Cómo probar por detrás (siendo un tío) sin traumas.

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Muy buenas.

Los que estáis leyendo esto tenéis, como yo, esa curiosidad por saber cómo es eso de que te follen, hablando mal y pronto.

Os cuento mi experiencia y una serie de recomendaciones para satisfacer esa curiosidad sin historias raras y de manera natural. No se trata de darle muchas vueltas ni ponerle etiquetas. Simplemente tienes curiosidad y no hay por qué no hacer algo que no tiene nada de malo.

1. Elige lo mejor posible al tío.

En mi caso tuve mucha suerte y me estrené con un señor de 53 años, casado y con dos hijas (yo tenía por aquel entonces 32). El me conoce desde pequeño porque es vecino de mi padre. Fue un proceso largo que empezó poco después de independizarme con 27, así que unos 5 años (sé que parece mucho, pero en este caso vale la pena). Es larguísimo de contar, así que lo resumo en que este señor tenía charlas sobre todo en general. Aproveche que una vez me contó que un supuesto compañero de trabajo suyo se había follado a un chaval para leer entre líneas. A partir de ese momento fuimos girando muy poco a poco los temas. Cada vez se centraban más y cada vez nos mostrábamos más liberales sobre lo relacionado con probar y demás. Un día dio el paso y me dijo que el mismo tenía curiosidad. Yo le dije que también, y averiguamos que él sólo quería ser activo y yo sólo pretendía ser pasivo. Pasó un tiempo en que evitabamos el tema de repente, hasta que un día se lanzó y me  preguntósi quería que probáramos juntos y yo le dije que si. La noche antes de quedar no dormí casi.

2. Prepárate bien.

Yo me depile entero, hasta el último vello. El día antes tome unos sobres y ayune para estar totalmente limpio e incluso me eché crema en las nalgas durante días para estar lo más suave posible. Le di muchas vueltas a cómo recibirlo, cómo estar de vestido y demás pormenores. Después de mirarme en el espejo con diferentes cosas y verme un poco ridículo, opté por ponerme un pijama largo que me quedaba grande, con la idea de que fuera fácil de quitar. 

3. Tranquilízate y tranquilízalo. Es una situación bastante heavy cuando escuchas el timbre de casa y sabes que es un tío que viene a follarte. Es mejor no hablar mucho e ir a la habitación (la cual es mejor que esté en penumbra). Por el camino me paré un momento y me bajé un poco el pantalón, inclinandome un poco hacia delante, para ver su reacción. Me dijo que le encantaba mi culo y se acercó para manosearme y besarme, pero no me gustó. Le dije que no hacía falta tanto, que me podía tocar el culo todo lo que quisiera pero sólo eso. Él no sabía qué hacer, ni yo tampoco, así que le dije que empezáramos. Total, los dos somos tíos y sabía perfectamente que lo único que quería era meterla. Lo de que no me gustara el manoseo lo despistó un poco, pero le dije que no pasaba nada, que seguía teniendo ganas de que me llenara. Eso nos tranquilizó a los dos, porque no habíamos hablado específicamente del preservativo, aunque con tantos años de conocernos teníamos claro que estábamos sanos. Se le cambió la cara cuando supo que se podía correr dentro y que, de hecho, yo quería que lo hiciera.

4. Sorprende y duele. Cuando le desabroché el pantalón y se la vi, de repente me dio un bajón. Creí que era imposible que me cupiese. No es que fuera gigante, pero me daba la sensación de que era demasiado grande para mi culo. Estuve a punto de cancelar, pero me autoconvencí de al menos intentarlo. Así que me puse de rodillas y abrí la boca.  Despuésde chupársela un poco me dijo que si lo intentábamos. Me pareció muy bien que tuviera tantas ganas. Le di un último lameton y me puse a cuatro patas en la cama. Estaba temblando y él sabía que estaba nervioso. Me dijo que tenía el culo muy suave y que no veía la hora de empezar. Evidentemente le dije que echara lubricante y puso la punta del pene justo en mi culo. Me dijo que no me preocupara, que iba despacio. Después de unos 20 minutos intentándolo, empujó con un poco más de fuerza y noté como entraba la punta. Eso duele, y es el momento de que pare unos minutos sin moverse. Durante ese tiempo es mejor relajarse y dejar que el culo se adapte. Cuando me sentí preparado le dije que pusiera más lubricante y empujara un poco. Después de dos o tres parones, por fin la tenía entera dentro.

Es una sensación bastante intensa. En ese momento ya tenía los brazos algo cansados de aguantar la postura, así que apoyé la cabeza en la cama y el culo quedó totalmente a su disposición. Yo estaba más cómodo y él aprovecho para meterla un poco más. En esa postura cada milímetro duele, pero merece totalmente la pena. Llega un momento en que la sensación es tan intensa que ocupa todo, sólo sientes el miembro metido hasta donde creías que era imposible. Él repetía de vez en cuando que estaba muy estrecho y que no iba a poder aguantar mucho más para correrse.

