Píldoras de genio azul

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(¡POM, POM, POM!)

 

–¡Nahna, Bruja del Páramo. Abra en el nombre del rey!

–Ya va. Ya vaaa… ¡Qué prisas!

»¡Hola, Grillo! ¿Cómo tú por aquí?

–Shhhh… No me llames Grillo delante de mis hombres. Vengo como representante de Su Majestad, no como hijo de tu hijo.

–Perdone usted, Regio, Cazador de linces.

–Tampoco te pases.

–Perdonaaa… Dime qué te trae a mi humilde páramo.

–¿Esta receta es tuya?

–Un momento que me ponga los lentes...

–¿Qué nueva magia es esa?

–No es magia, tontorrón, es optometría. Veamos… «Una cola de genio azul, secada a la luz de la luna llena en la época de celo de la esfinge. Tomar la píldora resultante antes del acto procreador.»

–¿Genio azul?

–Un pitufo.

–Ahhh… ¡Bueno! ¿Es tu letra?

–Así es.

–Entonces tienes un problema.

–¿Por?

–El remedio, en vez de solventar ciertos problemillas del Cabeza del reino en su noche de bodas con la princesa Felipa, Bella sobre el arcoíris, digamos que ha dejado su virilidad a la altura de la grasa para lustrar botas.

–¡Imposible! Llévame inmediatamente ante Sam, Iveme por esto otro, mayordomo personal del rey.

–A estas horas estará en la taberna de Eldelbar.

–Pues vayamos al Grifo de cerveza.

 

*         *         *

 

–Dime Sam. ¿Encargaste la píldora de genio azul donde Solrak, Hijo de Carnicero, como te dije?

–No, señora.

–¿Y eso?

–Su Majestad pensó que era un carero, así que me envió ante Gúguel, El que todo lo sabe y si no se lo inventa.

–¿¡Gúguel!? ¿Me estás diciendo que ese charlatán ha hecho negocios a costa de mi trabajo?

–Pues... ¿Sí? Me vendió el mismo remedio a un precio más barato. Viene de Oriente.

»Guardé una muestra por si…

–Ya me imagino para qué. Déjame examinarla… ¡Esto es una verruga de trol coloreada con pasta de arándano! Gúguel no solo ha estafado a Su Majestad, El del puño cerrado, sino que ha agravado su dolencia. Mucho me temo que durante un buen tiempo no podrá cumplir con sus deberes maritales.

–¿Puede ayudarle?

–Habrá que cosechar la mandrágora que nazca a los pies de un ahorcado, y solo yo sé cuándo es el momento oportuno para ello.

»Estos serían mis honorarios.

–¡Qué escándalo! Su Majestad no pagará tal cantidad.

–Entonces, querido Sam, como el rey no encierre a su flamante esposa en la torre más alta del castillo ya puede ir acuñando en las monedas de su primogénito el sobrenombre de El bastardo.

»Porque La bella sobre el arcoíris tendrá un primogénito antes de final de año. No lo dudes. A diferencia de otros, ella paga de buen grado los remedios de Nahna.

–…

–¡Salud, Regio! Vente a comer este sábado. Prepararé el jabalí al Erimanto que tanto te gusta.

 

B.A.: 2019


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