El reencuentro (parte 2/2)

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Claudia me chupaba el pene en el carro mientras salía de la fila y pensaba a que otro lugar podríamos ir, todos los moteles estarían así de llenos, así que pensé en ir a un hotel "normal", recién me había cambiado de departamento y apenas tenía un par de sillas y colchón, ni siquiera agua caliente. Me dirigí a un hotel del centro mientras Claudia me lo chupaba, era difícil concentrarse en manejar, si bien ya me habían hecho eso antes, Claudia jamás lo hizo cuando fuimos novios, se rehusó a ello y ahora la tenía ahí, su talento para chupar no se había perdido en lo absoluto. Llegamos al hotel, me guardé el pene y fuimos a pedir la habitación. Rápidamente nos la asignaron y fuimos al elevador, al cerrarse éste abracé a Claudia fuertemente y recorrí su espalda y sus nalgas con mis manos, pasé mi mano por la abertura de su vestido llegando a su tocar su vulva, pude sentir que estaba muy mojada. La puerta del elevador se abrió y casi corrimos a la habitación.

Apenas entramos al cuarto no hubo mucho preámbulo, empecé a desvestirme y aventé el saco, la corbata y la camisa, me acerqué a Claudia y volví a besarla, ahora más despacio, más lento, ahora si la tenía solo para mí, recorrí su cuerpo y lentamente empecé a quitarle el vestido. Lo dejé caer al suelo, solo quedó con una pequeña tanga blanca, sus pechos pequeños quedaron ante mí, morenos con esos pezones tan chiquitos que tanto recordaba, me hinqué frente a ella y los besé y los lamí hasta saciarme mientas mis manos acariciaban sus pompitas morenitas que tanto me gustan. Claudia no tiene un cuerpo exuberante ni voluptuoso, es muy delgada con una silueta bien delineada y formas pequeñas, sus pechos, sus nalguitas, así me gustaba y así me excita tanto. Me levanté y me quitó el pantalón y la ropa interior, ahora si podía acariciar mi pene con total libertad, me tendí en la cama y Claudia volvió a chupármelo, "Extrañaba tanto hacerte esto, el tuyo es el primero que probé". Siguió en eso un par de minutos y se incorporó para pararse en la cama frente a mi y quitarse la tanga. Posteriormente así parada, se acercó a mí y mientras se colocaba a horcajadas sobre mi cara, decía "Quiero que me lamas mi cosita como lo hacías, eso es lo que más extraño, lo más delicioso que he sentido". No dije una palabra y mientras acercaba su mojado y caliente sexo mi lengua empezó a hacer lo suyo. Recorrí sus ingles, cada uno de sus pliegues, saboreando cada centímetro de piel y su sabor era delicioso. Lamí la entrada de su vaina y poco a poco me acerqué a su clítoris, cuando llegué a él y lo toqué con la punta de mi lengua, Claudia soltó un gran gemido y tembló. Ahora mi lengua recorría suavemente de arriba abajo su clítoris y yo sentía como se mojaba más. Impregné mis dedos con sus jugos y los llevé a su boca, inmediatamente los lamió y mientras lo hacía sentí que se estremecía y sus gemidos eran más fuertes. Tuvo un orgasmo y me empapó tanto que tuve que usar una toalla para secarme. 

Pasado el éxtasis de su orgasmo la acosté boca abajo y me coloqué entre sus piernas abiertas, estaba por colocarme un condón cuando me dijo "No, no lo uses, quiero sentirte totalmente, como antes", esto me encendió más y sin importarme más me dispuse a penetrarla así, pero primero ella tomó mi pene con su mano y con la punta rozaba en su clítoris. No aguanté más así que en cuanto lo soltó la embestí salvajemente y de un solo empujón metí el pene totalmente en ella, que gritó con mucho placer luego de esto. Su coño se sentía tan apretado y delicioso como lo recordaba, tan húmedo y caliente. Sus gemidos eran más fuertes que los que hacía hace años y eso me prendía más. Cambiamos de posición y me acosté, Claudia de sentó encima de mí y rápidamente se ensartó en mi pene, sus movimientos eran suaves, luego rápidos para después volver a ser lentos, era delicioso y mientras estaba encima mío la jalaba hacia mí para lamerle sus ricas tetitas mientras mis manos recorrían su espalda, su cintura y sus nalguitas, acariciando suavemente su rico culito que lo fruncía apenas sentía mi dedo en él. Estuvimos así varios minutos cuando me levanté y salvajemente la cargué para luego acostarla boca abajo. Esos movimientos bruscos la excitaron más, yo me coloqué encima de ella y levantó un poco sus nalguitas, así la penetré, acostado encima de ella, sentir mi pelvis sobre sus deliciosas pompitas me excitaba tanto y la embestía fuertemente, ella gemía a cada embestida. Luego de un rato así la puse en cuatro, empinada con sus ricas nalgas ante mí. Me di unos minutos solo para contemplar esa imagen, sus pompitas, su chiquito y apretado culito, su deliciosa chocha tan mojada, ella se desesperó y en un grito dijo "Ya síguele y métemelo", cosa que hice en seguida, volví con las embestidas fuertes y Claudia gemía más fuerte, estaba por venirse nuevamente. "¡Si, así! ¡Más, más! gritaba ella hasta que sentí como se tensó totalmente y empezó a temblar, mientras dejaba escapar un "!Aaaaah!". Yo sentí cada contracción de su vagina sobre mi pene y disfruté tanto verla terminar de nuevo.

La coloqué boca arriba y con sus piernas hacia arriba la penetré lentamente, sentía tan delicioso como apretaba mi pene su caliente y mojada vaina, mis manos sostenían sus piernas de los tobillos y las abría y manejaba a mi antojo. Cuando sentí que estaba por venirme, empecé a gemir y Claudia lo notó y poniendo su mano sobre su vientre dijo "Échamelos aquí". Seguí penetrándola y cuando estaba por venirme saqué el pene y expulsé el semen sobre su vientre como ella había pedido mientras liberaba un gemido de placer. No vi su reacción porque cerré los ojos por el orgasmo, pero escuché sus exclamaciones de sorpresa pues el semen llegó hasta sus tetas y su cara. Reímos por eso y le di una toalla para que se limpiara. Pasamos la noche en el hotel, dormimos desnudos y al amanecer volvimos a coger deliciosamente, luego de bañarnos la llevé a su casa y quedamos de vernos pronto, obviamente para volver a tener sexo. 

De una fiesta a la que al final pensé en no ir, me reencontré con una exnovia y tuve el mejor sexo en mucho tiempo que había tenido en ese entonces, incluso hubo algunos encuentros más luego de esa vez. No regresamos como novios, pero si el sexo es tan bueno entre nosotros, no podíamos dejar pasar la oportunidad.


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