El profe 2/2

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- Quieres subir? que vayamos a otro lado? Noto que estás muy nerviosa, me preocupa que te esté pasando algo y prefiero que me cuentes más tranquila.

- Si Cristóbal, vamos a otro lugar.

Se subieron al auto, Cristóbal condujo sin destino mientras le preguntaba que le sucedía a Tamara.

- Cristóbal, lo que tengo que decirte es algo muy grande, muy importante para mi, espero que me entiendas y que puedas corresponderme. Estoy muy nerviosa, tengo el corazón a mil, no se por donde empezar.

- Espera Tami, deja estacionar el auto, me pusiste nervioso a mi también.

Aparcaron el auto cerca de un parque y se miraron. Tamara tomó una mano de Cristóbal, la acarició con ternura y un leve temblor. Cristóbal posó su otra mano para calmarla

- Tranquila, nada puede ser tan grave. Sabes que puedes confiar en mi, yo te quiero mucho, eres una personita muy especial para mucha gente, incluso para mi. Cuéntame que es lo que pasa.

Tamara tomó aire, exhaló profundo y se decidió

- Me enamoré de ti, me gustas mucho, no se que más decirte. Imaginaba este momento más fluido, lo ensayé mil veces. Pero ya está, quiero que sepas que no te voy a pedir nada, soy consiente que estás casado, que me llevas 26 años, que eres mi profe y que soy una cabra chica. Solo te pido que sostengas mis manos un tiempo más y que cierres los ojos conmigo.

- Tami, de verdad me estás diciendo esto? 

Cristóbal suelta las manos de Tamara, baja del auto y cierra la puerta. Da la vuelta para abrir la puerta de Tamara y la invita a bajar.

- Ven, no quiero asustarte. Sube al asiento de atrás.

Tamara sube al asiento trasero y Cristóbal apura el paso para rodear el auto y subir por la otra puerta para acompañarla en el asiento trasero. Toma nuevamente sus manos, la mira y sonríe.

- Tami, no me creo esto. Nunca me lo imaginé. No quiero hablar de lo obvio porque tu ya lo dijiste muy bien. Quiero que sepas que te quiero mucho, que me encanta como eres, eres muy linda, te has convertido en una mujer espectacular, con un cuerpo que desearía yo en mis brazos, pero eres muy joven aun para saltarte etapas, no quiero ser responsable e eso. No puedo ofrecerte nada.

Cristóbal abraza a Tamara y la besa en la frente, para luego dejar reposar su cabeza en su pecho. Tamara muy nerviosa aun, puede sentir los latidos acelerados de Cristóbal, pensó rápidamente en su próxima jugada, no se resignaría tan fácil.

- Cristóbal, mira, siente mi corazón. Tamara toma una mano de Cristóbal y se la acerca a su pecho, lo mira fijamente a los ojos y le dice. - Late tan rápido como el tuyo, pude escucharlo, eso no se finge, no es una mentira. Soy nueva en esto de las declaraciones, nunca he estado con un hombre, necesito que tomes la iniciativa si quieres algo conmigo, no quiero faltarte el respeto y entiendo tu posición, pero si quieres? no esperes más.

- Tami, a mi edad yo ya no busco nada. Cuando crezcas sabrás que este momento que estamos viviendo es mágico y que no se va a repetir en el futuro ni conmigo ni con otros, no conversarás tanto ni pedirás nada, solo actuarás. No quiero que pienses que me quiero aprovechar de ti, pero si tanto lo deseas, puedo ser quien te enseñe ciertas cosas. Yo también quiero, eres muy tierna Tami, me encanta que seas así.

Se miraron fijamente, Cristóbal acarició la cara de Tamara, su pulgar lo deslizó suave por sus labios, acercó su cara a la de ella, respiró en su boca, le acarició la mejilla con la de el y se detuvo frente a sus labios. Tami que no lo podía creer, cerraba los ojos y respiraba cada vez más agitada, sintiendo la suave barba en su mejilla, respirando el aliento de su profe, cuando sintió que Cristóbal se detuvo, abrió los ojos, y lo descubre que contempla sus labios entre abiertos, tomó la cabeza de el y lo besó, en su cuerpo experimentaba sensaciones nuevas, se retorcía de gusto.

El beso duró un par de minutos, en donde cruzaron sus labios y lenguas, se acariciaban las manos y se dejaban llevar por el momento.

Cristóbal si quería a Tamara, la respetó y dejó que ella viviera ese momento, que experimentara sensaciones nuevas, el estaba para ella, tomó la iniciativa, pero fue ella la que cerró todo con un fantástico beso.

- Nunca me imaginé que besaras tan rico. Quieres que vayamos por esa bebida?

Sonrojada desvió la mirada y asintió con la cabeza.

- Vamos.

 


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