Despiértame

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Hasta en sueños puedo sentirte.

Esta noche en mis sueños ha pasado una recapitulación de casi cada momento del cómo me poseíste anoche; de lo salvaje de tus embestidas mientras me decías "qué puta eres", tu mano claramente marcada en mi trasero aún rojo, lo fuerte que sostenías mis manos o mis caderas, el peso de tu cuerpo sobre el mío o el cómo te cabalgué como si no hubiera un mañana.

Tu semen chorreando de mi boca hacia mis senos.

Solo me he dado una ducha al terminar y me he acostado desnuda al igual que tú en la cama.
Con eso, tú ya sabes que quiero despertar con más sexo.

Y, amor, no has tardado en despertarme.

 

Acostada boca abajo, con mis piernas juntas y todavía entre sueños, puedo sentir como tu lengua recorre toda mi humedad expuesta mientras las yemas de tus dedos pasan ligeramente desde mis nalgas poco a poco hacia mi espalda. Mi punto débil.

- Aaaahhmm!

Pasas tu boca y tu aliento caliente por mi espalda mientras siento como subes hasta mi oreja.

- ¿Sabías que tus gemidos entre sueños me han despertado?

Pude sentir en mis piernas cuando subías que ya estabas duro, y yo solo me he logrado mojar más de lo que ya estaba.

- Estás muy mojada, amor.

- Así me tienes.

Probamos nuestras lenguas, mientras siento como pasas tu mano izquierda a mi pezón y la otra la colocas debajo de mi cuerpo hacia mi clítoris, moviendo tus dedos lentamente, aprisionándolo y soltándolo. Te quiero ya.

- Métemela.

- No.

Paseas tu gran verga en mis labios exteriores, lubricándola en su totalidad.
Siento como colocas la punta en mi clítoris y lo vas rozando.

- Amoor, por favor, métemela ya.

- No...

Quieres que te ruegue. Te encanta escucharme pedirte que me des verga.

Pero me da por hacer trampa y muevo mis caderas para intentar sentirte dentro.

- ¡Ah, no, preciosa!

Siento como tu mano se estrella fuertemente en mi trasero, y no puedo evitar sacar un grito de placer.

- Ruégame.

Una nalgada más.
Puedo sentir que estás sonriendo maliciosamente y me mata de perversión.

- Por favor, Sergio.

- Por favor, ¿qué?

No estoy dispuesta a esperar más.

- Por favor, amor. Méteme ya tu verga, muero por sentirte dentro de mí.

Colocas la punta en mi entrada y dices:

- Lo que pida mi princesa.

Te has rendido, tú tampoco quieres esperar en sentir mi calor y el cómo mi vagina caliente envuelve por completo tu pedazo de carne. No quieres esperar a sentir esa rica fricción y escucharme gemir por tus movimientos que me vuelven una posesa por ti.

Puedo sentirte adentro de una sola embestida, he escuchado el golpe de tu pelvis en mi trasero y me encanta. Tienes la habilidad de hacerme gemir genuinamente en cada momento.

Por fin puedo levantar mi cadera de tal manera que pueda sentirte por completo.

Me besas de nuevo fuertemente, colocas mis manos sobre mi cabeza y las mantienes ahí con una de tus manos mientras la otra la vuelvas a poner entre mis senos.

Empiezas las embestidas y mantienes un ritmo moderado, en cada una te estás asegurando de que nada quede afuera. Se escucha el clásico choque en nuestra piel y eso a mi me tiene al mil.

- Mas rápido.

Esta vez, no tienes ganas de hacerme rogar, tú también estás deseándolo y aceleras el ritmo.
Tienes prisionero a uno de mis pezones y siento como paseas tu lengua del lóbulo de mi oreja hasta mi cuello, paseando ahora las yemas de tus dedos en mi espalda justo como sabes que me pone mal. No podría tener más erizada la piel.

- Amooor, ¡qué rico me estas cogiendo! ¡Me voy a venir!

Pasas tu mano a mi clítoris y me masturbas al mismo tiempo.
Puedes sentir como mi cuerpo está temblando abajo de ti, como mi vagina se comprime y te aprieta más a momentos y chorrea por completo en toda tu verga. Mis jugos escurren en ambas entre piernas, haciendo que los choques con mis nalgas suenen aún más.

Subes tus dedos a mi boca y me haces probar el sabor de mis jugos y de tu líquido preseminal.

- Quiero cabalgarte.

- ¡Por favor!

Ja, ahora tú me dices "por favor".

Rodeas con uno de tus brazos mi cintura y sin salirte de mi volteas quedando los dos boca arriba.

Me giro para quedar enfrente de ti, quiero verte a los ojos.

- MUY buenos días, mi vida.

- Buenas las tienes, preciosa.

Me inclino a besarte mientras muevo circularmente mis caderas sobre ti.

- ¿Dónde te quieres venir?

Me besas, y viéndome a los ojos me dices:

- Dentro de ti.

Pongo mis manos en tu pecho mientras empiezo el sube y baja, quiero que veas mi cara disfrutando de sentirte dentro, el cómo me tienes deseosa y ganosa de ti. 

- Me encanta tu cara de ángel convirtiéndose a cara de gran puta.

- TU puta.

Pones tus manos en mi trasero, y me das una nalgada tras otra mientras acelero el ritmo. Me inclino sobre ti para que puedas lamer mis senos; siento tu lengua recorrer mis aureolas, pasar de una a otra, mordiendo ligeramente mi pezón mientras yo no puedo parar de gemir.

Sigo cabalgándote, subiendo y bajando, asegurándome también de sentirte por completo, en estos momentos me erotiza aún más el pensar cuanto te amo y saberme dichosa de lo mucho que nos deseamos.

Estoy por avisarte que me voy a venir cuando tú mismo me dices lo mismo.

Te beso profundamente y nos vemos a los ojos.
Queremos vernos mientras terminamos juntos.

Colocas tus manos en mi cintura para seguir marcando el ritmo, cuando de repente me bajas bruscamente y me mantienes ahí. 

Suelto un grito ahogado ya que ese era el golpe que me clítoris necesitaba para terminar.

Puedo sentir como descargas tu semen caliente dentro mío, mis espasmos y temblor en mi cuerpo los estas disfrutando y te das cuenta que terminé contigo.

Te incorporas mientas me besas profundamente y sentados en esa posición, contigo todavía dentro de mi esperamos a que se nos pase la agitación.

Me levanto, y puedo sentir mi entrepierna chorrear de lo lindo. Fue una gran descarga otra vez.

Me inclino a limpiarte con mi lengua gentilmente; sé que te pones muy sensible. Me encanta tu sabor, y tú solo recoges mi cabello para poder ver mejor como me trago toda tu verga.

- ¿Mas?

- MAS.

Supongo que hoy amanecimos con ganas de tener todo el sexo que no tuvimos estos 2 años que estuvimos lejos.

Y creo que vamos empezando MUY bien.

 

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Y ustedes, ¿quieren más?


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