Fiorella-tantrico

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
3681 visitas

Recomendación:
Libros eróticos - Los libros de ficción erótica más populares de Amazon

Esto sucedió hace unos años, yo acababa la universidad y ya estaba trabajando en una empresa, mi vida no era muy diferente a otros chicos de mi edad. Los viernes comenzaba tomando unas cervezas con algunos amigos de la oficina.

Un día estaba tonteando en esas páginas de sociales para jóvenes, comencé a mensajearme con una linda chica, blanca de buenos pechos y fotos muy sugerentes.

Siempre decíamos para vernos, pero nunca se daba el caso, un día yo andaba sin hacer nada y tenía la tarde-noche libre, llevaba en mi mochila una etiqueta negra, así que opte por llamarla y acordamos en vernos ese mismo día.

Me cito en el cruce de dos avenidas, cuando llegué en esa esquina había un hotel y al lado un video Pub, así que la llame y le dije que me encontraba donde me cito, me dijo suba al hotel, espérame en el hall (eso me sorprendió, pero subí). Una vez en el Hall, la volví a llamar, me contestó diciendo que esperará que ya salía, en eso paso una linda niña a mi lado, hablo con el recepcionista y me miro de reojo y se marchó unos minutos, al volver me volvió a mirar y solo me sonrió, ya habían pasado unos 15 minutos que yo seguía ahí como un árbol en el hall, no pude aguantar más y me acerque al recepcionista, pregunte por Fiorella y me dijo, que no sabía nada, que espere. En eso salió Fiorella, tal cual como la había visto en sus fotos de perfil, con unos tacos que la hacían casi de mi tamaño, nos saludamos y entramos a su habitación.

Ella se encontraba con un vestido negro, escotado y súper corto, que dejaban ver todo el esplendor de sus muslos y piernas. Nos sentamos en unas sillas frente a la cama, saque el wisky que llevaba conmigo y pedimos unas gaseosas heladas para acompañar, en vista que no había hielo. Desde un principio existió una gran química, hablamos de todo un poco, me dijo que se dedicaba hacer masajes “tántricos” que alquilaban esa habitación con su amiga (la que salió a verme cuando estaba en el hall y me aprobó visualmente, por eso ella salió), para atender a sus clientes, no quise ahondar más en el tema. Avanzada la noche, y ya más de media botella, entro otra chica a la habitación, está ya era una mujer ya iniciando los cuarenta años, caderona, de buen cuerpo, me encontró echado en la cama y me dio la mano en forma de saludo (me pareció todo muy formal, para lo informal del lugar), converso con Fiorella y se animó a tomarse solo un trago con nosotros, de ahí partió tan rápido como llego.

Al cerrar la puerta y al escuchar el click de la cerradura, hizo que despierte en nosotros todo ese sentimiento acumulado que teníamos, sin mediar palabra, nos dimos un gran beso, como queriéndonos devorar en un solo instante, la eche en la cama boca arriba y comencé a desnudarla, comenzando con su blusa, apretando esos grandes pechos, que salieron al aire libre de su prisión con esos pezones rosados en punta, que invitaban a devorarlos a mordiscones y besarlos, mis manos pasaron agarrar sus nalgas y bajarle el hilo dental, riquísimo sentir su excitación y su humedad entre sus piernas con mis dedos, los ojos cerrados, y el pequeño gemido que emitía, me hacían saber que lo estaba disfrutando.

Ya una vez desnuda en la cama, pude deleitarme con su belleza natural, blanca como la leche, con unos senos grandes y aureolas rosadas, sin perder tiempo, me desnudé y nos unimos con un prolongado beso, para luego recorrer con mi boca todo su cuerpo. Fiore, tomando también la iniciativa, me tumba en la cama y se sube sobre mí, para realizar un riquísimo 69, sentir sus jugos con mi lengua y darle de nalgadas fue fenomenal, mientras ella se metía todo mi miembro a su boca.

Luego de unos minutos, le pido que pare, que no quisiera venirme, agarro un preservativo y me lo pongo, ella se pone en cuatro a fin de ser penetrada, ver sus hermosas nalgas, esperando ser envestidas, fue alucinante, nalguear sus nalgas y escuchar el sonido emitido, hacía que el libido suba mucho más, inicio una penetración suave, que va aumentando de ritmo al transcurrir los minutos, agarro sus cabellos y los tiro hacia atrás, la siento gemir, plash plash suenan sus nalgas al chocar con mi cuerpo, siento que estamos próximos al orgasmo, su cuerpo me lo indica, sus gemidos también, todo su ser, comienza a temblar en un instante, voltea y me mira con satisfacción, esa mirada hizo que me venga de inmediato, fue riquísimo, se hecha en la cama y nos quedamos en silencio, me hecho a su lado y la abrazo,  ella está muy quieta, sin decir nada, como disfrutando del momento, en silencio, le agarro la nalga y le digo al oído, que me encanto estar con ella, se voltea, me mira y me dice: A mí también, pero ya vámonos, que tengo que llegar a casa antes de las 3 am.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.