jazz y ratas (capitulo 2)

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[capitulo 2]

Solamente había ruido de la lluvia cayendo con fuerza

Mientras todos estaban resguardados en el calor de sus hogares, Hambriento Stom estaba empapado mirando la caja de cartón. Ya llevaba allí un buen rato, quien sabe que estaría pensando. Cualquiera hubiera dicho que es un loco.

Stom se acercó al cartón mojado  y no pudo escuchar nada que indicara que adentro había un ser con vida o algo parecido, así que sintió indecisión sobre si mirar o no dentro de aquella caja de cartón demacrada por la lluvia, pues al supuesto gato tal vez ya lo hayan rescatado, o quizás se haya muerto ya, quien sabe, cualquier cosa...

Pensando eso, se escuchó un ruido aparentemente de alguien más merodeando y espiando por ahí cerca. Esto hizo temblar a Stom, y decidió mejor retirarse a casa. Pero al darse la vuelta y dar un par de pasos para marcharse del lugar, le dio la sensación de haber escuchado un débil maullido de auxilio, y se le estremeció el corazón en lo más profundo.

-Creo que escuché eso mismo pero no estoy seguro de si es solo una mala pasada de mi imaginación. Si me doy la vuelta ahora probablemente alguien me ataque. Todos estarán muy preocupados por mí luego, no sé qué debo hacer. -Pensaba Stom, mientras avanzaban sus pasos, sintiéndose asechado, y sintiéndose a la vez víctima de la paranoia . Pero de repente volvió a escuchar aquel maullido.

Se detuvo en el acto, suspiró profundamente, y se dio media vuelta. Miró que no había nadie más, menos mal, por lo pronto, se tranquilizó. Volvió a sentirse acompañado por el sentimiento y el motivo que le había inspirado a salir de la guarida.

Acto seguido, cogió impulso y trepó al cartón, miró adentro y encontró al pequeño minino, con el semblante de muerte, con el agua que le llegaba hasta el pecho, luchando para no desmayarse, pues se ahogaría si eso pasara.

En esto, Stom, pensó cómo hacer para sacarlo de ahí, porque sería inútil ayudarlo a escalar, con lo débil que está se desplomaría enseguida. Así que pensó que lo mejor sería abrir un agujero en el lateral de la caja y salir por ahí.

Buscó por la cercanía de la vereda algo que lo pudiera ayudar a destrozar el cartón, pero no encontraba nada, y la desesperación empezó a apoderarse de él, hasta que vio más allá, arriba de un basurero, una botella de vidrio, de esas típicas color marrón que traen cerveza. Se subió inmediatamente al basurero y empujó la botella hacia el vacío, se rompió y se hizo trozos afilados tal y como él lo esperaba. Bajó y seleccionó rápidamente con la vista el trozo de vidrio más cortante y puntiagudo que le pudiera servir, y se destino a ayudar a aquel desgraciado gato.

Stom trepó esta vez en la caja y directamente entró de un salto, con "puñal" en mano. Tal fue el susto y la impresión de aquel pequeño gato al verle, que se desvaneció por completo, cayó sin más de costado y quedo prácticamente sumergido bajo el agua. -!No¡, aguanta, yo te sacaré de aquí... tan solo tienes que levantarte...-repetía Stom, mientras era evidente que se encontraba hablando él solo ya en ese momento. Apurándose por mantener la cabeza del gatito fuera del agua, pues la lluvia que seguía cayendo era aún mayor y el agua no dejaba de acumularse.

En la guarida algunos personajes se han estado preocupando porque llovía violentamente y sabían que Stomy lo más seguro es que esté allí, pero nadie se explica por qué.

 

Así que para Stom no había  más que pensar, y con una mano sujetó la cabeza del gato y con la otra intentando rajar el cartón lo más urgentemente posible, y así cambiando de mano cuando ya no podía más con el mismo lado. Y se rajo todos los dedos, las manos... -¡levántate, te estoy ayudando a salir! ¡levántate, vamos!  -gritaba extasiado, y ni se enteraba siquiera de las heridas parece ser en ese momento. Hungry Stom comprendía que llegados a ese punto ya no se podía retirar, que tendría que llegar hasta el final, pase lo que pase, acabe todo como acabe.

 Consiguió a tristes penas romper el cartón, y alegremente el agua empezó a salir y bajar el nivel. Entonces finalmente pudo lograr hacer un agujero por el que pudieron escapar.

Stom sacó a rastras al gato que se encontraba en estado inconciente, lo dejó en el suelo y cayó rendido también a su mismo lado. Justo en ese mismo instante dejó de llover sin más. Sin más había llegado el silencio y la calma. (Hungry Stom) Estómago Hambriento cerró los ojos, y solo pensó en dejar de comer tantas grasas.

 


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