Pervirtiendo a la amiga de mi mama

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Kathy, es la mejor amiga de mi mama, una mujer de 46 años, alta, rubia de cabello corto, ojos miel, y un cuerpazo gracias a sus clases de pilates.

Un día, le cuenta a mi mama que su marido la engaña con una mujer 15 años menor que ella y por esa razón ella le pedirá el divorcio. Mi madre le habla de mi, y sin consultarme le ofrece mis servicios de abogado, algo que le agradecí porque así podía buscar una oportunidad de estar con tremenda mujer.

Ya en mis oficinas, Kathy me cuenta los por menores de su relación, y finaliza preguntando ¿es que no soy atractiva ya?.

<te haría mía ya, si me dejaras>, rayos! ¡Exclamé!, no podía creer en ese impulso de decir eso inconscientemente. Como era de esperar, esa respuesta la cogió desprevenida.

<disculpa Kathy, no fue mi intención hacerte sentir incomoda>, no se me ocurría más que decir. Indescriptiblemente, ella dice: -sólo has dicho que no me querías hacerme sentir incomoda-, <así es>, -o sea que en el fondo si me quieres hacer tuya-.

No podía creer el giro que tomaba esta conversación.

-sabes algo, dejemos el tema del divorcio por un momento- dijo Kathy al tiempo en que se me sentó de frente en mis piernas, dejando sus tetas a la altura de mi cara. –ya que quieres, hagámoslo-

Para ese momento, ella ya notaba mi erección que rozaba su vagina. –que vergota que tienes, la quiero toda-

<la tendrás toda>, a lo que ella se baja de mi y me desabrocha el pantalón, mi pene ya muy duro y mojado es víctima de su boca y su lengua.

Después de unos minutos se pone de espalda en una silla, dejándome ver toda su vagina mojada y su culo espectacular, dentro de mi pensaba <lo que hace el pilates>.

Sin previo aviso, la embisto fuerte, mi pene entro más que fácil esa húmeda vagina

-no pares nene, así duro me gusta-, sus palabras me encendían más y más. <y ese culito, también será mio hoy>

-claro, pero ese mi me lo coges suave, que nunca lo he hecho por ahí-

<hago mi trabajo, y veo como se excita más>, hasta que suavemente me como su culito, bien justito. Que sensación deliciosa.

Cuando ella se acostumbra a mi pene en su ano, retrocede con cada penetración mía, <Kathy, me voy a llegar>; -lléname el culo de tu leche mi amor-

Recostados sobre el sofá, nos miramos y reímos pensando en lo que acaba de pasar.

<Kathy, he ido contra mi ética, después de esto no puedo ser tu abogado>

-lo se mi amor, igual ya no te quiero ya de abogado, me basta con que nos veamos en tu oficina más a menudo-

-que dices? -

Desde esa pregunta, han pasado 9 meses, y Kathy sigue yendo a mi oficina. Señora pervertida.


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