Una vez más.

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Me desperté. Sin abrir los ojos busqué tu cuerpo, pero solo encontré una cama vacía. Abrí los ojos y no estabas. Alcé la vista y vi luz por debajo de la puerta del baño. Oía el agua correr por la bañera y te imagine desnuda. Pasando tus manos por todo tu cuerpo húmedo. Entre mis piernas empecé a sentir cambios y deseo. Me levanté y me acerqué al baño. por el centímetro que había quedado abierta la puerta te vi. Tan bella como siempre, el agua deslizándose por tu cuerpo y tus manos recorriéndolo. Te observaba mientras con la mano me tocaba el pene cada vez más grande y duro y empecé a masturbarme. Tu mano se paró en tu sexo y empezaste a tocarte. Con una mano tú sexo y con la otra te cogías con fuerza tus pechos. Los pezones duros como piedras. Abrí la puerta y me viste. Miraste hacia mi pene y luego a mis ojos. No necesitabas decirme nada. Me acerqué y me lo cogiste con la mano y notaste su calor y su humedad. Me pasaste los dedos por el glande y te resbalaban. Me miraste con esa mirada tuya de deseo. Te arrodillaste en la bañera y yo de pie en el borde. Empezaste a pasar tu lengua por el. La punta de la lengua giraba sobre mi pene. Apenas me tocabas, mientras tú mano lo cogía. Te lo metiste en la boca y jugabas con tu lengua dentro de ella. Tu mano me envolvía los huevos jugando con ellos mientras tú boca entraba y salía de mi pene cada vez más duro y deseoso de ti. Entre en la bañera y me puse gel en las manos. Te di la vuelta y mis manos se posaron en tus pechos duros, mi pene sobre tu culo y mis manos empezaron a enjabonarlos dando vueltas sobre ellos. Llegaba a tus pezones erizados y los pellizcaba. Tu cabeza se apoyaba sobre mi pecho buscando mi boca en tu cuello. Empecé a besarlo mientras mis manos bajaban por tu barriga buscando tu sexo. Llegaron a el y tus piernas se abrieron para dejarles entrar. Noté ese hilillo de vello que me vuelve loco y llegué a el. Estaba caliente, muy caliente. A mis dedos no le costó nada entrar en ti. Mis manos ocupadas con tus pechos y tu sexo y mi boca con tu cuello. Empecé a mover los dedos dentro de ti, a entrar a salir de ti. Me cogiste la mano para que entraran hasta el fondo y les diste el ritmo que a ti te gusta mientras que tu mano frotaba tu clítoris. Gozabas en cada movimiento, empujando hacia atrás tu culo para notar mi pene. Notaba como tú excitación iba en aumento, tu respiración era rápida y ansiosa. Mis dedos entraban y salían cada vez más rápido y con más fuerza. Te los metía hasta el fondo una y otra vez. Tus piernas empezaron a temblar y tus gemidos eran cada vez más fuertes. Te dije al oído: quiero oír cómo te corres y avísame cuando vayas a eyacular. Mis palabras fueron como una inyección de deseo y empezaste a gritar de placer, noté que te ibas a correr y puse mi boca en tu sexo, recorriéndolo todo de arriba a abajo. Tu pubis me ayudaba y tu cara se estremeció corriéndote, tu corrida se metió en mi boca y me la tragué entera, me encanta y lo sabes. Metiste tus dedos en mi boca, sentiste tu corrida en ella. Miraste mi pene que estaba a punto de explotar. Te lo metiste en la boca y empezaste a comértelo con increíble pasión. Yo apoyaba mis manos en la pared y me temblaban las piernas. Me dijiste: la quiero dentro de mí. Me sentaste en el borde de la bañera y te sentaste sobre mi pene que entró solo. Empezaste a subir y bajar, sintiendo mi pene entrar y salir de ti. Te gusta mirarme cuando sabes el placer que me produces solo con rozarte. Tus dedos jugaban con mis huevos y mi boca con tus pezones. Te la metías hasta el fondo. Te habías corrido ya, pero conmigo siempre necesitas más, nunca es bastante. Te cogí con mis brazos y te levanté sin salir de ti. Te apoye en la pared. Tus piernas dobladas sobre mis brazos y mi pene dentro de ti. Empecé a embestirte fuerte, metiéndotela hasta el fondo una y otra vez. Me cogías del pelo y me los estirabas mientras nuestras bocas se comían una a la otra. Comenzamos a gemir, más fuerte y más rápido me decías. Lo hice. Cada embestida era un gemido, un grito. Tus brazos me apretaban, me empujaban, me pedían más fuerza y más al fondo. Me miraste a los ojos y supiste que no podía más, gemiste más y más, querías correrte conmigo. Te esperé y cuando noté que ibas a correrte me dejé llevar por el placer, por el calor de tu sexo, la fuerza de tus músculos, me corrí eyaculando sobre ti mientras tú lo hacías sobre mí. Fue brutal. Tu cuerpo lleno de mi semen y mi pene y mis piernas llenas de tu placer. Me pediste que te bajara y te arrodillaste delante de mí. Te lo metiste en la boca y me lo chupaste entero. Una vez más había sido increíble. Estábamos exhaustos. Nos duchamos juntos besándonos y saliste del baño. Tarde 5’ en salir y estabas tumbada en la cama desnuda. Fui a coger el pantalón del pijama que estaba encima de la cama y lo apartaste tirándolo al suelo. Me miraste mientras tus manos pasaban por tu sexo y tus pechos. No hacía falta decir nada.........


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