Lumbre

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Siempre me ha llamado mucho la atención la lumbre, no sé porque, quizás soy piromaníaco o no sé porque, pero desde muy niño quería experimentar con ella, saber cómo manejarla y como se controlaba.

Yo creo que también fue porque en una Navidad me regalaron un juego de química “Mi Alegría”  esa era la marca, traía un mechero para  calentar los diferentes experimentos con sustancias que venían en el estuche, pero a mí lo que más me gustó fué el mechero para hacer lumbre. Lo llenaba de alcohol y lo prendía. Solamente porque Dios es grande no quemé la casa porque una vez se quebró y todo el alcohol prendido se derramó hacia abajo de la cama, no sabía qué hacer, suerte que mi hermano el mayor estaba cerca y levantó la cama para no causar un problemón. Claro que mi mamá me puso una regañada a madres y mis sueños de químico se acabaron. jajajajaja

Otro incidente que tuve fué que un juguete que me regalaron no me duró más  de 10 minutos y entonces mi abuelita me dijo: tienes “manos de lumbre”, pero yo en vez de sentirme ofendido me sentí  orgulloso porque tenía manos de algo que admiraba mucho. No soy muy destructor pero esa vez el juguete no estaba funcionando bien y quise componerlo, eso de componer es un decir porque soy muy malo en eso, esa es la causa raíz. También de niño me decían que era lumbre con los tenis porque no me duraban casi nada. Malo hubiera sido si me dijeran que era llamarada de petate, eso si ofende.

Si hablamos de casas quemándose creo yo que la más famosa es la escena de Pepe el Toro en la película de “Ustedes los Ricos”, cuando tiene que sacar a su hijo de las llamas de la carpintería y gritaba Toritooooo Toritooooo, todo mundo lloramos con esa escena que nos partía el corazón al verlo llorar con su hijo abrazado, muy buena actuación de Pedro Infante.

Cuando éramos niños viviamos en una colonia en la cual había muchos terrenos baldíos, que eran el blanco perfecto para hacer lumbres o para experimentar como se quemaban diferentes materiales de las construcciones de por ahí. Cuando prendía la manguera  como que goteaba la lumbre y la nieve seca se derretía,  la tinta de los periódicos se veía como en negativo, la madera de cimbra expedía un olor muy singular, así nos la pasábamos viendo y oliendo como se quemaban las cosas.

Una  mañana,  cuando trabajaba en una línea de tráiler, al vecino se le prendió su fábrica de muebles porque se había gasificado la pintura y con un corto circuito prendió todo, fue algo impresionante ver como los botes de tiner,  que es solvente,  ser derretían y  a la vez eso se convertía en un infierno que avanzaba por el suelo. Llegaron los pobres bomberos de la estación con un camión más viejo que mi tía panchita, con las mangueras todas ponchadas y los trajes de ellos todos viejos, pensé éstos si son héroes para enfrentarse a ésto. Después vinieron de una estación de bomberos de Pemex y con químicos los apagaron,  pero fue demasiado tarde se consumió todo el negocio, fue una experiencia muy triste.

Existe una película muy antigua como en los 70 que se llama “Infierno En La Torre”, que  trataba acerca de un edificio que era tan alto que los bomberos no tenían equipo adecuado para combatirlo, que de un simple incendio en uno de los pisos superiores, con los vientos de las grandes alturas se avivaba más y más el fuego haciéndose insofocable, no existían los rociadores contra incendios en esa época. Pero bueno, un éxito de taquilla la película, recuerdo.

En las carnes asadas casualmente siempre quiero prender yo el carbón y tengo una técnica muy buena con 2 servilletas, azúcar y aceite para hacer un molotito y pongo alrededor el carbón para que se conserve la lumbre y prenda los carbones. Hay muchas técnicas algunas con el tubo del papel de baño, otros con una caja de rejas y así muchas maneras de más para prenderlo. Lo más raro de todo es que me gusta la lumbre pero no cocinar.

Un día en el rancho me habían sobrado muchas cajas de rejas y entonces se me ocurrió que podía hacer un arco grande y prenderle lumbre para pasar corriendo por abajo, tenía invitados ese día, algunos me decían que estaba loco pero otros me siguieron el juego y lo hicimos, fue de los días de campo más divertidos que habido en el rancho porque cuando pasábamos por la lumbre  gritábamos Toritooo Toritoooo! nos reíamos mucho y tomábamos fotos con el celular, fue buen momento.

El boiler siempre da miedo, creo que a todo mundo porque el gas es muy traicionero y apenas se acumula te saca un susto o te deja los pelos chamuscados.  Siempre que prendo el dicho boiler tengo mis reservas a pesar que me gusta la lumbre. Aunque ahora ya hay algunos que tienen encendido automático para no sufrir. ¿Como puede haber gente que lo prende todos los días por no consumir el gas? A mi se me hace algo muy riesgoso.

 Cuando las velas me llegan a tocar en la mesa, siento que me hacen ojitos para que las mueva o que las haga que se consuman más rápido. Cuando íbamos a las posadas las velitas se derretían muy rápido y casi siempre nos quemabamos  cuando rezabamos, era muy estresante porque perdías la concentración, podías quemarles el pelo a las primas en las posadas o levantadas.

Hay una parábola que dice que la gente se conoce como con la luz de un cerillo, ósea, por instantes, siempre quieres que dure más encendido el cerillo para conocerse mejor a tus amigos y que no se te acaben los cerillos de la caja para poder seguir conviviendo con esas amistades.

Cuando hacemos fogatas me doy cuenta que el estar viendo la lumbre sientes que te hipnotiza como que tiene algo que te hace relajarte y fijar tu vista en el fuego pero realmente no ves eso, estás pensando otra cosa.

No estoy deacuerdo con los cuetes por lo peligrosos que pueden resultar, el dia ultimo del año hasta parecía que sobra el dinero porque se oian miles de explosiones fuertes por todas partes y al dia siguiente todos los papeles tirados por todas las calles, muy mal.

Mi último deseo es que me incineren cuando me muera por supuesto, para hacer mi última lumbre y así seguir con mi gusto, bueno primero donar lo que sirva y después a la lumbre, ojala que no me vaya al infierno por tanto que me gusta el fuego o que no muera quemado. Toco madera!


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