Cambio de cuerpo (I)

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Abro los ojos lentamente. Lo que veo no me resulta familiar. Esta no es mi habitación. Me habré quedado dormido en otra casa. Es imposible. Yo recuerdo haberme acostado el día anterior en mi cama y ahora veo que estoy en una casa distinta. Necesito ir al baño, así que me levanto de la cama y trato de encontrarlo en algún lado de esta casa. Menos mal lo encuentro tras la puerta que queda al lado de la habitación donde estaba. Entro y veo un espejo en el lavamanos. Me miro en él y no lo puedo creer.

Este no es mi rostroooo! Soy una chica. Tengo el rostro de Josefa, mi compañera de la universidad. ¿Cómo fue que pasó esto?

Miro mis manos y no son las mías, son las de ellas. Mis pies tampoco me pertenecen, ni mi cabello ni mi cuerpo entero. Miro mi torso y observo que tengo tetas. Un momento – pensé- Entonces tampoco debo tener…

Me bajo el pantalón de pijama que llevaba, luego el calzón. Efectivamente, tampoco tengo pene. Me convertí completamente en una chica y no en cualquiera, en Josefa, la chica de mi clase.

Josefa es una chica muy linda, de ojos verdes, cabello largo y castaño, tetas ni tan grandes ni tan pequeñas y un culito respingón. A pesar de que sentía atracción por ella desde la primera vez que la vi, no hablábamos mucho, casi nada. Ella siempre estaba con sus amigas y yo todo cobarde, nunca me le acerqué a invitarla a salir. Además, creo que tiene novio.

Reviso toda la casa para ver si hay alguien, pero al parecer está vacía. Es una casa pequeña, por lo que recuerdo, Josefa vive con una prima ya que ambas vinieron de otra ciudad para estudiar en esta.

Aún no entiendo que fue lo que pasó. ¿Por qué estoy en el cuerpo de ella? Y si yo estoy aquí, entonces ¿Josefa está en mi cuerpo? ¿Qué debería hacer? Bueno, debo aprovechar que estoy solo o sola mejor dicho en casa jajaja.

Primero hice lo que cualquier chico haría en esta situación, tocarse las tetas para ver cómo se sienten. No soy virgen, si he tocado tetas de diferentes tamaños, pero es distinto el tocarse tus propias tetas y estrujarlas a tu antojo. Se siente bien. Me saco el sostén y así las puedo ver mejor. Puedo ver los pezones pequeños y rosados de Josefa, son muy lindos. Los apreto un poco y siento como algo raro, pero muy rico. Sus pezones son muy sensibles. Me estoy empezando a excitar.

Con toda la impresión se me olvidó que iba al baño, así que me siento en el WC a orinar, puedo ver la vagina de Josefa. Se ve muy delicada y linda, tiene unos cuantos pelos castaños y los labios bien abiertos hacia afuera.. No puedo creer que tenga la vagina de ella al alcance de mi mano. ¿Será malo lo que estoy pensando? Tomo el calzón que llevaba puesto y veo que está algo húmedo. Supongo que toda esta situación me excita mucho. Acerco el calzón a mi cara y puedo olerlo. Es el olor de Josefa. Mmmmm…me encanta. Es un olor fuerte que penetra mi nariz. Es una mezcla de sudor y olor a sexo.

Perdóname Josefa por lo que haré, pero estoy muy caliente y mi vagina ya está toda humedecida. Me acuesto en la cama de ella completamente desnuda con las piernas abiertas y meto uno de mis dedos en su pequeña conchita mojada. Mmmm que rico! Se siente distinto a cuando me masturbaba cuando era hombre. Es como si la masturbación en las chicas fuera más intensa. Sigo jugueteando con mi dedo, la vagina se moja cada vez más y siento como me apreta lentamente. Me encanta lo que estoy haciendo. Estoy muy caliente. Toco mis pezones y la sensación es más placentera, pero necesito más. Un dedo ya no basta, así que introduzco dos en mi conchita y la paso fenomenal. Cada vez es más fácil deslizar mis yemas por las paredes vaginales. El pensar que estoy usando el cuerpo de Josefa para obtener placer me pone muy cachondo.

Estoy llegando a mi límite, lo presiento. Saco mis dedos y empiezo a juguetear con mi clítoris. El placer aumenta. Ya no hay vueltas atrás. Aaaaaaah. Suelto un gemido, un cosquilleo invade mi cuerpo y siento como de mi conchita comienzan a salir jugos que dejan un charco en la cama. Me quedo tumbada mientras comienzo a jadear. Se sintió demasiado rico correrse en el cuerpo de una chica.

Tomo el celular de Josefa y miro las imágenes que tiene guardadas. Son sólo fotos de ella con su prima o con un chico. Debe ser su novio. Entonces veo que llegó un mensaje en Instagram de mí. Pincho para leerlo y dice:

-Hola, no se como pasó esto, pero estoy en tu cuerpo y supongo que tú estás en el mío. Juntémonos para conversar.

Así que Josefa está en mi cuerpo. Me pregunto si ella lo habrá aprovechado como lo hice yo con el de ella jajaja.

 

Continuará…

 


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