5. Comunícate para estar cómodo.

Una vez que ya estaba metido dentro, empezó a meterla y sacarla con cuidado. Yo le iba advirtiendo de si estaba bien, mal si paraba o no. Después de un rato y más y más lubricante, ya entraba y salía bastante bien. El señor, para aquellos entonces estaba dándome una buena y próximo a correrse. Yo todavía estaba intentando concentrarme en superar el dolor y había hecho avances, aunque no estaba disfrutando del todo, la verdad. En un momento dado, cuando ya me la estaba metiendo a placer, me dio una cachetada en la nalga, lo cual, sorprendentemente me soltó e incluso le dije que me follara hasta el fondo. El hombre se lo tomó a rajatabla y poco después me agarró de las caderas, apretó fuerte y se corrió todo lo dentro y todo lo fuerte que pudo.

6. El post polvo es bastante raro.

Es curioso que no se nota casi el semen, sólo noté cómo de repente el pene entraba y salía con verdadera facilidad mientras me daba los últimos empujones después de echármelo todo dentro. También noté un par de pulsaciones del miembro mientras se corría. Al terminar, ahí estás tú, a cuatro patas y con la polla de un tío que se acaba de correr dentro de tu culo. Es un momento heavy e incómodo. El hombre intento decir alguna cosa obvia y demás, pero le interrumpí y le dije que si le había gustado me podía follar cuando quisiera. Él solo dijo "vale" (también se sentía incómodo), me la sacó, se limpió, se vistió y se fue.

Me eché bocabajo unos minutos para descansar y digerir lo que había pasado y no fue hasta que me puse en pie que me di cuenta de la cantidad de semen que me había echado. Es curioso también cómo crees que ya estás limpio y a los diez minutos te vuelves a notar como se te escurre otro poco de corrida.

7. Ya que estás, prueba.

Hubo muchos encuentros desde entonces y en cada uno intentaba probar algo nuevo. Aprendí que no me gustan los besos, caricias y demás. Sólo le dejo hacer lo que quiera con mi culo. Se me ha corrido en todos lados, pero a mí solo me gusta que se corra dentro (lo que más), fuera en las nalgas, un poco dentro y un poco fuera... pero no me gusta que me salpique la espalda. No me gusta que se me corra en la cara, pero de vez en cuando lo tolero. Dentro de la boca no me importa. Sobre posturas no hacemos grandes peripecias: a cuatro patas, de lado y poco más, porque una vez intentamos el misionero pero me pareció incómodo lo de estar con las piernas abiertas tanto rato. Muy de vez en cuando me gusta sentarme encima mirando hacia sus pies. Esa postura es para cuando quiero estar un buen rato con la polla dentro y disfrutar de subir y bajar despacio, pero normalmente tanto a él como a mí nos gusta que él lleve la iniciativa y que me monte como quiera. Luego hay sorpresas gratas como un día que, estando yo a cuatro patas, con los pies juntos y el culo lo más en pompa que podía (postura habitual), al señor le dio por correrse fuera y con tanto semen que me lleno por completo la nalga derecha y acabó por caer derramándose en la planta del pie. No sé por qué pero me encantó. Luego hay cosas que sólo pasan una vez, lamentablemente, cómo el día que se corrió dos veces sin sacarla. 

Hemos probado métodos para conseguir más cantidad de semen que además cambian el sabor supuestamente, cómo lo de comer mucho tomate, pero no noto ninguna diferencia. Al final, depende de cómo estemos. Unas veces viene y me monta fuerte y en 2 minutos, otras se recrea metiendo y sacándola despacio. Unas veces la corrida se derrama y otras sale disparada y en mucha cantidad. Evidentemente, cuanto más rato lleva aguantando las ganas más cantidad de semen y más caliente (es lo suyo). También he de decir que cuanto más follamos menos duele, claro está, pero hay días y días, unas veces basta con un poco de saliva y un puntazo fuerte y no duele y otras veces parece que vuelves al primer día. A él le encantan los "aquí te pillo" en plan no te da tiempo a bajarte los pantalones porque te voy a follar aquí mismo y ya, pero aunque a mí me encanta, rara vez resulta. Una vez me folló en la cocina contra la encimera, pero sólo funcionó porque me había penetrado hacía poco y estaba más en predisposición. Intentamos ser discretos, sobretodo yo, porque evidentemente siempre me folla en mi casa, pero a veces se le escapa algún que otro gemido. Para eso también hay días y días. Él siempre empieza a gruñir cuando se va a correr y según cómo venga ese día se le puede escapar un gemido demasiado alto, o le da por decir que mi culo es suyo, que si quiero que se corra, etcétera. Aunque eso se nota casi antes de empezar. Cuando viene en plan empotrador, al principio intento frenar un poco los ruidos, pero llega un momento en que me empieza a dar igual y le animo a que me la meta como quiera, pongo el culo más en pompa si puedo y dejo que se desahogue. Al fin y al cabo, lo mejor que tienen nuestros encuentros es que tenemos unos roles perfectamente definidos (el me folla como le da la gana y yo me dejo follar) y no hay conversaciones irrelevantes ni tonterías de ningún tipo.

En dos ocasiones grabamos un pequeño vídeo cuidando por supuesto que no salgan nuestras caras ni se pueda reconocer siquiera mi habitación. La verdad es que es muy curioso ver cómo te da.

En general, además de lo que he explicado, me encanta que después de correrse, ya sea dentro o fuera, me de unos últimos empujones, porque para tener la sensación de haber follado necesito notar semen dentro. Y por último, siempre, siempre acabo limpiándosela con la boca y me aseguro que los huevos también queden limpios.

En fin, cada uno tiene sus gustos y sus historias. Espero que os haya servido y que probéis, porque es una experiencia dolorosa pero tremendamente interesante. :)


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