La muchacha del bañador negro

Por benito
Enviado el 31/08/2018, clasificado en Varios / otros
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Estaba de vacaciones en Málaga. Hacía calor y, el viento achicharraba y abofeteaba los cuerpos ¿Qué podía hacer un martes a las 13:00 horas de la mañana?

Llegué al bloque Los Naranjos, donde estaba hospedado, sudando a mares, venia de correr, no tenía hambre. Me asomé al balcón, vi la piscina y, como no tenía nada mejor que hacer; me coloqué un bañador, cogí una toalla y, me dirigí hacia la piscina con la mirada fija en el suelo.

La piscina era redonda y grande, a su alrededor un sinfín de tumbonas azules y blancas. Encima de las tumbonas había personas y bolsos, que al mirar resultaban pesados. En la zona de la piscina había un bar, cuya barra era de lata como las que hay en una feria. Me acerqué y pedí una jarra de tinto de verano con frutas. Me senté en una tumbona, era muy cómoda. Puse la jarra entre mis piernas, cogí la bolsita de polvitos y lo vertí en la jarra. Le di un trago largo y estaba amargo como una almendra extraviada.

Pasaron diez minutos y empecé a suspirar. Me sentía agobiado << Es el calor >> me dije. Así que, me fui a la ducha, me duché y luego me metí en la piscina. El agua estaba tibia, y me pregunté << ¿Habrán meado alguien por aquí cerca? >>. Me metí por donde me cubría y me puse a flotar, flotar es divertido porque hay que mover las piernas. Se me quito el agobio y se instalo en mí un nublado graciosísimo. Mientras flotaba se acerco una señora con un pareo de playa amarrado a la cintura y una flor al lado de la oreja izquierda. Yo me asusté cuando la vi. << ¿Quieres jugar a las cartas? >> Me preguntó la risueña señora. << Sí >> le dije. La señora me dijo donde tenía que ir a jugar a las cartas. Yo obedecí y fui a donde me indicó, que era en unas tumbonas de por allí cerca.

Todas eran señoras…todas menos una, que tenía un bañador negro; que me dijo, que le diera un trago de tinto. Yo le dije, que el tinto de verano tenia polvitos << No importa >> me dijo. Jugamos a las cartas, a un juego muy aburrido que se llama “El Mentiroso”. La muchacha del bañador negro se reía, reía cada vez más. El calor azotaba sin piedad y no me lo pensé. Reí yo también. Tuve la intención de tumbarme en una tumbona bajo el sol ardiente. Puse el dedo gordo del pie en las losas, y me lo achicharré << Esto es el infierno >> me dije. Los presentes empezaron a hacerme preguntas. Le dije que no me gustaban las preguntas y que por favor se abstuvieran.

Avizoré todo a mí alrededor. Veía el ambiente amarillo oscuro, desairado. Pero con mi nublado, todo se veía ordenado. Frente a mí, se coloco la muchacha del bañador negro. Yo la vi que, se elevaba. Me dispuse a subir a mi habitación, buscando algo de frescor en la habitación de arriba. Dije adiós y me fui caminando. La muchacha del bañador negro me perseguía por el pasillo largo del bloque y comencé a correr. Simplemente para saber su reacción.

Así que, cuando llegué a la habitación, ella también venia. Penetramos en el cuchitril aquel de habitación. Un mal frío me entró en el cuerpo << ¡Muchacho, muchacho! >> exclamaba ella. Sentía que en la habitación había humo, mucho humo que me imposibilitaba ver la puerta. Me tiré al suelo boca abajo, con las manos estiradas hacia delante. De pronto, me atacó un extraño ahogo, que de momento, se volvió fatigante y desagradable. << ¡Muchacho, muchacho! >> decía ella anonadada. Conseguí incorporarme y me senté apoyado a la pared. << Te puede sentar >> le dije a la muchacha. Ella se sentó en el borde de la cama y me miró largo rato. Yo empecé a llorar a mares: las lágrimas salió sin avisar. Sentí que no podía tragar saliva y que la garganta se me paraba.

Me desperté. Miré a un lado y a otro <<Donde estoy>> me dije. La muchacha del bañador negro estaba a mi lado << Te ahogaste gravemente >> dijo. << ¿Cuántos días llevo aquí? >> pregunté. << Cinco >> contestó. No recuerdo nada, absolutamente nada.

Quiero fumar, tengo sed, mucha sed. Me quiero tapar la cabeza con la sabana. Esto es muy raro ¡Esto es tan estrambótico!...Y ahora ¿Qué hago? ¡Qué vergüenza!...por fin, ella me dijo << Tú fuiste claro conmigo, y yo lo soy contigo >>. Estaba en su casa, << Gracias, gracias, gracias >>.   


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