LA HERMANA DE SU MUJER

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Nieves, la hermana menor de su mujer, Luisa, se instaló en su casa durante una temporada para estudiar un curso que sólo se impartía en la ciudad. A José no le entusiasmó la idea, pero cedió. Su mujer le anunció que sólo serían tres meses.

Lo que ignoraban los dos era que Nieves sentía terror por las tormentas. Afortunadamente para ella, había pocas tormentas en aquella ciudad. La primera, durante la noche, estalló cuando le quedaban tres o cuatro días para marcharse. Sucedió de madrugada, con gran estruendo y estallidos de luz. 

Nieves se presentó en el dormitorio del matrimonio. Su hermana se había despertado por el ruido de la tormenta. "No puedo dormir sola, tengo miedo", le dijo Nieves. “Pues eres mayorcita, creía que habías vencido ese terror infantil". "Deja que me meta en la cama, a tu lado, no vamos a despertar a José ni obligarle a que se vaya a otra cama". "Por supuesto", dijo Luisa.

Después de una hora, Luisa se separó de su hermana, fuertemente apretada a ella, para ir al baño. Nieves, mientras su hermana permanecía en el baño, se durmió, se desplazó en la cama y se abrazó a la espalda de José. Cuando Luisa regresó a la cama, por no despertar a su hermana, se acostó en el lugar que antes ocupaba ella. José notó la mano de Nieves tocarle por encima del slip, creyendo que era su mujer. Se bajó la prenda y colocó la mano de Nieves en torno a su pene erecto e hinchado. Suspiró de placer, Nieves y Luisa se despertaron. Entraba por la ventana un poco de luz del amanecer. José vio que la mano que le excitaba era la de Nieves. "Perdón, no sabía que eras tú". Nieves apartó la mano e hizo intención de levantarse, aunque aún sonaban truenos y rayos. "Quédate en donde estás y terminemos la sesión", le dijo Luisa. "¿Que terminemos, qué?, preguntó Nieves. "Formamos un trío perfecto, todo se quedará en familia, así que ahora vamos a rendirte honores". Antes de que protestara, Luisa desnudó a su hermana y empezó a acariciarle los abultados pechos. Le dijo a José que la tocara por abajo y a Nieves que se quedase quieta. Entre los dos la excitaron sobremanera y Nieves pidió a José que la follara si su hermana no tenía inconveniente. "No sólo no lo tengo, sino que lo deseo", dijo ella. Así que casi pegados a Luisa, su marido se folló a su hermana entre grandes muestras de placer por parte de los tres.  


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