ACTO DE SALVACIÓN

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El viaje había sido agotador, demasiados kilómetros sin parar hicieron que Toni, quisiera detenerse y dormir, aún quedaba mucho camino por delante antes de llegar al destino elegido. Aquellas vacaciones pretendían ser una segunda luna de miel, en poco más de año y medio la vida se había cebado con la pareja. La ausencia de un hijo al que no podrían ver crecer sería la peor experiencia para ambos. Decidiendo en medio de un desempleo que duraba todo aquel tiempo, darse un pequeño lujo y viajar.

Llegaron al peaje y fueron directos a pagar el importe que el empleado de la gasolinera les informó que costaba pasar la noche. Era abusivo, pero tenía que descansar pensaba Toni, que miraba con lástima a Marta, como metía en el bolso una cerveza, estaba convencido de que desde aquello... Su mujer ahogaba su pena en aquel líquido espumoso y con el que él muchas veces obsequiaba a sus amigos para no beber solo.

Habían terminado de entrar en aquella habitación, y Marta dijo, que sin querer ya había vaciado media de aquella bebida, lo que desato el enfado de Toni, comenzando así una de las terribles discusiones que habitualmente se desencadenaban entre ellos. Toni sin ningún respeto la zarandeaba y ella le sonreía al hacerlo, como si quisiera que él le pusiera la mano encima. Reprochando todo lo sucedido hasta entonces y diciéndole que ya no le quería. Cuando él la insultaba llamándola en lo que se estaba convirtiendo, su mano bajaba irremediablemente a pararse en su cara, presa de aquella histeria Marta gritaba que no le pegase... ¡qué, por favor, la matase! Y aquello hubiese ocurrido de no ser que unos golpes les advertirse de que alguien llamaba a la puerta. Toni intentó calmarse y todavía con la mano alzada y la otra sosteniendo la botella a la vez que Marta, preguntó quién era... Una voz femenina le contestaba, diciendo que, por favor, les dejasen pasar.

Dejó caer a Marta encima de la cama con desprecio, mirando como seguía sonriendo... Cuando ella le decía... -Ves y abre, igual tu puta te ha seguido hasta aquí...

Prefirió no escuchar las infamias que pensaba sobre él, pero la verdad que no se equivocaba, aunque aquella relación estaba muerta desde hacía unos meses, la seguía queriendo y no podía engañarla. Del mismo modo que creía que Marta no lo había dejado de querer, dijese lo que dijese.

Con la cadena de seguridad puesta, Toni abrió la puerta y preguntó...

Era una pareja, un hombre y una mujer que les pedían, por favor, entrar, habían tenido un percance con su vehículo y no encontraron hospedaje, tan solo tardarían un par de horas en solucionar la avería y les aseguraban gratificarles por aquel favor. Entonces, lo que no hacía desde hace mucho, pidió unos minutos y consultó con Marta, esta al escuchar lo de la gratificación asintió con la cabeza y los dos ya en la puerta dejaron pasar a la pareja.

Estaban agradecidos, por sus palabras y muestras de cariño parecían una pareja que se llevaban muy bien. Marta con disimulo escondió la botella debajo de la cama y se presentó, luego cogiendo a Toni de la cintura hizo lo propio, diciendo que era su marido. Extrañado por el comportamiento de Marta, se acercó a darle un beso y con disimulo le dijo al oído... ¿Eso a santo de qué viene? Y sonrieron juntos a sus invitados... Pol y Erica como se hacían llamar, comenzaron a conversar y a preguntar. De allí salio sin pretenderlo una sesión de terapia, ya que ellos también se abrieron confesando las desavenencias que habían tenido y que aquel viaje lo emprendieron para despejar de miedos sus vidas, prometiéndose que nunca más desconfiarían el uno del otro. Aconsejándoles que hablasen, que disipasen sus dudas hablando, que en una relación nadie es culpable y que el diálogo lo es todo para superar las adversidades entre ambos. Que se basasen en la sinceridad sobre todo, que el amor dura siempre cuando uno quiere de verdad. Dándose un beso sellaban aquella recomendación, Toni y Marta se miraron sin saber que contestar, pero entonces Pol miró el reloj y dijo -Ya es la hora cariño. Levantándose y cogiendo a Erica de la mano se despidieron muy amablemente de ellos y cada uno cogió su bolsa de viaje. Cuando se quedaron solos Toni y Marta, no se pronunciaron, y abrazados lloraban pidiéndose perdón. Luego se quedaron dormidos después de tener una larga conversación que los dos mantuvieron sin necesidad de dar voces ni de regar con ningún liquido. Al despertar a la mañana siguiente todo parecía nuevo para ellos, sus muestras de cariño eran las mismas que al principio de sus vidas, como si nunca hubiesen tenido las broncas, ni los reproches que mermaron su convivencia.

 

Saliendo de aquella habitación Toni miró a su interior y esbozó una gran sonrisa, recordando a Pol y Erica. Sin recordar ambos la gratificación que tenían que haberles dado por su ayuda. Tomaron su vehículo y salieron del área de servicio, frenaron en el stop para retomar la autopista, cuando Toni se cercioraba de que no venía ningún coche por su derecha retomaron el viaje...

En unos pocos metros a Marta le entró hambre y pidió a su marido que parase cuando tuviese la ocasión, sin protesta ninguna Toni accedía... -Este será el pueblo dijo...

 

Iban caminando hacia la cafetería cuando Toni se vio hablando solo, Marta se había quedado petrificada mirando las estatuas de un hombre y una mujer portando una bolsa de equipaje cada uno...

 

Monumentos que resultaron ser, según les contaron cuando ellos preguntaron, la de una pareja que se querían mucho, pero que para salvar su matrimonio por un malentendido, salieron de viaje y a muy pocos metros en una curva muy peligrosa perdieron la vida...

 

Así que amigos, les dijo la señora, tengan mucho cuidado...

 

©Adelina GN

 


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