Cursillo de Reciclaje, parte 5.

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Bea y Alex se arreglaron y volvieron al refugio. Alex antes de entrar volvió la cabeza y fue testigo de cómo Pilar salía de su escondite, arreglándose el vestido. Se vieron luego los tres en el salón. Pilar y Alex se miraban mientras ambos pensaban en lo que acababa de ocurrir, su cuerpo estaba en el salón pero su mente no estaba allí precisamente.

 

El cursillo transcurrió con normalidad y el penúltimo día celebramos una cena de despedida. Organizamos la cena en un restaurante cercano, la cena se desarrolló en un ambiente agradable y luego llegó el turno de bailar un poco, había una pequeña discoteca y allí nos tomamos unas copas relajadamente. Tanto Pilar como Bea bailaron un montón, llevaban unas copas encima y a las dos les encantaba bailar. Bailaron con muchos compañeros y éstos se mostraban encantados, ya que, las dos iban vestidas muy sexys y junto con su belleza eran las dos mujeres que más destacaban del grupo. Yo por mi parte me reservé un poco con el tema de la bebida, tomé un par de copas pero no quise más, puesto que, tenía en mente un plan y no quería que el alcohol lo arruinara, necesitaba estar a tope.

Llegó el momento de irnos y fui a buscar a mis dos chicas, llamamos a un taxi junto con un compañero para que nos llevara de vuelta al refugio. Montamos en él, ocupamos el asiento trasero y yo me puse entre Bea y Pilar, ambas estaban contentas y entre risas contaban como lo habían pasado bailando. Bea se movía constantemente y se acercaba a Pilar para contarse cosas al oído, estallando en carcajadas después. Tenían el puntillo típico del alcohol y se lo estaban pasando de miedo. Pilar tampoco paraba quieta y se arrimaba a mí para poder cuchichear con Bea.

Esta situación me encantaba, tener a estas dos mujeres tan guapas y sexys tan cerca, era una gozada. Se acercaban, me tocaban, sentía sus cuerpos pegados a mi…...mi polla no tardó en reaccionar y se puso dura de inmediato.

Bea se puso a besarme y notó con claridad la dureza de mi miembro, dejó de besarme para acto seguido hablar con Pilar en bajo. Ambas volvieron a reírse y esta vez observé como Pilar miraba mi entrepierna con descaro, después miró a Bea y tras un gesto de fingida sorpresa volvió a reírse. Bea continuó besándome, esta vez no se cortó nada y sus labios no se separaron de los míos, jugaba con mi lengua y la succionaba con pasión. Yo cerré los ojos y me dejé llevar.

Bea al ver que yo la besaba con los ojos cerrados, tomó la mano de Pilar y la acercó a mi polla, dejándola caer encima, para posteriormente comenzar a acariciarla.

Yo sentí como una mano se posaba encima de mi miembro y comenzaba a sobarme, era increíble la sensación, por la excitación y por el sitio, no olvidemos que estábamos en un taxi y junto a nosotros había dos personas más……

Pilar estaba excitada y asombrada a la vez, su amiga le acababa de decir que Alex tenía la polla dura y tiesa como un garrote, cosa que le había hecho mucha gracia, pero no esperaba que le hubiera cogido la mano y se la hubiera dejado caer encima del paquete de su chico y mucho menos que le hubiera invitado a acariciársela. Alex dio un respingo al sentir como le sobaban la polla…….

Bea seguía morreándose y debido al puntillo que llevaba decidió dar un paso más, con una mano cogió el pantalón de Alex, primero soltó los botones y luego apartó el bóxer y con la otra mano cogió la mano de Pilar que no paraba de acariciar el paquete de Alex y se la introdujo dentro de su bóxer. Pilar ahora pudo acariciar sin tela de por medio, el pene de Alex. Pilar estaba ahora ya totalmente desinhibida y muy excitada, paso de acariciar a masturbar directamente a Alex. Su mano subía y bajaba haciendo disfrutar a Alex mientras éste seguía besando a Bea sin percatarse de nada.

Alex intentó dejar de besarla, pero Bea le cogió la cara y siguió sin separar los labios.

Pilar que estaba mojada por lo excitada que estaba, tuvo el impulso de meterse la polla de Alex en su boca y sin pensarlo así lo hizo, se metió todo el miembro en su boca y empezó a masturbarle con rapidez.

Alex al notar su polla dentro de la boca de alguien, se separó de inmediato de Bea para poder ver que es lo que pasaba. Vio estupefacto que era Pilar quien se la estaba chupando y siendo honesto, lo hacía muy bien. Esto le gustó tanto, que no hizo nada para acabar con aquello, dejó que Pilar continuase a pesar de que se encontraban en un vehículo con unos desconocidos.

Bea vio la reacción de Alex y permitió que su amiga continuase, hasta se permitió el acariciar la cara de su amiga con delicadeza. Pilar al sentir la caricia, levantó la mirada, sin sacar la polla de su boca, eso sí, y observó tanto la cara de Alex como la de Bea, él estaba disfrutando y ella sonreía como dando su aprobación.

Pilar tuvo que parar enseguida, puesto que, estaban llegando ya al refugio y tanto el taxista como su compañero no podían darse cuenta de nada.. Alex volvió a recomponer su ropa y al terminar se acercó a Pilar, le dio un cálido beso en la boca y de sus labios salió un:

 

- Gracias guapa, ha sido maravilloso, me ha encantado.

 

Llegaron al refugio, pagaron y tras despedirse de su compañero subieron a la última planta hacía sus habitaciones. Bea y Pilar iban agarradas y se iban contando confidencias entre risas, yo iba a su lado abriendo camino por el pasillo hasta que llegamos a la habitación. Abrí la puerta y entré, dejando ésta abierta, noté como las chicas tardaron un poco más de lo debido, pero no le di importancia.

Bea entró, llevaba de la mano a Pilar, una vez que entraron, ésta cerró la puerta y ambas se plantaron delante de mí.

Bea se situó detrás de Pilar, desabrochó la cremallera de su vestido haciendo que éste cayera a sus pies, como no llevaba sujetador, Pilar quedó delante de Alex, simplemente vestida con un tanga negro de encaje. Estaba preciosa, su cuerpo era una delicia, sus bonitos pechos se mantenían firmes y erguidos desafiando la gravedad. Bea comenzó a acariciar los pechos de Pilar con una mano mientras que con la otra deslizaba sus dedos hacia su sexo, Pilar gemía de gusto con cada caricia, cerraba los ojos y se dejaba hacer.

 

- ¿Te gusta lo que te hago, Pili? Le preguntó Bea.

-Sssí me encanta, susurraba Pilar.

- Y a ti Alex, ¿te gusta lo que ves?, volvió a preguntar Bea.

- Desde luego que sí, dije sin poder apartar los ojos de Pilar.

 

Continuará.........


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