Flores

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Te duele porque no te hace caso imbécil – me dijo parándoseme enfrente, muy seguro de sí mismo-

Probablemente –le contesté- pero ahora tengo que llevarla a casa, no está bien, si puedes apartarte lo agradecería.

Lo esquive lentamente,  sosteniéndola: no te preocupes señorita –le dije en voz baja- todo está bien.

La acomode en el asiento y antes de subir yo, escuché su risa, levantando la voz agregó:

¡Alex! ¿No te preocupa saber que cuando llega contigo ya estuvo en mi cama?

Me preocupa tener que acabar lo que no sabes hacer –yo sabía que no era cierto, pero tuve que contestarle apretando la garganta,  afortunadamente sus amigos lo detuvieron a tiempo-

-Una vez en casa y con todo el cuidado del mundo le cambie la ropa por algún térmico de los que dejo mi madre al morir. Más tarde le aseguré que no me sobrepasé ni un poco-

No lo habrías hecho ni en mil años –me dijo mientras bebía el café, después recogió su cabello y viéndome fijamente anunció que tenía que irse por algún tiempo, lejos-

Me alegro por ti –le dije sinceramente- tal vez sea necesario.

-Prometió volver siendo una mejor versión de ella misma, pidiéndome que no estuviera triste y remató con una sentencia: sé que nos extrañaremos mucho.

Cuando vuelvas estaré en el aeropuerto con flores –le dije-

Flores /2

“Lo ha hecho antes Alex ¿realmente crees que cambió?” “El tigre es tigre, al final el instinto siempre lo hará regresar al camino, aunque viva en una pecera”. Escuché tantas cosas durante su ausencia… me instigaban a no esperarla, a buscar a” alguien mejor”. Debía estar en el aeropuerto a las 10 de la mañana, pero faltando cinco minutos seguía en casa, quizá dude por un segundo, luego me vi al espejo, creí reconocer en mi rostro a uno de esos insulsos que no se enamoran argumentando no querer salir lastimados y los compadecí, por tontos, porque al final el amor también es un salto de fe, así que decidí lanzarme al vacío…

Llegue quince minutos tarde con las flores en la mano, vi a Julia a través de los grandes ventanales, sentada a media sala de espera, el cabello más largo,  tal vez buscando formas entre los diminutos cráteres del piso… me deslicé hasta estar frente a ella, levantó la mirada y probablemente la tierra se haya desviado en su órbita por la energía de nuestros cuerpos al estrecharse.

Pensé que no venías –dijo sin soltarme-

Yo creí lo mismo –le respondí-  luego recordé que te cuesta trabajo moverte por la ciudad y temí que te perdieras.

Hubiese ido a buscarte  –agregó sonriendo aún- sé dónde sueles esconderte.

No quise esconderme hoy –le dije- no quise perderme esto.

¿Y a dónde vamos entonces? –preguntó-

A dónde siempre hemos pertenecido amor, a casa.

 

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Nota: Si no fuera por ti, Flores, Flores/2 y La gravedad ausente, han sido publicados en este foro y forman parte del mismo hilo conductor, en ese orden.

Gracias por leer.


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