Tomando

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En la adolescencia, todo te vale máquina, el tomar era como una travesura con la que nos sentíamos grandes, algunos nos hacíamos cómplices de esa maldad, era una Odisea desde conseguir el dinero para la compra de la botella, ya que todos éramos  “estudihambres”, pero además había otro problema, el poder comprarla,  porque algunas tiendas empezaban ya con la restricción de no vender a menores, aunque al fin pueblo no faltaba el que tenía un amigo que trabajaba en un expendio o en un tienda de conveniencia para poder conseguir el pomo. Mis cuates y yo nos íbamos a un terreno que está cerca de la escuela, tenía unos árboles grandes que todo tapaban, le llamábamos La Guarida, no recuerdo quien lo bautizó con ese nombre tan ingenioso, a mi parecer. En ese lugar nadie nos veía, porque no existían casas ni calles alrededor, era nuestro territorio de adolecentes.
Una vez, cuando íbamos en camino los seis tomadores precoces, se nos hacía como que una botella de ¾ de ron no sería suficiente para poder convivir toda la tarde, pero ingenuotes, nos equivocamos: con aquellos cuerpos delgados de 60 kilos que teníamos, y sin alimentos en la barriga con que contrarrestar el alcohol, fue más que suficiente para intoxicarnos y sacar cada quien su otro yo interno.  
De 3 a 7 de la tarde fue como un sueño neblinoso, en que pasaba el tiempo muy lentamente. Empezamos a hacer mezclas entre refrescos, agua, hielo y ron, nadie sabíamos exactamente las proporciones. Las conversaciones eran contar cosas sueltas de nuestras vidas; que porque nos fue mal en un examen, que si aquella (chava) no me saludo, un padre que no entiende nuestra manera de ser, pero nosotros las íbamos hilando una a otra fácilmente, aquella fue una experiencia diferente a las vividas hasta entonces. Descubrimos que teníamos muchas ganas de platicarnos cosas, sin tanta crítica, como para liberarnos de la necesidad de contar algo sin ser juzgados.
Muchos años habíamos convivido con otra tónica, en clases, en los deportes, en las piñatas donde normalmente eran juego, pero nunca habíamos platicado de nuestros problemas personales o nuestros miedos, fue un parteaguas ese día lo narrado. Nos enteramos de cosas que nos hicieron más entrañables, mas unidos. Ninguno de los que estuvimos en esa juerga juvenil, nos hicimos alcohólicos, de buenas. Quizá porque fue una buena experiencia nuestra primera tomada, no dijo borrachera porque eso suena otro nivel.
Algunas ocasiones tomamos como válvula de escape, los viernes o los sábados, nos sentimos presionados, el estrés de toda la semana, ya sea por la escuela o el trabajo, y es este el momento de convivir, tomándonos unas cervezas o unas cubas, de la marca que sea, cada quien lleva lo que quiere tomar y cada quien con lo que mejor controle. Yo lo veo como el momento de intercambiar puntos de vista, para pedir opiniones y recibir consejos de los demás.
Si en una reunión no tomo y los demás si, siento que me aburro con las conversaciones, me dan la impresión de ser demasiado repetitivas o que dicen los mismos chistes de siempre, casi siempre me voy temprano y sin nada interesante que recordar. No hay nada que platicar de lo que paso en
esa fiesta o reunión. ¿Será que necesito tomar para divertirme?, ¿que pasara cuando ya no pueda tomar por prescripción médica, van a ser aburridas las fiestas? Lo he pensado.
En algunas fiestas hay personas que compran vinos caros porque tienen ganas de compartir con los amigos la posibilidad que tienen de adquirir vinos extravagantes, es una manera de  sentirse contentos y que los demás se sientan bien atendidos. Quizás estos vinos caros fueron obsequios que ellos recibieron por algún favor hecho, o por ayudar a alguien con un buen trabajo. Algunos vinos caros solamente los probamos en esas ocasiones, porque la verdad están fuera de nuestro alcance o porque no queremos acostumbrarnos a tomar de lo muy caro.
Muchas personas se toman una o dos copas de vino en las noches para poder dormir bien, es como un antídoto, un remedio que les ayuda a relajarse y no soñar tanto, dicen así descansan mejor. El chiste es que se dan sus gustos para poder descansar, hasta creo que es bueno para evitar los infartos al ayudar a diluir la sangre, óiganme las justificaciones.
Es mucho más fácil empezar una conversación con una persona desconocida si has tomado una o dos cervezas o vinos, se quitan los nervios y empiezan a salir los temas interesantes, en algunas ocasiones hasta salen a relucir los parentescos, que si no estuvieran tomando no sabrían que son parientes, bien dicen: Dios los hace y ellos se gustan… se juntan.
Los vinos tintos son para mejorar los platillos que se sirven en las fiestas normalmente, le dan un toque de glamour para combinar los sabores en un paladar más refinado. Son ideales para hacer los brindis de buenos deseos y chocar las copas diciendo salud, salud.
Para empezar a bailar es más fácil si hemos tomado algo de vino, que nos dé la valentía para sacar a bailar a la persona que nos llena el ojo, y si ella también toma, es una experiencia muy divertida y sin crítica alguna.
Una frase muy padre de Frida Kahlo es: "Quise ahogar mis penas en alcohol, pero las condenadas aprendieron a nadar". Ella sufrió mucho con sus padecimientos físicos por un accidente que tuvo de joven en un autobús en la ciudad de México, y luego la vida… pero ¿para qué cuento?, mejor ¡salud por el arte!.
Sería un buen experiencia invitar a tus mejores amigos, sin que nadie pueda salir de la sala de la casa o del comedor, y que hubiera una cantidad “generosa” de cervezas y vino, poniendo la restricción que nadie hable con nadie, sin celular. ¿Que pasaría? Me imagino que primero serían las miradas con moviendo de cejas, luego vendrían las risas, después carcajadas y no mucho tiempo después saldría la plática o alguien empezaría a cantar. Es un detonante muy fuerte el vino para empezar una conversación. Quizás algunos solo oigan pero si no estuvieran tomando no serían pacientes para escuchar.
En mi familia por parte de mi papá siempre se han dedicado a la producción y venta de algunos vinos, por eso se me ocurrió hacer este relato para dar mi punto de vista, para mí no es tan malo el tomar, en general han sido buenas experiencias. Dos de mis trabajos duraderos los conseguí en
una fiesta estando tomando, y con la plática salió la oportunidad de trabajo que mucho agradezco a mis amigos.
¡Ojala que muchos años más pueda disfrutar el tomar ese vino que me ha dado y me sigue dando muchas bonitas experiencias en mi vida! ¡No lo satanicen, es buena costumbre! ¡salud, va por ustedes!


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