Fernando

Por
Enviado el , clasificado en Humor
384 visitas

Recomendación:
Libros de narrativa y ficción - Consulta las novelas y libros de narrativa (novelas) más populares de Amazon

Como director de este hospital psiquiátrico he visto especímenes muy interesantes.

Uno  de los más curiosos ha sido  Fernando. Se trataba de un tipo pequeño de estatura, con cara de pocos amigos y un peinado mejorable. Era uno de los innumerables enfermos mentales que están persuadidos de ser Napoleón. Había ideado un artilugio para echar el azúcar en la taza de café con el que conseguía que el mantel y la mayoría de personas en torno a su invento acabaran con salpicaduras, pero maravillados del curioso y acompasado ruidito que emitía. El azúcar terminaba siempre en cualquier sitio menos en la taza. Lo intentaba patentar, quería tener su «patente de corso».

Acostumbraba a llevarse la mano al estómago. Un día, al hacerle una radiografía de tórax descubrí que lo que ocultaba era un tatuaje del escudo del Atlético de Madrid y como la mayoría de los de su pabellón seguían al Real Madrid protegía la afición a su equipo no fuera a salir abroncado. Loco, pero no tonto.

  Insistía en llamar «Josefina» a su pobre mujer, Ascensión, que sonreía con resignación cuando su marido le preguntaba por la campaña de Rusia.

Algún malévolo residente le solía preguntar sobre Waterloo a lo que Fernando respondía, sin pestañear, que era una canción muy bonita de un grupo sueco y que no tenía nada más que añadir.

Ha sido uno de los pacientes más gratos con los que he tratado.

 Ahora me cambian de ubicación a la fuerza y no he tenido oportunidad de despedirme de Fernando y confesarle que estaba en un error. Que él no era el general Bonaparte, porque el verdadero Napoleón, soy yo.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.