Pero te tienes que portar bien...

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Era un martes por la tarde, tenía ganas de una cerveza, busque en mi cartera y solo cargaba unos cuantos pesos, mientras caminaba pensaba ¿Dónde comprar? Y que me alcanzara además, me vino a la mente ir al OXXO de la esquina para ver si mi amiga me echaba la mano.

Gaby es una chica guapa que antes era mi vecina, desde que se divorció se fue a vivir a un departamento más pequeño y comenzó a trabajar en un OXXO, y cada que iba a comprar ella siempre me tiraba el calzón sabiendo que no accedería por tener pareja. Sin embargo, fuera de las bromas en ocasiones quedábamos muy cachondos luego de estar a solas en la tienda.

Total que llegué hasta la tienda y Gaby estaba cobrando a otros clientes, desde que me vio entrar me mando un beso el cual solo causo mi risa, llegué al área de cervezas y tome un par, camine hasta la caja y ella me miraba con ese gesto de perversión.

-Solo dos cervezas amor?...  –Me dijo mordiéndose los labios.

-Es que solo para eso me alcanza, y de hecho te iba a decir que si te quedaba a deber porque solo traje poco dinero.

-Pues si quieres yo te las puedo invitar amor, pero te tienes que portar bien conmigo… -Me tocó la mano y con la otra recorría su escote dejando ver sus enormes tetas, en ese momento sentí un escalofrío y mi pene comenzaba a hormiguearme.

Gaby miro hacia la cámara y solo guiñó un ojo, me dio mi ticket, y Salí de la tienda con mi par de cervezas, me detuve a unos metros para destapar la primera cuando escuché detrás de mí la voz de Gaby.

-Oye, aun te falta pagarme esas cervezas!!

Sentí vergüenza pues pensaba que lo decía reclamándome, pero al voltear vi que venía sin su casaca amarilla con rojo, llego hasta donde estaba y me arrebato mi botella, lamió el pico de la botella y deslizaba su lengua por todo el cuello de la misma.

-Así me vas a pagar las cervezas amor.

Confundido sentí el jalón de su mano y caminaba detrás de ella como tonto, la noche estaba cayendo y luego de una cuadra llegamos a un portón verde, Gaby saco sus llaves y en segundos abrió la puerta, prendió la luz y cerró la puerta repagándome en ella, se quitó los lentes y me beso intensamente mientras sus manos me agarraban la verga que de un golpe se puso dura como piedra.

-Solo tengo diez minutos, y veras que los vas a disfrutar amor.

Con destreza desabrochó mi pantalón, en un parpadeo mi ropa estaba en el suelo y ella poco a poco se inclinaba para quedar de rodillas frente a mí, tomo mi verga caliente y excitada entre sus pequeñas manos, me masturbo un par de veces y sin pensarlo se la comió completa, su saliva me hizo excitar al máximo y el calor de su boca me hicieron sollozar cada que se pegaba. Miraba el movimiento de su cabeza y ella completamente cachonda me miraba a los ojos, esa mirada inconfundible de puta mientras mamaba mi verga me llenaron de morbo, la tomé del cabello y comencé a moverme para empujarle mi verga hasta lo más adentro posible.

-Ponte los lentes amor, me excitas más con los lentes puestos. –Le dije ya bien caliente.

Sin dudarlo tomo sus lentes y parecía una colegiala con esa blusa blanca, con más depravación tomaba mi verga y se la tragaba completa, solo sentía su saliva corriendo por mis piernas y en mis oídos el sonido de su boca chupando de lo lindo.

Me incline un poco para desabotonar su blusa, ella comprendió el mensaje y sin sacarse mi pene de la boca se abrió completamente los botones, llevó sus manos a la espalda y un “click” sonó dejando caer sus tetas grandes y blancas, suaves, redondas, con unos pezones gruesos ya erectos.

Gaby se sacó mi verga de la boca y estando ensalivada la frotó en sus pezones, esa sensación me encantaba que intentaba no sentir tanto placer para venirme, ella golpeaba mi verga en sus tetas y volvía a chupármela, luego de unas mamadas nuevamente sacó mi verga y la puso en medio de sus tetas, me movía como cogiéndola, mientras ella me apretaba juntando sus pechos.

Ni cuenta me daba del reloj, pero decidí no perder el tiempo en mamadas… Literalmente, entonces fue cuando la tomé del cabello y la jalé hacia arriba, Gaby estaba completamente consciente de que deseaba, sin pedírselo ella se dio la vuelta bajando su pantalón y bragas de un movimiento, paró su culo un poco apoyándose de un sillón que estaba cerca, no tenía que ensalivar mi pene pues estaba más que lubricado. Llevé mi verga hasta su culo y este estaba empapado ya, recorrí mi verga entre su perineo y ella movía las nalgas con impaciencia, yo seguía torturándola hasta que entre gemidos ella no aguanto más.

-Ya cógeme amor no seas cabrón…

Sin piedad le clave toda mi verga la cual, se fue derechito hasta el fondo, su calor era delicioso y la lubricación de su vagina exquisita, ella al sentirme completamente dentro exclamo un grito agudo y yo, en ese momento la tome del cabello acomodándome para embestirla. Sin darle tiempo de nada comencé a cogerla sin piedad y chocándola fuerte en las nalgas, ella solo se aferraba del respaldo de ese sillón gimiendo como puta pero intentando no hacer tanto ruido, jalé completamente su cabello y por momentos besaba su boca mientras la chocaba cada vez más rápido, Gaby se acomodó en el respaldo y bajo su cabeza como mordiendo su muñeca.

-No vayas a parar amor, Me voy a venir!!!

Escuchando su orden abrí sus nalgas y comencé a cogerla hasta el fondo a toda velocidad, ella se retorcía y sus piernas tambaleaban mientras mi verga entraba y salía como loca, finalmente llegó un grito aunado a una humedad invasora que me cubrió completamente los muslos, baje gradualmente mi velocidad y ella sentía los estertores de su orgasmo aún presentes. Se desplomo unos segundos en el sillón y luego de sentir el ultimo espasmo con más entusiasmo paro el culo hacia mí.

Mirándola con las mejillas rojas y esa cara de satisfacción no me quedo más que seguir en mi hazaña, eché un poco de saliva en mis dedos medio y anular y, mientras le metía mi verga frotaba su culo sintiendo un fuego que me llevo al clímax, mis gemidos toscos se hacían presentes y ella sentía por dentro que me ponía cada vez más duro.

-No te vengas adentro amor…

Me empujo con sus manos y en un segundo ella estaba de rodillas como al principio, se comió mi pene y sin piedad me arranco una venida espectacular en medio de mis gruñidos, ella me miraba a los ojos y yo mirando hacia el techo derramaba mi semen dentro de su boca, continuo hasta dejar mi verga completamente limpia, ella se levantó y se limpió un poco la boca.

Nos arreglamos y salimos para que ella regresara a trabajar. Yo con mucha sed acabé mis cervezas

 


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