Padre pobre, hijo rico

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Javier miraba indignado la televisión. Había un informe sobre las medidas neoliberales del gobierno. Por dentro sentía ira. Su familia lo acompañaba, pues estaba en el comedor tomando mate.

 

—No puede ser —decía— ¿Dónde está el bienestar del trabajador?

Su hijo lo miró indignado, Javier no se dio cuenta. Su hijo tenía educación financiera por lo que su mentalidad no era la de un empleado y cuestionaba la defensa de su padre en un sistema que pertenece a otra época. Por un lado lo entendía por qué sus abuelos y sus padres pertenecieron a una época donde la gente estudiaba para conseguir un empleo seguro.

 

—¡Está bien! Tiene que ir y romperles todo!

 

—Lamento decirte que si así lo hacen, quedaran mal parados y le darán la razon a la policía para reprimir y la gente dirán que son unos vagos resentidos del gobierno anterior.

Javier respondió como siempre, afirmando una exageración y verdad a medias.

 

Su hijo contra argumentó, pues, su padre no tenía idea de liderazgo o relaciones sociales, no realizó cursos ni leyó libros.

 

—Mejor que no te dediques a la política porque no le entendés.

 

—¿Que querés decir? —exclamó.

 

—Son esos comentarios los que te pueden crucificar, además, la política es un juego, hay reglas y jugadores, debes utilizar esas reglas para jugar, de lo contrario, perderás y tampoco estudias las lecciones de la historia. Ni Chávez o Putin ni nuestro presidente llegó al poder mirando la televisión o utilizando el tiempo libre para limpiar o dormir.

 

Su hijo le tiró la bronca o la impotencia que sentía al ver a su padre ignorar las herramientas que tiene para obtener el tiempo suficiente para dedicarse a política. Su padre estaba estudiando ciencias políticas, pero avanzaba lento, pues, las responsabilidades del trabajo no le permitían mayor tiempo.

Su hijo comprendía el valor de invertir el dinero para generar ganancias y tener tiempo para estudiar, aprender y compartir con sus seres queridos, pero su padre no podía, pues obtenía dinero de la única manera que le enseñaron.

 

—Eso no es tu culpa —dijo luego— la educación te preparó para ser empleado eso hicieron tus padres, tus amigos y la sociedad que te rodea, sin embargo, me sorprende que tan apegado a los conceptos de Marx y defensor del socialismo, sigas  trabajando para una empresa estadounidense y si esto es así, es porque así lo querés. Nadie tiene la culpa de nacer pobre, pero sí de morir pobre. Sabes que estoy dispuesto a compartir mis conocimientos con vos, pero debes tener la necesidad de mejorar.

 

Javier era un hombre que veía el mundo en dos, o era capitalista o era comunista. Se la pasaba criticando el capitalismo, pero era un instrumento más de este. También, solía criticar o acusar de medios de dominación al cristianismo, televisión de paga o cualquier producto estadounidense.

 

Según su hijo, Javier tenía un concepto limitado porque defendía el comunismo pero si le preguntaban su opinión sobre las muertes que pesaban sobre ese sistema, no podía argumentar con razón y muchas veces respondía refiriéndose a las muertes del capitalismo.

 

Su hijo no defendía el capitalismo, pero defendía la educación financiera. Decía que era la solución al narcotráfico, a la pobreza y permitía construir una economía fuerte. Su padre no estaba de acuerdo con él y sin darse cuenta defendía una forma de trabajo que dependa de un gobierno popular.

 

—Ya sabes lo que pienso, la gente no es pobre por existir este gobierno neoliberal, es pobre porque el gobierno popular nunca les enseñó a valerse por sí mismos. Ningún gobierno enseñó educación financiera al pueblo, por eso hay gente que pide trabajo, porque no tiene la información para crearlo ellos mismo. Dependen del gobierno y si no pretendés cambiar esto, entonces, no aportaras nada beneficioso al país.

 

Su padre revirtió objeciones pero lo único que hiso fue darle más posibilidades a su hijo de defender sus propios argumentos.

 

—Vos sabes lo que es vivir con la abuela ¿te parece bien que una persona sobreproteja a su hijo, por miedo a ensuciarse, a lastimarse y protegerlo de los peligros del mundo? Los padres deben enseñarle al niño a valerse por sí mismo, porque no siempre podrán protegerlo del mundo y su no aprenden a defenderse, serán propensos al peligro, a ser lastimados. Lo mismo pasa con el pueblo, no se le puede dar todo, el gobierno debe entregarle las herramientas para valerse por sí mismo, para que dependan de sí mismos. Esto lo permite la educación financiera. Si eliminamos la brecha entre ricos y pobres, contribuimos a una evolución del capitalismo a un capitalismo más justo y algún día, cambiará tanto que dejará de existir.

 

Elsa la madre que estaba acomodando la ropa, no quería meterse en el debate, pero entendía lo que el hijo decía.

 

Javier vio cómo su hijo se fue a su dormitorio, pues él no quería discutir con su padre, pues la política no era más importante que el cariño que le tenía, pero se preguntaba por qué podía mantenerse frío con otras personas, debatir y persuadirlas, pero con su padre nunca lo logró, aunque Javier, comprendía algunas cosas que le planteaba su hijo.


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