¡QUIERO UN NOVIO! 2

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Aquella singular pareja estuvieron viéndose casi todos los días mientras duró la estancia en Londres viviendo un idílico paréntesis amoroso en el que Nieves se acostó con el ingeniero industrial y cuando él se lo pedía le hacía una felación. Pero la semana en el reino Unido pasó muy rápido y ella y su amiga Victoria no tuvieron más remedio que regresar a su lugar de origen.

Sin embargo James Talbot tal como le había prometido a aquella exhuberante española no tardó en visitar Barcelona, aunque no contaba que ella trataría de introducirlo en su ambiente con calzador. y de presentarlo a sus amistades dando a entender con aquel gesto que lo pasado quedaba olviddado; estaba superado y había recuperado su estabilidad afectiva gracias a aquel "gentelman" tan educado que pertenecía a un país más próspero y civilizado que el suyo con el que tal vez se casaría.

En su recorrido le tocó el turno a mi familia que eran amigos íntimos de sus padres, quienes obsequiaron a Nieves y al inglés con un almuerzo típicamente español consistente en una  paella de arroz valenciana, regado con un espeso vino negro.

-¿Te gusta Barcelona? - le pregunté al invitado anglosajón.

-¡Oh yes! Barcelona ser una ciudad muy avanzada, muy cosmopolita - respondió él sonriente-. Y Nieves ser una estupenda girl-. añadió al tiempo que acarició suavemente la mejilla de su acompañante.

-¡Oh que guapo es! ¿ Os habéis visto lo mucho que me quiere? - expresó Nieves risueña de un modo muy exhibicionista.

-Sí, sí... - respondió vagamente mi familia.

De repente James Talbot que no estaba acostumbrado a aquel tipo de comidas y que bebió vino sin damsiada mesura, sintió que la cabeza le daba vueltas como una peonza y la piel blanca de su rostro se tiñó de un encendido rojo. "¡YOLALAAH! - se puso a gritar por los efectos del alcohol.

-Esto significa que está contento de estar con nosotros. Como en su tierra todos son tan sosos... - dijo Nieves para disculparlo.

El caso es que poco después de aquel día el londinenses no tardó en regresar a su país donde olvidaría con facilidad el asedio de aquella desquiciada mujer.

De nuevo Nieves se sintió al borde del precipicio emocional; de la nada afectiva. ¿Por qué ella al igual que muchos de su generación sufrían aquella ansiedad de ser queridos por alguien? ¿Es que en sus hogares no se les valoraba lo suficiente?

No obstante un sábado por la noche fue con sus amigas a una discoteca, y allí conoció a Roberto que era un abogado especialista en divorcios, el cual tenía un aire al actor egipicio Omar Sharif  en sus buenos tiempos. Como era de suponer ella llevada por su afán en tener una pareja le ofreció toda suerte de facilidades. Pero sucedía que aquel doble de Omar Sharif estaba casado y tenía hijos, aunque se llevaba mal con su cónyuge y estaba a punto de romper la relación. Mas aquella circunstancia a Nieves no le importó en absoluto y decidió liarse con él a toda costa.

Cuando sus padres se enteraron de que Nieves salía con un tipo casado, puesto que ellos siempre exhibían un rígido puritanismo que estaban muy lejos de sentir ya que de acuerdo con su clase adinerada creían que era el comportamiento correcto, pusieron el grito en el cielo.

- ¡Tú es que eres tonta, chica! le gritó su padre.

- Si vas con este hombre, no tardará en engañarte con otra como lo ha hecho con su propia mujer - la avisaba la madre.

- ¡No! Él me quiere porque es bueno y gentil... Su mujer no lo ha entendido nunca - lo defendía Nieves con pasión.

Los padres, al ver la terquedad de la hija contrataron los servicios de un detective privado para que desvelara la vida galante de aquel sujeto, y que Nieves se desengañara de un tipo como aquel. Resultó que efecrivamente el abogado lo mismo que muchos hombres habían tenido varios asuntos amorosos.

Sin embargo Nieves persistió en seguir al lado de aquel abogado. Tanto fue así que Nieves se enfrentó con sus padres, abandonó el hogar familiar y fue a vivir con aquel galán. Ella lucharía contra el mundo y sus estúpidos prejuícios pra defender a su amor.

Así que unos días venía Nieves a mi casa paterna a quejarse de la intolerancia de sus padres, a la vez que otros días venían los progenitores de la enamoradiza Nieves a llorar la pérdida de su hija.

- No hagáis demasiado caso de lo que os diga esta gente - les dije un día a mis padres-. Ellos son muy comediantes y todo lo que hacen es de cara a la galería según la manera de ser de esta sociedad latina.

Y efectivamente Nieves y sus padres no tardaron en reconciliarse de nuevo, por lo que Roberto, el amante de la chica se separó de su mujer y se casó por lo civil con ella. ¡Por fin después de un tortuoso camino por encontrar pareja aquella mujer parecía haber alcanzado su objetivo!

Mas ay. Al cabo de unos meses de convivencia Nieves y su marido descubrieron que eran totalmente incompatibles y no cesaban de pelearse por cualquier bobada. Ella le reprochaba que no fuese tan cuidadoso como ella con los detalles de la casa, y él se quejaba de que su mujer era una pelmaza insuflrible, una quisquillosa. Por esta razón el matrimonio apenas duró dos años.

Nieves Iborra volvió a quedarse sola, aunque siguió saliendo con algún que otro hombre que no la sarisfacía. Quien no era feo y tenía unas orejas como sopletes, es que era tonto y aburrido.

Mas ella no desesperaba y seguía buscando al hombre ideal que le había dibujado su madre en la infancia; aunque al fin encontró la estabilidad afectiva no con quien quería, sino con quien en última instancia, en un momento de debilidad mejor la supo conquistar.

 

 


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