EXTRAÑO DESPERTAR

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Aquella escena que se avecinaba por los acontecimientos que estaban cercanos a suceder, era muy conocida en el mundo de las infidelidades. Uno de aquellos dos que se encontraban disfrutando de los placeres del sexo, se sobresaltaba al escuchar entrar la llave en la cerradura o al escuchar un simple “Estoy aquí”

El cuerpo del delito casi siempre resultaba estar desnudo, y el escondite preferido era aquel armario que dejaba de esconder a la otra parte cuando se salía de él o cuando la ocasión requería una excusa poco ortodoxa e incrédula para el engañado o engañada.

La historia que leeremos ahora no es una historia convencional al uso o por lo menos a mí no me lo parece, no tendremos el típico armario, pero es posible que salgan de él. Igual la infidelidad es sufrida por dos motivos y no por el mero hecho de acostarse o liarse con el mejor amigo del marido o la mejor amiga de la mujer.

Será cuestión de comenzar a escribir y dejar para otro momento los convencionalismos y las normalizadas relaciones que existen en los relatos eróticos. Nos sumergiremos en un total control del orgasmo controlado, del éxtasis producido por el morbo, por explicar cómo puede ser la infidelidad a dos bandas.

Nos situamos: Marga ha ido a visitar a su madre que está delicada, Sergio aprovecha para ver una de esas películas que no da tiempo a verlas terminar. En cualquier caso las retomas después de unos juegos manuales que aprendiste hace años y que sustituyen al sexo cuando alguien, o algo, te calentó.

La causalidad se aproxima, sí, no me equivoqué, no hay casualidad sin causa, de ahí mi juego de palabras.
Llaman a la puerta y Sergio vuelve a quedarse a las “puertas” de un goce que no termina de llegar.

Es la vecina del ático, esa joven que lo mismo tiene pareja, como que por la noche se pasea a tirar la basura provocando a quien la contempla con sus transparencias veraniegas, esas que dejan ver sus pechos duros y bien formados.
Viene pidiendo guerra, se nota a la legua, pero te pide sal, sabe que Marga no está, vi cómo la saludó al salir de casa esta tarde.
No es la primera vez que se me insinúa, pero en otras ocasiones iba con mi mujer y no había tanto peligro, hoy estoy solo y qué hago, la dejo entrar, será mejor, los vecinos nos pueden oír y sería peor.

Estuvimos conversando, al final saqué dulce de membrillo traído del pueblo, imaginé que terminaría comiendo salado al final de la noche. Y así fue, efectivamente, Marí quería plan, no se cortaba, a los pocos minutos de sentarse en el sofá sus piernas se cruzaban insinuantes mostrándome la falta de ropa interior. Me puso cardíaco, no atinaba a poner la copa que me había pedido, mi pulso se aceleraba y ya se me notaba bastante, temía que en aquel momento fuese a llegar Marga, pero no, menos mal que mi suegra la pobre empeoró y dijo que tardaría.
Al sentirme un poco más confiado me relajé y entonces comenzaron las risas, los roces, los besos y al final terminamos en la cama. Marí era tan distinta a Marga que preferí que no me contase nada y descubrirlo por mí mismo.

La desnudé, la cubrí de caricias, investigué cada centímetro de su cuerpo, no sabía si aquella ocasión podría volver a suceder, quise disfrutar y disfruté de ella al máximo, pero, eso sí, antes terminamos con la botella de “Chivas” recién empezada, o sea que el colocón fue de primera y se supone que la dormida monumental, ya que al despertar…

Fue un despertar bastante extraño el que tuve, amigos, estaba solo, desnudo, pero sin apariencia de haber consumado. Como Marí me había dejado allí tirado y aún borracho, que no le gustaron mis quehaceres sexuales, no sabía que pensar y me levanté. Todo me daba vueltas y me senté al borde de la cama. El espejo me estaba delatando, mi cara estaba verde y por segundos palidecía, la sensación era de fatiga y de decepción, cómo no me había dado cuenta, no escuché la cerradura, ni su voz había resonado en mis oídos, pero Marga había vuelto.

Y allí estaban las dos, las vi por el espejo, sus cuerpos se unían de un modo espectacular, sus movimientos eran armoniosos y su silencio… Su pasional mudez en aquel momento provocó la mayor de las erecciones que había tenido y creo que tendré, haciendo en aquellos instantes, que mi problema de eyaculación precoz volviese para siempre.

Deli

Colaboración Adelina GN 

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