EL HEREDERO

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En aquel documento se leía bien claro.

Alexis Ruiz, heredero universal.
Incluyendo la herencia todas aquellas tierras, el castillo y un título de conde.

Era la tercera vez que se encontraba a las puertas de aquel castillo.
El periódico en el que trabajaba le había pedido que le hiciese al dueño de la mansión una entrevista para la página principal.
Corrían muchas habladurías, que luego a la hora de la verdad nadie creía.
Alexis ya hacía varios meses que residía allí.
Nadie estuvo pendiente de la mudanza, pero ahora que estaba allí, todos querían saber hasta el más mínimo detalle del conde.

Era un inmueble bastante deteriorado por dentro y por fuera y en el que nadie quería entrar y menos aún pasar la noche.
Aquella herencia se la encontró sin más al morir un hermano de su abuelo, del que ni sabía que existía.
Celia insistía, golpeaba con fuerza la garra de león en la puerta, que avisaba al mayordomo, como en cualquier lectura misteriosa.
Y allí estaba, diciéndole a la señorita, qué era lo que buscaba.
Al conde, quiero ver a Alexis Ruiz, contestaba ella.
Pidiéndole por favor que volviese en otro momento, que él le daría el recado.
Con el encargo de que el conde sería avisado, Celia se marchó, esperaba que está vez tendría más suerte que las anteriores y podría finalmente entrevistar al personaje.
Antes de abandonar el lugar Celia haría una fotografía al castillo, era tan antiguo que la atraía.
Viendo por la ventana una silueta que correspondía a la de un hombre.
Le llamó tanto la atención, que al llegar a casa comenzó a prepararse la entrevista.
Buscó todo aquello relacionado con los antepasados del conde.
Aquel título heredado traía mucha controversia, no lograba descifrar el árbol genealógico y acoplar éste a la actualidad.
Por lo que entonces prefirió investigar sobre él, seguro que encontraría lo que estaba buscando.

Pocos días habían pasado y la llamada del mayordomo que la atendió aquella mañana, la citaba.
El día era perfecto, pero no la hora de la cita.
El asistente del conde, pretendía que Celia, se viese con su señor a altas horas de la noche.
Para nada aceptó, aquella visita tenía que ser por el día o a esas horas no tendría más remedio que pasar allí la noche y era algo que no le agradaba demasiado.
Después de varios minutos al teléfono, llegarían a un acuerdo, Celia acudiría por la mañana, pero no había duda de que sería un día muy largo para la periodista.

De nuevo se encontraba delante de aquel castillo.
Algo le extraño como en la anterior vez, todas las ventanas tenían cortinas oscurras.
Y una vez dentro el mayordomo la pasó a una habitación que recubierta con una tela negra no dejaba pasar ni un pequeño rayo de luz.
Mi señor no tardará en bajar, espere aquí.
Allí estaba esperando y la curiosidad la impacientaba, cuando haciendo el intento de mirar por la ventana...
Yo de usted no lo haría, por mi bien se lo digo.
Celia se disculpó, sacó el móvil y lo preparó para grabar.
Ni se le ocurra hacerme ninguna fotografía, no suelo salir bien.
Celia frente al conde estaba, dando la explicación oportuna de que solo era para grabar.
Pero dependerá de nosotros los que leamos el relato hasta el final, que averiguemos si aquel sonido que Alexis escuchó, realmente fue lo que todos creemos que fue.
Celia estaba poniéndose inquieta, todos aquellos detalles daban a entender que las habladurías sobre el conde eran ciertas.
Se decía que era un vampiro y que por aquel motivo no recibía a nadie en horas diurnas.
Qué solo por la noche salía de su castillo.
Sus pensamientos y dudas le jugaban una mala pasada.
Comenzando a preguntar el motivo de aquella cita con tanto aislamiento del sol.
Fue demasiado clara en sus dudas y Alexis se dio cuenta.
-Por lo que veo usted también cree en lo que dicen de mí, no es cierto?
-Le voy a contestar, si la recibo de este modo, es simplemente porque de día duermo y de noche vuelo.
Aquellas palabras no hicieron más que levantar la sospecha.
Celia después de aquello no tenía ninguna duda de lo que era su entrevistado.
Y así se lo hacía saber.
Alexis soltó una carcajada y seguidamente le dijo...
¿Qué fue aquello que te hizo sospechar querida?
¿Quizás que duerma por el día y no pueda darme el sol?
¿O tál vez, que te dijese que vuelo por la noche?
¡No mi querida dama!
Confundirse con mis declaraciones es fácil.
Pero todo tiene una explicación...
Aquello hablaba mientras se acercaba a ella, tomándola por la cintura, mientras besuqueaba su cuello.

A la mañana siguiente Celia desperto en su habitación, estaba aturdida, fue a levantarse y la flojedad que tenía no la dejaba, sentía mucha molestia en el cuello y la ventana estaba abierta.
Su teléfono móvil encima de su mesilla de noche con la tecla de grabar pulsada.
Se sentó al borde de la cama y tocandose aquello que le molestaba en su cuello, escuchó lo que hasta entonces se había grabado...
"Todo tiene una explicacion, duermo durante el día porque trabajo por la noche, no es que no pueda darme el sol, si no que al ser piloto y volar en la línea nocturna, descanso todo el día"
Celia sonreía, pensando lo tonta que había sido, tomó el móvil y accedió a la galería de sus fotos.
Recordó que sin que él se diese cuenta lo había inmortalizado, pero en aquella instantanea no aparecía el conde.
Sin llegar a entender que era inmortal al igual que lo era ella ahora.

©Adelina GN


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