Te ando buscando pero nunca llegas

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Enviado el , clasificado en Drama
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   Luego de un día cansador y agitador, Ignacio se encontraba rumbo a su casa. Tenía una trayectoria larga, 2 transportes públicos ( 1 tren y 1 colectivo). Oscurecía y hacía un poco de frío a su gusto. Ya abordo en el tren logró sentarse, cerró los ojos mientras pensaba en lo que hizo en el día, pero estaba tan exhausto que se durmió aproximadamente 30 minutos. Entre dormido se sentía algo incomodo, más exactamente con un brazo imcomodo. Cuando se despertó del todo evidentemente había algo , más precisamente alguién apoyado en su brazo. 

   Era una muchacha joven al igual que él. Ignacio no sabía si despertarla o no, le parecíó una situación empática y pensó: -"Tal véz estaba tan cansada como yo y se quedó dormida... no quiero despertarla"..  por lo que intentó volver a dormir para salir de la situación pero no lo logró. Decidió mirar por la ventana y esperar a que despierte sola. A su vez sus pensamientos llovían: " ¿y si la despierto? Tal vez se pasó de estación"..."pobre está exhausta"..."unas ganas de conocerla...me parece linda"... sus pensamientos profundizaron:  "qué dificil, quiero conocerla pero ¿cómo hago?. Además, con todos los femicidios y violencia contra la mujer... ¿y si la despierto y le hablo?, mmm no mejor no, soy un desconocido tal vez la voy a asustar. "Pero quiero conocerla". 

   Pasaban las estaciones, ella seguía dormida. A él se le empezaba a dormir el brazo, sin embargo  estaba tan inmerso en sus pensamientos que no tomó consciencia de su cuerpo. Ignacio estudiaba y trabajaba, el tiempo que le quedaba lo utilizaba para estar con su familia o jugar al futbol con sus amigos. Sus preguntas le calcomian la cabeza: ¿Cómo hago para conocerla, para hablarle y que no se asuste?, ¿Y si piensa que quiero acosarla o aprovecharme de ella?, ¿ Cómo le demuestro que soy buena persona y no le quiero hacer nada malo?". 

   Faltaban 2 estaciones para su destino, hasta que por fín tomó consciencia de su brazo practicamente dormido aunque siguió pensando y pensando. Finalmente llegó la hora de pararse para bajar del tren. Por lo que tuvo que despertarla: ...- Disculpame ( mientras la empujaba muy suavemente para despertarla) tengo que bajar",  ella al despertar y darse cuenta -"ay mil disculpas! no me di cuenta, fue sin querer", -el- "no te hagas problema, no pasa nada"... le sonrrio y luego decendió del tren. Una vez abajo fue hacia la paradas de colectivos para terminar su recorrido. 

   Ella vió la hora, las estaciones que le faltaban ( eran 3 exactamente). Con un poco de sed abrió el bolsillo de su mochila para sacar una botellita con agua, al sacarla voló un papelito escrito que no recordaba haberlo puesto allí. Lo abrió y leyo el mismo: ... "Hola me llamo Ignacio, soy el chico que estaba sentado al lado tuyo hoy día jueves 16 de Mayo. Quería decirte que quería conocerte, pero no quería despertarte, sentía pudor y tenía miedo que te asustes. Este es mi número. Por favor no lo tomes mal, en caso de tomarlo así solo olvidalo, tira el papel y has de cuenta que esto núnca existió. En caso de ser así te pido mil disculpas. Ojalá no te asustes, saludos"... 

  Al llegar a su casa, Ignacio comió con su familia, se baño y exausto se fue a dormir. Al despertar al día siguiente lo primero que hizo fue revisar su celular si tenía un mensaje, una llamada perdida o un Whatsapp. Y nada. Estubo todo el día con el celular con bateria esperanzado. Al día siguiente lo mismo y al siguiente lo mismo. Pasó una semana, dos semanas, tres y se moría de tristeza. Sus esperanzas se ivan desvaneciendo. Se llenaba de tristeza. Todos los jueves subía al tren y observaba a todos los que subían, se sentó incluso en el mismo bagon y en el mismo aciento pero jamás la encontró. Nunca había tenído novia, no conocia lo que era una relación, siempre tuvo mala suerte con las mujeres, le rompieron el corazon varias veces. De las que se enamoró jamás pudo lograr algo concreto. Él, rompia con los todos los estereotipos que la sociedad imprime en los hombres. Por eso sufría tanto por no recibir la llamada. Pasó el tiempo, pero a Ignacio le quedaba una mínima esperanza hasta que decidió dejar de pensar en ello y reflexionó que si no lo llamó era porque no le interesaba conocerlo. Mientras hacía sus actividades ( trabajar y estudiar) se olvidaba por completo,  sin embargo mlentras tenía el bocho despejado se moría de tristeza y soledad.  


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