Sorprendido

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Exactamente el 14 de septiembre de 2018, quise sorprender a mi mejor amiga pero el sorprendido fui yo.

Salimos varios amigos después de la comida que se organizó en el trabajo, después de varios tragos nuestros amigos se retiraron y fui a dejar a mi amiga a su departamento, me invitó a pasar y nos quedamos platicando. En ese momento mientras fumábamos un cigarro me dijo que buscaba un roomie y que le gustaría que fuera yo, así que se me ocurrió sorprenderla con una broma y le dije "si viviera contigo no podría quitarte las manos de encima", ella solo me sonrió y me dijo "lo mismo para ti", en ese momento pensé que solo me seguía el juego pero para mi sorpresa se levantó de la silla y camino hacia el sillón en donde yo estaba, me miraba fijamente a los ojos y sin decir palabra alguna se sentó en mis piernas y comenzó a besarme, yo correspondía sus besos y acariciaba su espalda, se detuvo un momento solo para quitarse la blusa y dejar al descubierto su sostén azul celeste, tenía unos senos perfectos que cabían con exactitud en mis manos el azul de su sostén resaltaba su hermosa piel blanca, siguió besándome y me quito la playera, comenzó a morder mi cuello se levantó y me llevo de la mano a su cuarto sin dejar de besarme, me quite las botas al igual que ella nos desnudamos uno al otro y continuamos besándonos.

Baje hasta sus senos que eran hermosos (aún lo son) me excitaba ver aquellos pezones rosados y duros, empecé a chupetearlos mientras ella sujetaba mi cabeza para que no me quitara, continuaba mientras acariciaba sus nalgas firmes y grandes mientras trataba de entender que había hecho para tenerla así, para mí ella es una diosa con la que jamás pensaba tener algo más que una amistad, todos mis pensamiento se esfumaron cuando sentí como me aparto de sus senos para ella bajar por mi abdomen y comenzó a hacerme sexo oral. Aquello era lo máximo, sentía la presión de sus labios carnosos en mi miembro con un ritmo tan perfecto que me hacían pedir que aquello no terminará, me empujó sobre la cama y se subió encima de mí, movía su cadera hacia adelante y hacia atrás, podía sentir la humedad de su vulva, finalmente tomó mi miembro y lo introdujo, continúa a moviéndose y apretando su vulva rítmicamente, se inclinó sobre mí y rodeamos hasta quedar acostados frente a frente, ella no dejaba de moverse, yo seguía acariciando su espalda y sus nalgas, nos mirábamos a los ojos, diciéndonos con las miradas todo lo que sentíamos el uno por el otro, finalmente ella se vino y aun así no dejaba de moverse, yo también me vine, ambos gemíamos y gemíamos de placer, nos abrazamos y respirábamos en el cuello del otro, nos quedamos abrazados por unos minutos, yo estaba recargado en su pecho, podía escuchar sus latidos aún acelerados, en ese momento le confesé que nunca imaginaba que algo así pasaría entre nosotros, ella me contestó que pensaba lo mismo, en ese momento uno de los vecinos tocaba la puerta, había subido a reclamar por el intenso ruido que habíamos hecho, en ese momento me levante y solo me puse el pantalón y salí a la sala, me di cuenta de que habíamos dejado la puerta abierta para que se saliera el humo del tabaco.

Desde ese día somos novios y aún sigo sorprendido por cómo pasaron las cosas aquella noche. 


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