"Teo" a secas.

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Teodoro, “Teo” a secas para los amigos, descubrió desde mucho antes de ser adulto que tenía un especial encanto para los demás, su sentir vivaracho pero no estridente, su sonrisa generosa, mirada picarona a la vez de sincera, unido a su aspecto pulcro pero desaliñado, finura en el andar y ánimo siempre dispuesto atrae por igual a chicos y a chicas. Para colmo de todo esto, en casa es mimado tanto por sus padres como por sus dos hermanas, por los que siente una verdadera pasión.

Al llegar a la edad difícil de la pubertad, todos sus amigos entran en íntimo conflicto consigo mismo y con el universo entero, para él se abre la puerta grande del éxito. Todos quieren disfrutar de su compañía y comienza a ser deseado. Despierta un entusiasmo en los demás que estimula el suyo propio y esto le hace ser disponible y próximo.

Comprueba que a sus encantos externos e internos que hasta ahora han atraído por igual a sus incondicionales, añade un potencial sexual inusual, posee un miembro viril generoso y tallado con preciosismo y una capacidad amatoria incansable.

Los acercamientos amistosos se tornan por puro instinto en requerimientos amorosos, los hay que se conforman con una proximidad física manifiesta pero respetuosa o, a los que excitados le requieren en todos los sentidos, a unos les da ración de contacto y roces sin sobrepasar los límites que ellos mismos se imponen y con los otros se adentra en un juego de tira y afloja con el que mantiene las llamas encendidas. 

Cuando descubre sus dones amorosos queda prendado de ellos, disfruta de erecciones sin límite con las que lleva a sus amantes al paroxismo sexual. El placer de disfrutarlos no tiene comparación con el gozo de verles llegar a sus límites. Gana en experiencia y técnica para conseguir superar los condicionantes de los más complejos hasta hacerlos alcanzar el zenit de sus posibilidades.

Ni que decir tiene que esta dedicación hedonista y plural le hace dejar sus estudios, apartarse de la corriente de normalidad de la calle, ensimismándose en si mismo. Se establece la lógica dependencia de su familia y de un entorno que complace todos sus caprichos y necesidades.

Con veintiocho años se planta, quiere adoptar una fórmula de vida normal, complacer a su familia que se desvive por hacerle sentir útil a pesar de su realidad.

No tiene experiencia laboral pero sí un físico y un trato que facilita determinadas actividades comerciales.

Mariluz, propietaria de una agencia inmobiliaria de cierto nivel, a media entrevista ya esta entusiasmada con el desparpajo y buena disposición del aspirante, le importa un bledo que tenga o no experiencia, con todos los encantos que adivina detrás de su actitud respetuosa y digna, le considera más que apto para ocupar un lugar en su empresa. Máxime, cuando sentado frente a ella observa el montículo irrespetuoso que muestra en su entrepiernas. Al día siguiente Teo ya cumple sus órdenes con una disposición que le lleva a la locura, no pone pegas a nada, entra en éxtasis, le encanta su recién empleado. Pocos días después pasa a ser su sirviente personal y quién le atiende en todo, esta ya con la cabeza perdida. 

- Teo, ¿me permitirías una locura?, le dijo ella sin pensar.

- Por supuesto, responde él con una resolución que le envalentona. 

- Estamos solos, ¿me dejarías probarte?, su tono esta cargado emocionalmente. 

Ante el lógico gesto de sorpresa ella añade,

- Tú no tienes que hacer nada, sólo déjate ir, lo emocional está ahora lleno de excitación. Inténtelo… No añade más, ella no le da tiempo.

Le lleva de la mano hasta el sofá donde ella se sienta y le pone delante. Con parsimonia y disfrutando el instante Mariluz suelta su correa, baja sus pantalones y slip, y queda frente a frente con una oponente grande y hermosa. Nunca sintió tanto ardor, engulle y se deleita saboreándola toda, no deja resquicio sin sorber o lamer arriba y abajo, centra después la atención en su cabeza enorme y la serpentea con su lengua, se siente la dueña del mundo. No sabe lo que le viene a continuación.

Desbocado el caballo su ariete tiene claro el objetivo. Ahora ella está subida en el sofá de rodillas y muestra su ojete y más abajo pelambrera y humedades. Teo la sujeta bien y juega en su entrada peluda hasta llevarla a punto de ebullición, luego entra con suavidad y el quejido largo de ella le acompaña, sigue pausadamente con media dentro, cada movimiento, corto y luego largo, suscita sus gemidos. Sin que ella lo espere comienza el torbellino, cuan grande es le entra por completo y lo hace sin comedimiento. Es como un pistón de émbolo, adelante y atrás con fuerza, para ella es una sinfonía de gozo sin freno, grita sobresaltada de tanto placer. Después aúlla como una loba, siente que sus entrañas se estremecen y pierde el control de todo. Es una mujer en plenitud total.

Con cincuenta años, recién divorciada, la experiencia le desborda, no vive más que para volver a sentir aquello tan maravilloso y Teo sigue allí dispuesto a cumplir con la exigencia laboral que todos esperan de él. La nómina a fin de mes está inflada de tantos extras especiales y Teo queda sobrecogido por la cifra.

No es persona de fidelidad con una empresa y busca pronto otro trabajo donde abrirse a otras expectativas. No le resulta complicado cambiar la inmobiliaria por una boutique de moda, el encargado jefe solo verlo entrar le llama a sus dependencias interiores. La entrevista es singular, más que exigirle aptitudes profesionales procede a una orientación práctica de cómo debe actuar en el día a día, es un curso de adiestramiento y no una prueba de trabajo. Es admitido sin mas. Antes de marchar percibe como el encargado jefe posiciona la mano hábilmente y toma el volumen de su entrepierna. En la despedida un beso en la comisura de sus labios le dejan claro por dónde irán los tiros.

Le hacen un traje a medida, pero parece que la prueba está en como el encargado jefe es capaz de quitárselo el cuarto día sin que él ponga reparos. La glotonería esta vez es de ambos si contemplamos el deseo con el que los dos envainan en boca la contraria, pero el sorprendido es el encargado jefe que se deja sodomizar y queda colgado en una sintonía de gozo sin freno del que acaba extenuado y feliz, se siente una perra despatarrada y convulsa. 

Al mes ya tiene un espacio propio y clientela fija, algunas señoras solicitan les acompañe a las zonas privadas de prueba. Unas son prudentes y otras desvergonzadas, pero todas buscan las empitone por detrás, él las coge a medio vestir, vestidas por completo o como surja, les baja las bragas o les sube el vestido, da igual. Todas acaban tapándose la boca para no gritar y salen con rosetones en las mejillas.

Los celos embargan al encargado jefe que acaba despidiéndole al no poder soportar tanto sufrimiento.

Su situación económica es buena, tiene un periodo de cobro del desempleo, sus relaciones extra laborales siguen siendo óptimas y se le considera dentro de las más estrictas normas sociales, pues eso…

 


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