La chica del baño del bar

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
9609 visitas

Recomendación:
Libros eróticos - Los libros de ficción erótica más populares de Amazon

No fue un buen jueves en el trabajo y a pasar de que ninguno de mis compañeros podía acompañarme, decidí ir a un bar a tomar una cerveza. La zona donde trabajo está rodeada de bares, elegí entrar en uno que no conocía. Había bastante gente, buena música y oscuridad. Me senté en la barra y pedí una cerveza negra. Desde mí ubicación podía observar los distintos grupos de personas tomándose un respiro después del trabajo. 

En una mesa había cuatro chicas, noté que dos de ellas eran pareja, por la forma en la que se miraban, como una jugueteaba con un mechón de pelo de la otra mientras rozaba sutilmente su pecho. Me quedé un largo rato mirándolas, siempre tuve la fantasía de estar con una mujer, pero fui criada con muchos prejuicios cómo para animarme a probar. Luego de un rato, me dí cuenta que una de las otras dos chicas, me estaba mirando y para no incomodar, bajé mí mirada. Volví a pedir otra cerveza. La bebí en 2 minutos y me pedí otra. No sé porque no podía dejar de ver a esas chicas, que luego de un rato de sutil coqueteo, se besaron tiernamente. Tengo que reconocer que me excitaba ver esa escena. Al rato corrí la mirada y la misma chica de esa mesa me estaba mirando fijamente. Volví a bajar la mirada y me fui al baño, las cervezas hacían su efecto. Además estaba un poco mareada.

En el baño también aproveché a mojar un poco mí cara, para despejar un poco el mareo... Y el calor que sentía. En eso entra la chica que acompañaba a la pareja que me había puesto tan caliente. Ella no estaba nada mal. Tenía una boca con labios carnosos y era bastante voluptuosa. Cuando paso detrás de mí, rozó mí culo con su pelvis, cuando levanto la mirada, sonrió y se metió al cubículo. No sé si era por las cervezas o que, pero sentía que me explotaban las tetas de la excitación. Cuando ella sale, se acerca y me pregunta si estaba esperando a alguien, le respondí "puede ser" mirándola fijamente. Se acercó más, me tomó por la cintura y casi tocando su nariz con la mía, me preguntó si estaba borracha, le dije que no, con una sonrisa seductora.  Esa chica realmente me atraía y quería seducirla. Ella me agarra la mano, me lleva al cubículo del baño y yo no me resistí. Cerró la puerta, apretó sus grandes tetas contra las mías, sin dejar de mirarme, tocó con sus dedos mí boca y me dio un suave, húmedo y rico beso. Su lengua era vigorosa pero suave. No podía creer lo que estaba ocurriendo allí. Sentía un calor que no podía controlar. Ella levanto mí remera y comenzó a chupar mis pezones muy suavemente, luego tomó mis tetas con sus manos. Mí respiración estaba muy acelerada. Se levantó su blusa y puso sus pechos contra los míos, mientras me besaba el cuello y sentía como su mano acariciaba suavemente mí abdomen y se alejaba para acercarse a mí pelvis. Metió su mano dentro de mí pantalón, yo estaba totalmente entregada a lo que ella quisiera, con mí boca abierta, con la cabeza hacia atrás, jadeando, no podía creer lo que estaba pasando, me enloquecía lo que me estaba haciendo. Sus suaves dedos llegaron a mi pubis, mis labios estaban totalmente mojados por todo lo que ella había hecho. Los separó y comenzó a golpear mí clítoris con la yema de sus dedos, dando suaves toques. Mis piernas ya estaban totalmente abiertas para que estuviera cómoda, no quería que dejara de jugar. Comenzó a tocarme con toda su mano, con uno de sus dedos jugaba un poco más atrás. Mí excitación era cada vez más grande, jadeando le pedí que por favor no pare, con una sonrisa desafiante me hizo caso y mientras me comía la boca con un beso profundo, me hizo acabar acariciando mí clítoris con su pulgar mojado y metiendo sus dedos en mí vagina. Fue maravilloso, exploté en el mejor orgasmo de mí vida, y no pude evitar retorcerme y gemir como loca de placer. No me importó si había más gente en el baño, solo quería que ese momento fuera lo más extenso posible.

Luego ella quitó su mano suavemente, me arreglo la ropa y volvió a besarme profundamente. Salió del cubículo y del baño. Yo no podía hacerlo, me temblaban las piernas.

Al rato de recuperarme, salí del baño y la mesa de las chicas ya no estaba. Se habían marchado.

Hace 4 semanas que regreso al bar los jueves, no eh vuelto a verla... Hasta hoy.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.