VIRGEN? YA NO.

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EL DIA QUE PERDÍ MI VIRGINIDAD.

Era un día cualquiera de mayo, y volvía de clase, por fin viernes. Era el cumpleaños de una de mis amigas de clase, y iba ver a Eric, el guapo y listo del instituto . solo quería verle, me encantaba contemplarle, era tan... perfecto. Tan perfecto como Laura, su novia.

Me puse mis mejores galas para ir al chalet donde se celebraba. Un top cruzado donde en el medio se dejaban ver mis enormes y duros pechos, una mini-falda de tubo alta para marcar cadera, mis tacones con los que alcanzaba el metro ochenta y maquillada sutilmente con un pintalabios rojo.

Entré y ya había llegado casi todo el mundo, me mezclé entre la gente y cuando vi una oportunidad para hablar con Eric me acerqué. Me contó que lo había dejado con Laura y yo solo pensaba que era mi oportunidad. Con alguna copa de más y vergüenza de menos le subí a las habitaciones y me declaré, esperando una reacción positiva. Muy poco inteligente por mi parte. Evidentemente me dio negativa y se fue.

Varios minutos después, yo aún seguía llorando en la habitación y escuché unos pasos que pronto entraron en la habitación, era Lucas, el malote repetidor.

Se acercó y me preguntó qué era lo que ocurría y le conté.

-Tan fea o gorda estoy para que ningún tío me haga caso? Porque yo no me veo tan mal.

-Pero que dices si estas buenísima, eres preciosa y lista.

Mis ojos empezaron a brillar y me sonrojé. Él se dio cuenta y me miró.

Era la primera vez que me miraban con lujuria, con deseo, me quería comer y no se molestaba en ocultarlo.

Me besó, y simplemente me dejé llevar.

Mientras lentamente me desnudaba, mi piel se erizaba con cada roce. Me quitó el sostén que tapaban mis pechos aunque la dureza de mis pezones se hacía notar y me los empezó a chupar, yo ya gemía mientras que notaba como una mano se colaba en mi pantalón.

Y paré bruscamente al notar que uno de sus dedos se metía en mi herradura.

-Qué pasa? (me preguntó)

-Pues que nunca he hecho esto, nunca he...Soy...

-Virgen? Ya no.

No me dejó acabar y me besó de nuevo, se me olvidó completamente el final de la frase y deje que se adentrara en mi interior, primero con un dedo, ya que era muy muy estrecho, poco tardó en humedecerse.

Me agarró del pelo y sutilmente se insinuó para que lamiera su miembro , y lo hice gustosamente, era grande , gordo y estaba hinchado y rosado , lo devoré entero hasta que me caían las lágrimas.

Me levantó, me colocó en cuatro, y apunto su erección en mi entrada, la acarició con el, y sin temor ni miramiento me lo introdujo de un golpe. Grité, me dolía mucho y suavemente  iba cogiendo ritmo y acelerando el paso y el dolor poco a poco se convertía en placer mientras me arqueaba sin remedio con cada estocada.

Me fui, no sé cuántas veces pero me corrí mucho, y él seguía, sin contener sus ganas, seguía y yo perdía la noción del tiempo, solo quería más.

Nos dirigimos a la ducha para limpiarme mientras seguíamos follando. Prendió el agua, nos metimos en la ducha y me arqueó cogiéndome del pelo para dejar mi cabeza bajo los chorros que caían en mi cara y mis pechos mientras él me empujaba fuerte hasta el fondo, mientras yo me ahogaba. Me sacó de debajo del agua, me puso la mano en el hombro con fuerza hasta que me arrodillé, y acabó en mi cara, por toda mi cara. 

 Ahí comprendí el mundo en el que me había metido, me gustaba, y no he parado de experimentar e innovar desde entonces.


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