Una tarde sudorosa...

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Salía como todos los días a dar mis clases como entrenadora personal, hoy debía ir con un cliente nuevo que por suerte no se hallaba muy lejos, al llegar toco el timbre anunciando mi llegada.

Sale mi nuevo cliente, moreno y de estatura media, indicando que pase con una sonrisa en su rostro.

Luego de media hora de entrenamiento le doy un ejercicio y volteo apoyando un codo en el escritorio para escribir sus horarios y comidas sanas en una libreta, mientras lo hacía podía sentir su penetrante mirada hacia mi trasero que quedaba expuesto en la posición en la que me encontraba, al notarlo deje caer mi lápiz para hacerle desear más teniendo que agacharme, lo levanto y me doy vuelta percatando de que prestaba atención a mi más mínimo movimiento, a lo que le digo que los ejercicios no se harán sólo si no se mueve, soltando una sonrisa le estiro mi mano para que se levante del suelo.

Procedí a explicarle otro ejercicio y la postura del mismo cuando noto su miembro duro por encima de su ropa deportiva y le lanzo una mirada juguetona preguntándole si necesitaba ayuda con eso, a lo que me toma ambas manos y pega mi cuerpo al suyo frotando su miembro contra mi trasero, soltó una de mis manos para deslizar la suya bajo mi calza y comenzar a tocar mi clítoris, debo admitir que a estas alturas me encontraba algo mojada, se acerca a mi oído y me contesta que necesito ayuda yo también y me da un pequeño mordisco.

Saco su mano de mi calza y me giro arrodillándome frente a él y desabrochando la parte inferior de su conjunto, paso mi mano sobre su boxer y se lo bajo lo suficiente para estar cómoda y comenzar a lamerlo, al parecer le gustó como lo hacía así que me tomo del cabello para que su verga entre hasta mi garganta de tal forma que se me dificultaba respirar, no tardó mucho en venirse al hacer eso, por lo cual tragué su semen mirándolo directamente a los ojos, en ese momento sonó la alarma anunciando el final de la clase, por lo cual me repuse y tome mis cosas diciéndole "hasta la próxima" mientras le guiñaba el ojo.

No pude evitar masturbarme al llegar a casa pues me había dejado demasiado caliente lo que había pasado en esta clase...


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