Al salir del gimnasio (Parte 2ª. Final)

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Marcos mientras tanto alternaba la penetración con intensos lametones en los labios de mi coño y con un frenético tililar de su lengua sobre mi clítoris, lo que me hacía estremecer de placer. Sin duda era tan maestro con la lengua como con sus dedos.

Ahhhhhhhh, siiiiiiii, nene, siiiiiiiiii, no paressssss,.... gritaba una y otra vez cada vez que su lengua se agitaba contra el clítoris. Y justo en esos instantes de intenso clímax, más profunda me tragaba la verga. Notaba a Marcos estremecerse bajo mi cuerpo. El orgasmo estaba ya cerca para ambos. Por un instante pensé en retirarme y seguir meneándosela, pero era tal mi grado de excitación que terminé por abandonarme y dejarme llevar hasta vaciarme sobre su boca justo cuando la enorme polla de Marcos comenzó a temblar dentro de mi boca. Viendo que iba a correrse, la saqué y comenzó a soltar chorros de leche que saltaban hacia todos lados conforme mi polla agitaba el badajo arriba y abajo.

Ahhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiiiii, gritamos al unísono entre descargas de inmenso placer compartido, hasta que los dos nos vaciamos por completo.

Yo me quedé aún un rato relamiéndome mientras contemplaba la tranca de Marcos todavía palpitante, a la vez que él recogía con su lengua todo el fruto de mi placer.

Mmmmmmmmmm, fue un 69 realmente delicioso, y así se lo hice saber.

-Me has dejado muerta Marcos que comida tan rica...!!!!

Me incorporé, me giré sobre su cuerpo y nos enzarzamos los dos, jadeantes aún, en un húmedo y profundo beso que sabía a sexo puro.

Ahí estábamos de pie en su salón medio desnudos masturbándonos el uno al otro, disfrutando de la frotada y a la vez del cuerpo del otro. Nos quitamos toda la ropa, me senté en el sofá y coloqué a Marcos frente a mí, me escupí en la mano, agarré la polla y tras tres sacudidas le miré a los ojos, le sonreí como hago siempre y metí su pedazo de polla en mi boca. Al notar el calor humano en mi lengua solté un gemido, no pude evitarlo, mientras él estaba de pie disfrutando de mi mamada yo abría mis piernas para poder dilatar mi coño todo lo posible. Marcos gemía mucho, demasiado, tanto que detuve la mamada y fui a por el condón, mientras se lo puse le dije con voz inocente "Marcos, te voy a pedir algo, sé que nunca lo has hecho, pero me voy a poner en perrito ahí y me vas a dar duro, ¿Podrías hacer eso por mí? Lo necesito...", asintió sin pronunciar una sola palabra y con una sonrisa de oreja a oreja, le di un beso y me coloqué en posición sobre su sofá, él de pie se acercó y tras tres intentos clavó la verga en mi coñito, Empezó a penetrarme lentamente y con un poco de inseguridad "Cielo, ¿Te gusta así?" "Mmm sii, siguee", cada vez notaba su polla más gorda y más firme y eso me ponía mucho, apoyó sus manos en mi culo y siguió con la tarea. Estaba siendo mucho mejor de lo que yo pensaba y se lo quería hacer saber "Que rico Marcos.....mmm más, más" hasta que oí desde atrás un "Ah, ah, AAAAAAaah", se había corrido de una manera espectacular. Sacó la polla y tenía el condón a reventar.

-Marcos, ¿Normalmente te sale tanto?

- Qué va jajajaja sería porque llevo empalmado desde que entramos en la terraza

- Ha estado genial, de veras, tienes que hacerlo más días, pero ahora vuelvo, ¡que tengo que acabar! jajajajaj

Me fui al baño de su piso a acabar yo sola lo que Marcos empezó....


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