Idiotez extrema II

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Llegando a casa recuerda que esta noche está sola. 

Le apetece pensar. Así que una vez en ella agradece el silencio, no tener conversaciones triviales ni tener que pensar en la cena.

Tras darse una ducha, con solo una toalla en la cabeza, se tumba en el sofá y pone la última lista que se ha bajado de Spotify. 

¿Como sería estar con un hombre como el recién conocido Capitán América? Informal, impulsivo... Es resultón aunque no guapo y desprende un gran magnetismo erótico. Además, después de hablar quince minutos con él, sabe que es inteligente y divertido.

Con una sonrisa imagina su cara al decirle que jamás se subiría a esa enorme moto que él cabalga con placer.

Seguro que la cuida como a un bebé... No lo imagina con  hijos... ¿Y pareja?

Aquella pelirroja con tanto desparpajo se veía bastante más joven que él. No, su pareja no, las parejas no suelen saludarse tan efusivamente, sería una amiga con derecho a roce, pero, incluso eso le parecía excitante.

Ser una persona tan introvertida no es de ayuda con los nuevos conocidos. 

Y no se le ocurre nada que pueda hacer para relacionarse con él. 

Nada más que imaginar, y hoy tiene tiempo.

Se despierta por la mañana temprano, es jueves y tiene que levantarse ya. Oye correr el agua en el cuarto de baño. Se levanta de la cama y abre la puerta...para encontrarse al motorista desnudo, con una toalla en la cintura y embadurnando su cara con espuma de afeitar.

-Buenos días, princesa, ¿me echabas de menos? -le dice sonriendo.

Ella abre los ojos como si estuviera viendo un fantasma, muy apetecible, pero fantasma al fin y al cabo.

-Buenos días...

El hombre se agacha un poco y le da un beso en la nariz, dejándosela blanca de espuma.

Sale del baño cerrando la puerta y se sienta en la cama.

¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué hace este tío en mi baño?

Lo único que se le ocurre es ir al aseo y darse una ducha. Fría.

Cierra los ojos bajo el chorro de agua y se queda pensando si ha sido una alucinación. Si. Cuando salga irá al otro baño y estará vacío -se,dice.

Una mano aparta un poco la cortina y una cabeza asoma tras ella.

-¿Te enjabono, guapa?

-Claro, entra, corazón... -responde con una media sonrisa en sus labios. Siente el aroma de la espuma de afeitar de su cara recién rasurada. Siente... 

¿Qué pasa?  -se dice- y ella misma se responde: -si es un sueño, voy a pasarlo bien, por lo menos...

 

 

 

 

Continuación en LA HUÍDA  #FS


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