Mi primera vez en solitario

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Aún recuerdo esa primera vez, ¿y quién no?, al ser educada en una escuela católica obviamente nos inculcaban que ciertas cosas estaban mal y unas de ellas era el " conocerse a sí mismo" sin embargo una vez que te gradúas y sales al mundo universitario, ves que el mundo del cual tu colegio estrictamente católico te protegía comienza correrte como el óxido hace a algunas estructuras. 

Me encontraba en mi primer año de enfermería según recuerdo, pero lo que más recuerdo es la cara mi compañera la cual profesa una religión más "devota que la mía" exclamaba "¿Aún eres virgen?" y es que, con 21 años, yo sentía que no era algo indicado tener relacione sexuales; Sin embargo gracias a unas de esas compañeras de mi escuela de enfermería es que comienza mi despertar sexual y os contare el mismo a continuación.

Aún recuerdo cuanto alarde hacían mis compañeras en cuanto a la masturbación femenina y es que este tema para mí era un tabú, sin embargo, luego de unos cuantos tragos en la soledad de mi alcoba y a las sombras que recreaba mi lampara decidí ver el ¿Por qué? del alboroto.

Fue así como poco a poco deslicé mis dedos alrededor de mis pezones al principios de un color normal sin embargo cuando mi índice tocaba aquella zona la cual sentía como poco a poco se iba creciendo estos iban cambiando a un color violáceo era algo indescriptible aquella primera vez, sentía como el fuego en mi interior crecía y mis dedos intrépidos y dudosos querían recorrer más, así los mismos fueron descendiendo hacia el sur y trazaron un ligero surco en mi ombligo en ese momento me sentí dudosa ¿ estaría bien ante los ojos de dios todo padre? pero no podía negar que la sensación , la demanda de mi cuerpo no hizo dudar la mano intrépida que siguió descendiendo.

Un murmullo bajo se escapó de mis labios, y para mi sorpresa encontré una humedad la cual me hacía cosquillas al principio, sin embargo, mientras deslizaba mis dedos desde mi vientre hasta mis labios mayores mi cuerpo exigía algo más. 

Así decidí tomar mis pensamientos sobre mis actos, tomando en cuenta cada palabra escuchada o leída, deslizaba mi dedo anular e índice sobre mi clítoris que exigía más y más de aquel movimiento, mis caderas pronto se tornearon y mis pechos y pezones crecieron. Un volcán en mí creció mientras acariciaba mi sexo virgen que pedía a gritos algo más, pero eso será para un próximo relato.

Luego de temblar e hiperventilar descubrí que el conocerse a uno mismo era a veces más divertido incluso que acompañado.


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