Laureana III - del libro Leeme que me aburro

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Nuestra conocida Laureana proseguía viviendo como una niña normal, con amigos, compañeros de escuela, sus padres, familiares.

Sin embargo quería ser una muñeca. La seducía ese misterio que veía en sus propias muñecas.

Un día, parada ante una vidriera de juguetería, ella era más que una niña mirando juguetes. Se contactaba con las muñecas o muñecos, de una forma especial.

En ese momento se producía entre ella y el juguete una conversación mental. Sin siquiera hablar.

-¿Por qué miras tan fijo a esa muñeca de short y remera?- preguntó Alessia, su compañera de banco en la escuela.

Laureana, sin poder despegar su mirada de la delgadita muñeca, dijo: -estoy hablando con ella, después hablo con vos- a lo que Alessia rompió en carcajadas y agregó -nunca escuché nada igual Lau- tirones de brazos mediante, las dos niñas se alejaron del lugar.

Les preocupaba las pruebas de lengua del día siguente y arreglaron para versa más tarde y estudiar.

-Me quedé pensando Lau ¿en serio hablabas con las muñeca? no me embromes, dale-

Laureana respondió, -claro ¿qué no? ¿acaso me oías hablar o gesticular?,,, j aja como caíste tonta.-

-Uff pude salir de esta- pensó Laureana.

-Sí me imaginé. Pero igual me asusté; te vi tan seria...- se calló Alessia.

Se separaron. Cada una por su lado.

-Nos vemos Ale-se despidió Laureana.

-Sí, en dos hora en tu casa- Alessia-

Algo perturbada Laureana saludó a sus padres.

-¿Todo bien en el colegio? la mamá.

-Sí, mañana tengo una prueba, así que almuerzo rápido y en un par de horas viene Ale para estudiar.

-Lavate las manos y a comer rico; te preparé niños envueltos que tanto te gustan hija- entusiasta la mamá.

Laureana pasó al baño, se higienizó y no dejó de visitar a sus muñecos. Les contó el día en la escuela y besó a cada uno. Como siempre, por un rato y hasta que la llamaban era una muñeca más.

-Hija, se enfría la comida- la mamá.

-Ya voy- Laureana la niña que iba al colegio y comía comidas de humanos.

-¿Cómo hacer para que alguien me ayude? ¿A quién contarle esto? -al final quedé con la abuela en mi cumple. Le iba a contar un secreto. Ni me atreví-

Laureana más que confundida.

-Me siento muñeca, sufro como niña. Mis sueños son hermosos, pero cuando me despierto y siento mi cuerpo caliente y húmedo, me desilusiono. Es una pesadilla mi vida- pensaba esta niña que no quería serlo.

-Finalmente, sentada a la mesa fue casi innecesario hablar del tema.

-Te tengo que decir algo Lau- su mamá.

-¿Qué es?- preguntó la nena.

-De noche, muchas veces me despiertan los ruidos que hay en el cuarto de los juguetes, además he visto salir de ahí una muñeca  ¡ tan, pero tan parecida a vos!... claro, pensé que lo mío era como un sueño, por la hora y los ojos medio cerrados, que no me dejaban ver bien-

-Ahh, sí mamá; claro, claro pero te lo cuento y listo...-

-¿Qué hija?-

-Esa muñeca soy yo mamita-

-No, no, no puede ser ¿mi hija es una muñeca?,,, no entiendo...-

-Desde hace mucho tiempo vivo atormentada mamá. Pero me pasa eso. Con los juguetes soy uno más. Y con la gente soy una persona- Laureana.

-Noooooo..- la mamá se desplomó.

-¡Papi... papito hay que llevarla al hospital; pobre mamá se desmayó, estaba hablando conmigo y...-

El padre como pudo cargó a su esposa en el auto y la llevó al hospital. Allí la revisaron, quedó internada pero finalmente y ya en casa todo volvió a la normalidad.

-¿Recordás algo mamá de lo que pasó?- Preguntó la nena con cierto temor.

-Creo haber tenido un sueño en el que me enteraba que eras a veces una niña y a veces una muñeca. Qué estupidez ¿no?- la mamá débil todavía.

-Sí, sí mamá. Pero ahora estás bien por suerte-

-Imaginate ¿qué haría yo con una muñeca ayudándola a crecer, a educarse. Es de cuentos, verdaderamente- la mamá.

-Si, sí pero a veces hay cuentos que parecen reales- Laureana que pensó -¿Cómo va a seguir mi vida así? ¿No seré yo la que sueña?...


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