Se puso entre mis piernas, tomaba su miembro y lo ponía justo en la entrada, me masajeaba con la punta de su pene y yo quería más, se aguantó de la pared y soltó una frase que no olvidaré:

- ERES.... MIA... 

En ese instante me dio una embestida que me hizo temblar las piernas.

-OHHHHHH eres demasiado divino. Sigue así papito. 

- Te gusta así nena?

- Si, así me gusta

Bombeaba fuerte, tan fuerte que me golpeaba con la pared. Yo levanté las piernas para recibirlo bien adentro, entendió muy bien todo porque se montó mis piernas en los hombros, se afincaba, me dolía, era un dolor delicioso:

- Abre las nalgas nena que quiero meterlo más adentro.

Yo obedecía, me abría más.

CONTINUARÁ... 


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