La morita (3)

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Me voy a la cocina poniendo en orden mi vestimenta y al poco sale la hermana. Viene desnuda y con camisón trasparente, dice que se ha desvelado y que tiene sed, pretende aparentar que no se da cuenta de cómo viene. Las tetas que antes me sorprendieron gratamente ahora las tengo demasiado cercas. 

Sadira se quedó en la habitación, presumo que al encontrar a Azima despierta no ha sido capaz de seguir su odisea. 

Me insinúo sin tenerlas todas conmigo y contra toda previsión me encuentro que está mucho más predispuesta de lo que presumía. Basta con una aproximación en mi estado de semi excitación para que ella reaccione favorablemente, pretende disimular dando la apariencia de estar casi dormida pero tan pronto la sujeto con firmeza, me la acaricia con la mano confirmando su beneplácito. 

En mi estado de locura ya no estoy para selecciones, me conformo con lo que sea. Le doy la vuelta le subo el camisón y allí mismo la pongo a dar gemidos. Estoy muy excitado y entro en un juego de mete y saca frenético. El estado de ella es de arrebato total, se corre una y otra vez, como no utilizo preservativo y no quiero dar marcha atrás, le busco su otro agujerito y termino dándole por ahí con todas mis fuerzas.

Después de disfrutarnos nos vamos a nuestras respectivos dormitorios, pongo el despertador para avisarlas e intento dormirme al menos un rato, pero doy vueltas y vueltas sin conseguirlo. Me quedo en estado de duermevelas y al poco, oigo como abre la puerta Sadira y me advierte de su presencia meciéndome el hombro con su mano. 

Le hago un hueco y se mete conmigo en la cama, está totalmente desnuda, se me abraza, me dice que ha tenido que esperar a que su hermana se durmiera. Comienza a besarme el cuello, mi cuerpo va reaccionando lentamente, ella está muy excitada, venía así y cada vez está más deseosa. 

Me transmite el deseo y acabo como ella quiere, entonces se baja y la oigo respirar entrecortada a la vez que me deleito con el placer que me da con su boca. Me engulle hasta la mitad y luego juega con su lengua sobre la cabezota, llevándome a un estado de verdadera necesidad. 

Deseo disfrutarla, la acaricio, le beso los pechos, le doy la vuelta, le busco el botoncito mágico y le hago soltar sus flujos, estamos  a cien, me pongo encima y se la coloco bien, la penetro con suavidad, ella me lo facilita con su propio deseo. Es un momento delicioso, tiene cortada la respiración, nos besamos y noto el calor en su boca, jugamos con nuestras lenguas a la vez que me meto dentro. Siento su tensión cuando le presiono el himen, le sigue un quejido cuando se lo desgarro, no dejamos de besarnos, le ayuda.

Estamos quietos unos segundos, me dice que la siente muy grande y a mi pregunta, me dice que le gusta mucho. Sin apresurarme la voy cubriendo por completo, cuando la tiene toda dentro nos sentimos muy a gusto. Después, viene un suave mete y saca, está totalmente entregada, le encanta, acelero el ritmo y pierde el control, después le llegan las contracciones y emite pequeños gritos, que van a más. Dice incoherencias y se libera gritando.

Durante un buen rato le doy bien y ella grita y grita, al igual que hice con su hermana le busco el culito se lo pongo en posición y se la meto también por detrás, le cuesta asumirla, está muy grande, pero no necesito mucho, a medio entrar ya está a punto, le doy un buen empujón y me corro de inmediato. Le alivia cuando la libero y luego hace risas al sentir como le sale a chorro mi semen bajándole por el muslo.   

Horas después, las llevo al aeropuerto como si no hubiera pasado nada. La mayor se va sonriente y complacida, la pequeña está triste y en su mirada veo el mismo fervor que había al comenzar la conversación del día anterior. 

 


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