Le odio.

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No

No era posible, debía ser una pésima broma o quizá se hayan equivocado pero eso no podía ser cierto. Me levanté furioso de la cama y sentí un pequeño mareo, sentía unos frágiles brazos a mi alrededor y supe que jamás caería, pero ahora, debía ir a comprobar que eso no era cierto. Que él no pudo dejarme, debo ir a ver como no era cierto que mi único amigo, que mi hermano se había suicidado igual que mis padres. Pestañee varias veces y me dispuse a ir junto con ella. 

Giramos el siguiente pasillo  y mis ojos dieron con la mujer que lo trajo al mundo de espaldas junto con su marido. Sus ojos rojos y cristalizados dieron conmigo y tuve que tomar una profunda bocanada de aire. Su madre se dio la vuelta y mi mundo tambaleo. Sus ojos estaban peor que los de su marido, su color estaba apagado, sus esferas están vacías, llenas de dolor, se podía apreciar como sus lágrimas seguían cayendo sin cesar y supe que era cierto. 

Mi mundo se vino abajo pero tenía que comprobar con mis propios ojos que era él. Sentí como mi corazón se rompió en mil pedazos, primero mis padres, después nuestra amiga de la infancia muere cuando empezábamos a recuperar su amistad, y ahora, mi hermano decide suicidarse por no soportar su pérdida sin pensar en nosotros. 

Su madre se lanza a mis brazos sollozando mientras mi sistema nervioso procesa la información. Apenas puedo respirar, mis pulmones no responden igual que mis extremidades. La impotencia late detrás de mis orejas y siento como mi corazón late desenfrenado y dolido. Estupido Samuel, no entiendo porque nos hizo esto. 

Tomo una profunda bocanada de aire sintiendo como todo mi cuerpo tiembla sudando en frio y ni siquiera soy capaz de entrar. Cruzó el umbral de la puerta y todo mi mundo se detiene. 

Es él. Mi respiración comienza a ser irregular, apenas llega oxigeno a mis pulmones, mi labio inferior empieza a temblar del mismo modo que mis ojos pican. No puede ser, él no. Mis pies avanzan hacia la camilla temblando, mis manos se cierran en puños por inercia, la rabia corre através de mi torrente sanguíneo sintiendo como se me desgarra el alma, pues la imagen que procesan mis ojos es demasiada dura. 

Toda su cuerpo está más que pálido, sus pupilas se mantienen cerradas igual que sus labios aunque en el inferior se aprecia un corte. Debajo de sus ojos se pueden apreciar unas profundas ojeras y toda su mandíbula está relajada. Pero ya no queda nada, su vida se esfumó junto con la de ella. Mis ojos dan con un cuerpo sin vida.  ESTÁ MUERTO.

La rabia me nubla la vista o quizá sean las lágrimas, no estoy seguro aunque no hago nada para detenerla asique dejo salir  la impotencia mientras grito. Saco todo lo que llevo dentro a la vez mis puños chocan contra su torso una y otra vez, intentando que despierte, intentando que abra los ojos de una vez y diga que todo esto es una broma, aunque no responde y eso me supera.  Pues está muerto. 

- PROMETIMOS ESTAR SIEMPRE, CUIDARNOS LAS ESPALDAS  - recuerdo sumido en su recuerdo.

La garganta me arde de dolor, dolor que es insignificante con el que siento dentro. No puedo más, esto me supera. Él era el único que me quedaba, era mi mejor amigo, mi hermano y se fue. Decidió perder su vida rompiendo nuestra promesa y le odio. Le odio porque ambos debíamos estar juntos. Porque él era mi todo y prefirió suicidarse a buscar una salida.  

Apoyo mi frente en su torso sollozando, rogando que despierte, rogando un imposible. Su cuerpo está frío, el mío tiembla mientras las lágrimas caen de impotencia, de rabia, de puro dolor. Era mi hermano y se fue arrasando con todo sin medir consecuencia. 

Entonces ocurre y estoy donde todo empezó, al filo del precipicio intentando conseguir el valor necesario para acabar con todo esto de una vez por todas.

 


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