Era un chico tímido

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?¡Nunca! en mis cortos 17 años había experimentado un nivel de estrés tan grande como cuando me tocó estudiar para los parciales  ¿A caso era eso lo que me esperaba por los próximos 5 años?  No dormir y el maldito estrés que me produce picazón en todo el cuerpo.  ¿Y si no termino la carrera en 5 años?  Ni bien pensé eso se me vino a la mente la imagen de doña Tere con un látigo en la mano... Autch.

?La Tere o también conocida como "Cruela de Vil" para mis adentros, Teresita para su familia o la cachetona para mis hermanos y yo no era una bruja malvada como yo la veía en mis alucinaciones, era más bien dulce, cariñosa y querendona pero cuando se molestaba... uuuyyyy era la peor pesadilla de cualquiera, sobretodo la mía.  También era una piedra en el zapato cuando se le metía una idea en la cabeza.  Ella era esa dualidad de ángel y bruja malvada de cuento.  Aún recuerdo cuando tiernamente me dijo:  Como no ingreses a la universidad te juro que te meto a estudiar secretariado en el instituto mas misio que encuentre o te vas a trabajar porque yo no voy a mantener a una vaga; luego me dio un beso en la frente y me dijo que me quería... Así era ella, un poquito bipolar.

?Eran cinco cursos los que llevaba y no eran muy distintos a los del colegio, cada uno de ellos era un dolor de cabeza a parte.  Desde que había empezado la universidad mi vida social era un completo desastre y no es que saliera todos los fines de semana con mis amigas pero es que ya ni siquiera podía ver "Viva el Sábado".

 

?Fue una completa sorpresa ver al chico de la guitarra en la biblioteca, concentrado leyendo un libro con un cuaderno a un lado en el cual tomaba notas y al otro lado cinco libros más, esta vez no llevaba su guitarra. Bueno al menos parece que estudia y que pena que esté metido en drogas; pensé con tristeza al verlo. 

?Tenía la apariencia de un chico serio y hasta estudioso, a veces con la mirada perdida, siempre muy limpio y bien vestido ¿Olería a marihuana? ¿Cómo será ese olor?  Me preguntaba mientras lo miraba muy curiosa.  ¿Sus papás se habrán dado cuenta de su vicio?  Me había desparramado en la mesa con mi mano sosteniendo mi cabeza y pensaba un millón de cosas que tenían que ver con él hasta que su mirada se encontró con la mía y yo no le oculté mi curiosidad hacia él, pero... ¿Se puso rojo o me parece?  No estaba muy lejos de él así que me pude dar cuenta de eso.  Me pareció súper tierno.

?Ese mismo día, pero ya de noche cuando "el loco de la guitarra" subió al micro, yo ya estaba ahí y cuando se dio cuenta de mi presencia se percató que lo observaba y agachó la cabeza... ¿Me o parece o es un poquito tímido?  Me hizo sonreír la sola idea... ¿Así que fuma marihuana y es tímido?  Jajajajajaja eso si que es interesante, pensé.  Por mas que se moviera entre la gente no se escapaba de mi escrutinio, con una mano en la varilla de arriba,  otra en el respaldo de un asiento y mirando por la ventana según él me ignoraba, pero ya me había dado cuenta de que lo había puesto incómodo.  Me imaginaba que vivía cerca a mi casa ya que me lo encontraba con frecuencia y siempre bajaba en el mismo paradero que yo.

?Trataba de ignorarme y no podía mientras que yo sentada unos asientos detrás de donde estaba él lo acosaba con la mirada y una sonrisa en los labios; giraba la cabeza para la derecha y cuando lo hacía para la izquierda se encontraba con mi mirada fija.  Pobre, parecía asustado y yo lo disfrutaba.

?Cuando llegamos al paradero por estar él mas cerca de la puerta bajó antes que yo.  Él iba unos pasos más adelante mientras disfrutaba nuevamente del paisaje que me ofrecían sus nalgas redonditas.

 ?Nuevamente en la biblioteca, ya le había agarrado el gusto de estar ahí, había tranquilidad y un murmullo que a veces arrullaba, siempre buscaba sentarme en el mismo lugar cerca a una ventana y nuevamente el chico de la guitarra ahí también. Era raro como había pasado de "El Loco de la Guitarra" al “El chico de la Guitarra" en tan poco tiempo y solo porque su aparente timidez me había llevado a verlo de una manera distinta y hasta pensar que tal vez el fumar marihuana era solo una etapa por la que estaba pasando; además si me hacía su amiga podría tal vez convencerlo que deje ese vicio.

?"El chico de la guitarra" me resultaba toda una incógnita, era lindo y serio a la vez, me parecía atractivo, más alto que yo de un metro 65 cm aproximadamente, siempre llevaba pantalón jean como todos y los lentes que usaba le daban un aire intelectual, casi nerd, además del hecho que cada vez que me lo cruzaba en la biblioteca estaba muy concentrado en lo que hacía y hasta ausente se le notaba.

- Hola.- Le dije cuando me acerqué por detrás de él y me sentaba en la silla libre que estaba a su lado; esta vez no pregunté si me podía sentar, simplemente lo hice, me sentía muy valiente a su lado.

- Hola. - Respondió asustado mirándome de lado.

- Yo me llamo Vanessa ¿Y tú?   -Necesitaba saber su nombre y que el supiera muy bien el mío.

- Andrés.  -Por alguna razón le caía mejor Andresito que Andrés.

- ¿Estudias arquitectura?

- Si.

- Ah ok, yo estudio educación. - Le conté.

- Lo sé.  -¡Ajá! Se descubrió solito. Ay mi diablita se activó con su respuesta.

- No, me digas que me has espiado Andresito.- Le dije juguetona y el se puso más rojo todavía y yo no hacía más que mirarlo para incomodarlo más.

- ¿Cuántos años tienes?  Yo tengo 17 ¿y tú? - Tenía que seguir averiguando de él.

- 20.  -Su respuesta fue cortante, pero aun así esta vez no parecía que quisiera huir.

- Mi nombre se escribe con dos eses.- Su cuaderno estaba muy cerca y yo casualmente tenía mi lapicero en la mano así que busqué una hoja libre y escribí mi nombre con letra grande y en medio de la hoja.- Te lo escribo por si algunas vez deseas escribirlo junto al tuyo lo hagas bien. - ¡Bingo! otra vez estaba rojo hasta las orejas y yo con una sonrisota de triunfo en la cara. - ¿Te puedo hacer una pregunta? - No dejaba el acoso y a pesar de su ahora evidente timidez no cortaba el contacto visual, solo se encogió de hombros porque ya se imaginaba que de todas maneras le iba a hacer la pregunta aunque dijera que no.- ¿Siempre te pones rojo o es solo conmigo? A modo de respuesta solo sonrió. - No te preocupes Andresito. - Coloqué una mano sobra la suya dándole una palmadita. - Algún día lo descubriremos. - Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla antes de retirarme, ya había sido suficiente acoso por un día.

 

 


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