La tecnología nos acerca a veces, más de lo esperado.

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Un día de invierno en Lima, me puse a jugar con un aplicativo de contactos, en eso surgieron ciertas coincidencias con diversas personas, algunas te contestan los mensajes, otras no.
Una tal Liseth me contesta, con un hola tímido, le digo que bien, e iniciamos conversación.
Pasado unos días, me pregunta si tengo familia, contestándole que sí, entonces me sentencia a la friendzone.
Siguen transcurriendo los días y las charlas se vuelven amenas, un día Liseth me propone vernos para tomar un café o vino, le dije que me gustaba más la segunda opción. Me sorprendió que nazca de ella, ese encuentro, en vista que me había mandado a la friendzone, por ser un hombre casado.
Nos citamos en el centro de la ciudad, para el brindis acordado, llega con mucho tiempo de retraso, tanto que estuve a punto de irme. Pero cuando la veo la recorro de pies a cabeza, viene con unos zapatos con tacos súper alto, un jeans pegado que reflejan que tiene unas buenas piernas y una cola de campeonato, arriba utiliza una casaca negra, cubriendo sus encantos (ya por fotos la había visto con escotes y sabía lo que quería ocultar).
La conversación se pone a mena, ya vamos por la segunda botella de vino, le entra calor y abre su casaca, dejando ver la parte superior de sus hermosos senos, trato de desviar la mirada pero estoy como hipnotizado con semejantes bellezas, en un descuido de ella, me acerco más de la cuenta y le doy un beso, a lo cual ella corresponde después de unos segundos, en vista que la agarre de sorpresa, una vez terminado el primer beso, sonríe nerviosamente y no dice nada, entonces voy por otro beso que termina por desmoronar sus defensas de lo que es correcto e incorrecto, no podemos despegarnos de los besos, la botella está por terminarse, pero no estaremos para terminarla, ambos como autónomas agarramos nuestras cosas y salimos del local, cogemos el primer taxi y enrumbamos a un hotel cercano.
Subiendo las escaleras del hotel, le sedo el paso para que se adelante y yo poder deleitarme con sus nalgas subiendo por los escalones, llegamos a la habitación y ella comienza a observar la misma, como examinando cada detalle, yo la abordo por la espalda, abrazándola y besándole el cuello, ella quiere voltear para besarme, pero se lo impido con mis brazos, la llevo frente al espejo de la pared, poso sus manos en los extremos del espejo y ella me observa a través de él, mis manos recorren sus pechos, sacándolos de su prisión, mi mano baja a su entrepierna, que esta súper caliente, abriendo el cierre del jean e introduciendo unos dedos, palpando su humedad, ella no puede más con su calentura, dándose media vuelta y besándome desenfrenadamente, mis manos ya están dentro de su jeans, masajeándole las nalgas de campeonato, ella comienza a sacarme el saco, botón por botón de la camisa, no podemos más con nuestras calentura, la tumbo en la cama y la desnudo por completo, ella boca arriba con sus enorme senos mirando el techo, me abre sus piernas para que me deleite de sus mieles, comienzo a lamer su entrepiernas y siento pequeños gemidos de placer, introduzco un dedo al inicio, luego el segundo, sus gemidos se intensifican, hasta que ella me dice: “Penétrame de una vez, que quiero sentirte dentro mío”.
Ya la tengo donde la quería, sedienta de placer, termino de desnudarme y me subo sobre ella jugando con mi pene alrededor de su conchita, y ella sufriendo por querer ser penetrada de una vez, me suplica con la mirada que no la siga haciendo sufrir, por ello la penetro suavemente hasta la mitad del pene y la última mitad, se la meto con fuerza, para que sienta tenerlo toda adentro, ella gime de placer y de la sorpresa de lo que hice, comenzamos a menearnos de una manera calma al inicio, con pequeños movimientos firmes cada vez que la penetraba, cierra los ojos y se deja llevar, me salgo de ella, y la pongo en cuatro, quiero ver esas enormes nalgas frente a mí, la vuelvo a penetrar y al verla tan ida de placer, le doy unas cuantas nalgadas, jalo su cabello hacia atrás con una mano, mientras con la otra sigo dándole palmadas, sintiendo que se enrojece su piel, ella gime ante mis embestidas y en esa posición estamos buen rato, el efecto del vino hace que demore en eyacular, me hecho a su lado y ella sabe que le toco la hora de cabalgarme, lo hace con gran frenesí, con los ojos cerrados, sus senos suben y bajan con una parsimonia genial, mis manos la abordan y mis dedos se encargan de presionar levemente sus pezones, siento que ella está próxima a venirse, la siento poseída y de un momento a otro siento como baja por mi miembro gran cantidad de líquido, confirmando que se ha venido ricamente Liseth, me abraza y me dice: gracias.
Se hecha a mi lado, boca abajo, dejándome a la vista sus hermosas nalgas, yo que todavía estoy con el ímpetu a plenitud, no le doy tregua, me poso encima de ella y continuará…


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