Agua Salada, Resbalosa y Caliente. (P3)

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Continuación:

-Bueno, en todo caso te tengo para mi solo estos 4 días y no tengo que preocuparme si deseas a alguien más-. Siempre he agradecido la libertad que Santiago me ha dado, esta vez no fue la excepción y en realidad sirvió para ponerme mas cachonda. Me valía llevar los puntos ganadores de nuestra apuesta de besos, quería comerme esos labios carnosos que ese muchacho se cargaba y así fue, leyó mis pensamientos, sin decirnos nada nos acercamos de manera necesitada buscando nuestros labios como si de aire se tratase, chocamos y nos buscamos, lengua, saliva, mordeduras, sentía como se llevaba mis labios a sus dientes y como mi lengua peleaba con la suya, quería más. Su mano subió de mis piernas a mi culo haciendo presión entre su verga y mi vagina varias veces, provocándonos mutuamente haciendo que jadeemos de placer. Besó mi cuello, lo mordió mientras una de sus manos jugaba con mis senos y se entretenía un rato, yo resoplaba del deseo, sentí como me quedaba sin atención, pero para ser atendida en donde más lo necesitaba mi vagina. Me tocó sobre mi terno de baño, haciendo que sus dedos se vuelvan unos especialistas y hagan bailar a mi clítoris, así un buen rato hasta que comencé a retorcerme por un orgasmo que sus dedos causaron, pero paró, me miró sonriente, malicioso, sabiendo qué fue lo que hizo… dejó de masturbarme y no llegué a sentir mi preciado orgasmo

Lo miré con rabia y calentura en los ojos, sin desprenderme de su cuerpo, bajé mi mano y comencé a meneársela, con gusto y dedicación. Noté como su cuerpo se tensó completamente al sentir mi mano sobre su verga, sonreí ante su reacción y lo saqué de su pantaloneta, no sé si era igual que lo recordaba pero podía cerrar mi mano entorno a ella con las justas, haciendo que dé un largo camino desde su base hasta la punta, sabía que estaba a punto de reventar sentía su dureza en mi mano, y haciendo a un lado mi terno de baño lo ubiqué en la entrada de mi vagina y empujamos suavemente, sentía como se abría paso en mis entrañas como la humedad de mi vagina le daba la bienvenida y se acoplaba dentro de mí, me llenaba completamente y hasta llegaba a ensancharme un poco causando presión, volviéndome putamente loca.

-Joder…- a ambos se nos escapó un gemido al estar completamente unidos. Santiago al fin me miró a los ojos, pretendiendo de hacer este un momento romántico, imposible.

- Muévete- el notó mi poca preocupación ante el cliché e hizo lo que le dije, mientras me miraba comenzó a bombear mi coño que chorreaba por una buena verguiza. Gemí, joder, por fin.

Santiago me miraba con intensidad mientras volvía a agarrar mi trasero para hundirse dentro de mí con más facilidad en mí.

-Ahh, ahí, aahh así.- Mis gemidos eran bajos para no llamar la atención, y Santiago solo resoplaba mientras me miraba.

-Amelia, joder Amelia-. Santiago decía mi nombre como si de una cuerda que lo salvaría de su muerte se tratase. Lo sentía en toda mi cavidad, y cada vez más profundo por lo que ahí comenzó a tocar mi cérvix llevándome al cielo.

-¿Te gusta pequeña pervertida, eh? ¿Quieres más? Dímelo, ruega por ello zorrita- Santiago estaba poseído, mordía sus labios reteniendo sus gemidos y me perforaba como una jodida máquina, me estaba llevando al kundalini. 

-MIERDA SÍ, no pares San, no pares, AAAHHH, ¡por favor no pares!-. Mi placer estaba llegando a su cumbre, pero aún me faltaba algo más. Llevé mi mano a mi clítoris mientras que Santiago bombeaba mi inflamada concha, y comencé a frotarme.

-Esto era maldita sea, ASÍ SI JODER- gemí al sentir mi contacto en mi clítoris disfrutándolo a más no poder, necesitaba agarrarme de algo y el era lo que tenía en mis manos, con mi otra mano me agarré de su espalda desgarrando su piel y sintiéndome encantada con el gruñido que causé que de su garganta saliese.

-Hija de... Vas a ver- Santiago me agarró del cabello, penetrándome con más dureza y sin piedad. 

-OH PUTA MADRE, SANTIAGO-. No pude retener mi grito de placer al notar como San aumentaba sus embestidas no podíamos con tanto placer, los dos nos íbamos a correr.

-Amelia, Amelia, OOHH JODER SI AMELIA- Santiago gemía junto conmigo y en sus últimas envestidas sentí el cielo recorrer mi cuerpo, primero el calor, y como crecía de rico por todo mi cuerpo haciéndome tener espasmos eléctricos, mis piernas temblaban obligándome a soltar a Santiago, pero él me tenía bien agarrada. Sentí la fuerza abandonar mi cuerpo, pero aquello fue sustituido por el placer de una buena corrida. Santiago me miraba como a la expectativa de algo.

- ¿Qué pasa? - Le pregunté buscando nuevamente su mirada.

-Amelia, me corrí dentro-. Intenté cabrearme ante su declaración, pero no pude y solo reí.

Entre risas le respondí – Dejé esa cara de afligido, que no pasa nada parcero. – terminando mi expresión con una rápida sobada a su verga agradeciendo por su atención.

“Fin del flashback”

Volví a la realidad, llevaba mucho tiempo parada recordando previos episodios no solo con el calor del sol como un bonus, sino también el de mi propio cuerpo. Recordando mi plan, saqué mi celular para tomarme una selfie frente al mar y mandársela, dos fueron suficientes, elegí la mejor y le escribí un mensaje respondiéndole “Ya estoy aquí esperando por ti”. Dejé mis cosas en una carpa del edificio, y me metí al mar, dispuesta a quitarme todo el calor que mi cuerpo emanaba por su cuenta, y ver si me masturbaba al ojo de varias personas, pero dentro del agua.

 

¿Qué tal mis queridos lectores?, lo sé, sé que me he desaparecido y lo lamento, espero que este relato será el inicio para recompensarlos un poco por mi partida, pero aquí estoy con ganas de escribir y caliente. Espero sus críticas constructivas y sus ideas para próximos relatos (que son siempre las mejores, separo la historia por el número de palabras aceptadas por relato, ush),

Un beso gigante

MaddWicca.


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